La lucha por puertos estaría en el trasfondo del conflicto

A fines de mayo el director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP), Enrique Rubio, puso el tema sobre el tapete en una conferencia en la Escuela de Guerra Naval de la Armada.

Durante su ponencia Rubio dijo ante un público de oficiales de alta graduación que el presidente Tabaré Vázquez le había confiado que manejaba información sobre la existencia de grupos económicos argentinos que entienden que «pierden la vieja lucha de puertos entre Buenos Aires y Montevideo».

«Este es el trasfondo real de este conflicto. Hay intereses económicos en la República Argentina a los que no les gusta el desarrollo que está teniendo Uruguay en captación de inversiones extranjeras y desarrollo de sus puertos en el litoral y el Río de la Plata», apuntó Rubio.

Esta línea de argumentación fue retomada ayer por el subsecretario de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, Jaime Igorra, cuando informó acerca del conflicto al cabo del Consejo de Ministros. Igorra recordó las afirmaciones de Rubio y dijo que el conflicto con Argentina «es quizás el tercero en gravedad en la historia del país desde 1830».

no es ambiental. El conflicto, sostuvo Igorra, «está muy vinculado al tema de las inversiones en Uruguay y al tema de la vieja, sorda y nunca terminada lucha portuaria, que obviamente puede tener alguna relación en virtud de que el cierre de los puentes y de los corredores bioceánicos tiene como consecuencia trastornar la logística portuaria y la actividad creciente en el país de inversiones en puertos como los de Nueva Palmira, Montevideo y otros».

Igorra señaló que, hace 20 años, la idea que dominaba tanto en Uruguay como en Argentina era la de tender hacia un cluster forestal en la región. En 1987 se aprobó en el país la Ley Forestal y desde entonces comenzó a proyectarse la creación de una industria de celulosa. Años más tarde, otras tendencias fueron ganando terreno en Argentina donde primó la idea de impedir que las inversiones se radicaran fuera del país y, en particular, se desarrollaran los puertos vecinos. «En la medida que Uruguay continúe con el desarrollo portuario, la logística portuaria, en la ampliación de Nueva Palmira, Montevideo y puertos en aguas profundas, este tema pasa a ser prioritario», agregó Igorra.

Para el jerarca resulta claro, entonces, que la cuestión ambiental no está en el centro de las preocupaciones argentinas. Recordó que hace pocos días la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable, cuya titular es Romina Picolotti, signó un «compromiso» con las industrias productoras de celulosa para reconvertir sus tecnología. Como requisito se les pide que incorporen la tecnología ECF, es decir libre de cloro elemental, similar a la que aplicará Botnia, aunque en realidad la técnica es la ECF light, que utiliza menos cantidades de dióxido de cloro que la anterior.

En cambio, el subsecretario apuntó a los intereses de grupos económicos, organizaciones políticas y sindicatos que intentan contrarrestar la llegada de inversiones a Uruguay y el desarrollo portuario. «Esta es una situación compleja, que tendrá que ser analizada con cuidado y con toda la delicadeza que un tema de esta naturaleza pueda implicar», precisó.

El funcionamiento de la planta de Botnia, previsto por la empresa para fines de octubre o principios de noviembre, provocará un inmediato crecimiento en las actividades portuarias de Nueva Palmira.