La política dominó a la economía

La interpelación de Luis Alberto Heber a Danilo Astori no tuvo, como era de esperar, consecuencias prácticas para el ministro. Pero permitió a la oposición poner en la picota una reforma tributaria que suma detractores, en una jornada precedida de un dato inflacionario que tiró por tierra la meta oficial para este año (1,73% de aumento del IPC de agosto) y que fue rematada por otra cifra adversa: la suba de un punto del desempleo de julio (9,7%) respecto a junio (ver nota en página A/12)

La certeza del fin de una interpelación -que comenzó ayer a las 10 de la mañana y duró más de 12 horas- con una mayoría de senadores oficialistas respaldando al ministro no arredró a los senadores blancos y colorados, que pusieron todas las picas que pudieron en la política económica.

Y en especial, los cuestionamientos se centraron en la reforma tributaria y más concretamente en el Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF) que ha pegado en los bolsillos de los sectores medios sin que los precios de los productos de la canasta familiar hayan respondido claramente a la baja por una menor carga impositiva.

La propuesta de declaración final de la bancada blanca naufragó. La moción tildaba de «insatisfactorias» las declaraciones de Astori y señalaba que «el ministro no dio respuesta acerca de los diversos cuestionamientos efectuados a la vigente reforma tributaria y su implementación, y al desmedido aumento de los precios de los productos que integran la canasta familiar». También se cuestionó que el secretario de Estado no aceptara «la constructiva propuesta efectuada por la oposición, que pese a no haber votado dicha reforma estaba dispuesta a mejorar su injusta estructura actual».

La moción oficialista triunfante rezaba sobriamente que las explicaciones del ministro fueron «satisfactorias».

En rigor, Astori tuvo la satisfacción de tener defensores en todo el espectro de la coalición. Senadores de todos los sectores del Frente Amplio cerraron filas tras las afirmaciones del ministro, que tuvieron como eje señalar que la reforma tributaria era justa y que sus efectos iban a ser valorados por los uruguayos a mediano plazo.

Sobre los aumentos de precios, su línea argumental fue que estaban signados por factores externos y que no eran resultado de un proceso inflacionario. Subrayó incluso que la mayoría de los productos monitoreados han bajado de precio. Adicionalmente sostuvo que la amplia mayoría de pasivos y trabajadores pagaban menos o igual que con el Impuesto a la Retribuciones Personales (IRP)(ver notas en esta página)

Menos gasto. Uno de los argumentos fuertes del senador interpelante fue su crítica al mínimo no imponible de $ 8.100 para la aplicación del IRPF. Heber sostuvo que si se sube a $ 16.000, el Estado dejaría de recaudar U$S 180 millones. Señaló que el gobierno, de todos modos, piensa gastar U$S 285 millones adicionales en la Rendición de Cuentas en 2008. «Si el Estado ahorrara el 3% de sus gastos podría empezar a pagarse (el IRPF) con ingresos de $ 16.000 sin problemas», razonó. Planteó ahorrar U$S 90 millones hasta fin de año y ponerle un tope para 2008 de aumento del gasto público en un 3% para conseguir esa meta.

En su intervención inicial, Astori señaló que en 2006 el ingreso se incrementó en 13%, y que salarios y pasividades vienen creciendo. Recordó que la reforma tributaria es «un compromiso político del gobierno de izquierda». Y repitió varias veces este concepto para marcar una clara diferencia con respecto a las administraciones anteriores.

Explicó que la reforma tributaria tiene relación con las otras reformas que encara el gobierno, como la del Estado, la de la salud y con el Plan de Emergencia. Hay una «nueva cultura tributaria basada en la solidaridad. Hay gente que no puede pagar nada y a esa gente hay que ayudarla», subrayó Astori.

Vaticinios Por su parte, el senador nacionalista, Jorge Larrañaga, desafió al ministro a que «vaya a la feria o a los supermercados y que intente explicar» al contribuyente lo que dijo en el recinto. «Si el ministro tiene razón, van a salir de todas las villas, de todos los pueblos caravanas para apoyarlo», ironizó. Larrañaga adelantó que volverá a interpelar a Astori en el 2008 para conocer el impacto del sistema tributario.

Y arriesgó más: «Quizás no tenga tiempo porque antes puede ser separado (del cargo) o puede que el mismo ministro tenga que retirarse de la cartera». Aventuró que en julio del año que viene otra persona va a estar ocupando la titularidad del Ministerio.

A su turno, el senador colorado y ex ministro de Economía Isaac Alfie atacó la exposición de Astori y tildó de «sofismas» a varios de los argumentos oficiales. Indicó que es «una contradicción» que el nuevo esquema fiscal grave con más carga a las rentas de capital porque «el gran capital se va al exterior».

Astori se defendió: «Vamos a seguir gastando lo que tengamos que gastar y a la luz de lo que podamos gastar», dijo.

El ministro afirmó en varias oportunidades que la carga impositiva al consumo va a disminuir con el aumento de la recaudación y afirmó que «los resultados, no los discursos» van «a terminar convenciendo a los uruguayos de que este es un mejor sistema tributario que el anterior».