La productividad se incorpora a la agenda de la economía uruguaya

De la atención a la «emergencia social» y larecuperación después de la última crisis los objetivos principales del gobiernoanterior, en el actual período empieza a instalarse como parte de la agenda elobjetivo de mejorar la productividad.

En la presentación organizada atines de noviembre por laAsociación Cristiana de Dirigentes de Empresas (ACDE), jerarcas del Ministeriode Economía y Finanzas (MEF) plantearon que allí está el desafío central parael crecimiento futuro de Uruguay.

Pero la preocupación no es solo del gobierno, y las cámarasempresariales y los sindicatos comienzan a poner mayor atención sobre laproductividad. De hecho, la Cámara de Industrias (CIU) se mostró afín con lavisión de las autoridades económicas y se puso a disposición para colaborar conla información que fuese necesaria.

Por su parte, la Cámara Nacional de Comercio y Servicios(CNCS) encomendó recientemente al Centro de Investigaciones

Económicas un estudio sobre el tema.

Al mismo tiempo, el Ministerio de Industria está llevando acabo una licitación para contratar una consultoría que le permita obtenermedidas de productividad del sector industrial y de algunas áreas de servicios.

El reto de la productividad. En general existe consensoentre los economistas en cuanto algunos países tuvieron un mayor desarrollo queotros durante el siglo pasado por ser más productivos en el uso de losfactores.

Según cifras presentadas por las autoridades del MEF en elforo de ACDE, la mayor productividad tuvo mucho que ver en la actual fase decrecimiento económico, explicando entre 40% y 80% de la expansión de ProductoBruto Interno en los años de mejor desempeño.

El equipo económico ve a la productividad como un»reto» y en su presentación destacó la inversión, la innovación, elemprendedurismo y la adaptación tecnológica y la mejora de los procesos entreotros como los «motores microeconómicos» que dependen de las empresaspara lograr avances en ese aspecto.

La parte que le corresponde al gobierno son los»determinantes subyacentes», según el MEF; esto es la estabilidadmacroeconómica, la calidad institucional, la infraestructura, el clima denegocios, los incentivos a la inversión, la baja de los costos definanciamiento, las políticas del mercado laboral, la educación, la aperturacomercial y competitividad y los estímulos a la innovación.

Por su parte, el director de Planeamiento y Presupuesto,Gabriel Frugoni, se refirió al asunto en un foro titulado «EstrategiaNacional de desarrollo y estructura productiva» efectuado el 23 denoviembre.

En opinión de ese jerarca, es un reto «reducir labrecha interna de productividad», ya que «comienza a evidenciarse unasuerte de economía dual en este sentido, con una productividad que ha crecidoen el sector agropecuario y un rezago relativo del comercio y losservicios». También alertó sobre la significativa heterogeneidad de laproductividad según el tamaño de las empresas».

? Capacitación y negociación. Desde el sector empresarial ysindical coinciden en señalar a la capacitación como el principal factor paraincrementar la productividad.

El presidente de la CIU, Washington Burghi, afirmó aBúsqueda que la industria invirtió mucho en los últimos años y atribuyó a ellola mejora de la productividad sectorial. De todas formas advirtió que faltalograr mejoras a nivel de la mano de obra a través de la capacitación delpersonal.

Añadió también que los empresarios deben mejorar sucapacitación para tomar mejores decisiones y «no quedarse» y tener la»voluntad» de ser más productivos. «Tenemos que darnos cuenta deque en el futuro la renta de la personas, de las familias, de la sociedad no vaa pasar por el capital sino por el conocimiento, por la capacitación, porqueteniendo eso el capital viene solo», indicó Burghi.

Hugo Bai, investigador del Instituto Cuesta Duarte delPIT-CNT, cree que la generación de empleos de mayor calidad y la mejora de lossalarios más sumergidos son factores determinantes para mejorar laproductividad, según dijo a Búsqueda. Para lograr eso, opinó que lacapacitación de los trabajadores es un aspecto fundamental en ese sentido, aligual que el impulso de políticas sectoriales.

Como una innovación para la última ronda de Consejos deSalarios que se efectuó este año, el gobierno incorporó indicadores sectorialesasociados a la productividad ?principalmente ventas?, que proveyó la DirecciónGeneral Impositiva, para que fueran tenidos en cuenta como pautas para lanegociación colectiva. Sin embargo, solo siete grupos (construcción,frigoríficos, salud, transporte, productos de cerámica, cines, AFAP y redes decobranza, que involucran a unos 76.400 trabajadores) negociaron basados endistintas medidas asociadas a la productividad, según datos del MEF.

Bai dijo que no se dispone actualmente de una medidaobjetiva de la productividad y que eso debería ser parte de un acuerdo,principalmente frente a la posibilidad de negociar los salarios teniendo encuenta esos criterios.

Afirmó que los indicadores de productividad laboral porsectores podrían llegar a incorporarse en «unos cinco o diez años» yaque «se requiere que las empresas abran la información», algo que nohan hecho «ni siquiera dentro del secreto profesional». Ese es unpunto clave, ya que los trabajadores no negociarán sobre números de las firmasque no conocen o que no saben cómo se confeccionan, explicó el economista delCuesta Duarte.

Además, otra necesidad para avanzar sobre ese punto es quelos trabajadores puedan «incidir, por fuera del ámbito de negociación, endecisiones de la empresa que afectan directamente la productividad de lostrabajadores», señaló.

Mientras, el presidente de la CNCS, Marcelo Lombardi, declaróque esa gremial comenzó a elaborar una propuesta de indicadores deproductividad «más acertada y ajustada a la realidad que se intentamedir», de forma de utilizarlos en la siguiente ronda de Consejos deSalarios.

Agregó que si se logra un consenso entre los actores entorno a ello, los convenios dejarían de definirse solamente por la «fuerzaentre las partes».

Según un estudio reciente de la CNCS, la productividadlaboral del sector de comercio y servicios creció cerca de 5% entre 2003 y 2010mientras los salarios

lo hicieron 30% en términos reales (por encima de lainflación). Ese aumento de sueldos «superó ampliamente los incrementos deproductividad del sector», lo que para esa gremial representa «unagran señal de alerta como elemento distorsionante de los precios de laeconomía» y de la «ecuación de costos del sector».

«Si no aumentamos las remuneraciones a par y pasu conla productividad es difícil tener una economía competitiva, y en eso nos va lavida», afirmó Lombardi.

Para el director ejecutivo de la Asociación de BancosPrivados del Uruguay, Julio de Brun, el desafío para el giro bancario pasa por»el crecimiento del volumen» de los negocios y la baja «delcosto por unidad de producto, que es como una inversa de ver la productividad».

Además, según dijo a Búsqueda, «no es un tema como paraverlo a nivel sectorial» porque coexisten «realidades siempredistintas». Y agregó: «Los lugares en donde se maneja exitosamenteson con comisiones paritarias dentro de una empresa».

Difícil medición

El concepto de productividad laboral se refiere al aporte decada trabajador en la producción de la empresa. Se calcula generalmentedividiendo el producto total entre la cantidad de empleados y horas trabajadas.Pero esa medición suele tener varias limitaciones, ya que los sectores deactividad tienen características distintas.

Además, cuando una empresa incorpora tecnología o cambia losprocesos productivos, la relación producto-trabajador puede aumentar sin queestos hayan mejorado su desempeño.

Gastón Carracelas, Carlos Casacuberta y Marcel Vaillant, delDepartamento de Economía (Decon) de la Facultad de Ciencias Sociales, señalaronen un estudio hecho pocos años atrás que la heterogeneidad de los sectores hadado lugar a mediciones con resultados contradictorios sobre la productividaden las últimas décadas.

Tanto la industria como el comercio y los servicios tuvierondescensos fuertes en su productividad durante la recesión que atravesó el paísentre 1999 y 2002. Luego ambos sectores experimentaron mejoras, al menos hastael año 2005. el último que comprende su investigación.

Dentro de la industria, «es la evolución de laproductividad la que explica casi en su totalidad el fuerte crecimientoindustrial poscrisis. afirmaron los investigadores. En cuanto a los servícios,la productividad mostró un aporte positivo solamente entre 2003 y 2005.

El agro superó una fase de estancamiento por el aumento dela productividad y en menor medida por el crecimiento del capital físico,explicaron. «Por su parte, la evolución de la mano de obra ajustada porcalidad fue negativa a lo largo de todo el período, lo que se encuentraasociado con el proceso de migración campo-ciudad, operando por tanto como unfreno permanente al crecimiento del producto agropecuario», según los autores.

En los años recientes hubo mejoras en la productividadagropecuaria en general, pero éstas se asocian más que nada al cultivo decereales como la soja y la forestación, mientras que en la ganadería quedóestancada desde 2007-2008, explicó Carracelas a Búsqueda.