La protesta por las caricaturas de Mahoma tiende a apaciguarse

En tanto, crecen las suspicacias de que la ira musulmana por los dibujos considerados blasfemos contra el Islam, está siendo manipulada desde Siria e Irán han fomentado y manipulado los acontecimientos, al igual que los grupos islamistas como el Talibán afgano.

RITO. El Achura es un rito observado por millones de chiitas en el mundo para conmemorar la muerte violenta de Hussein, el primer imán y el más venerado.

El Achura, el décimo día del mes musulmán del Mujarrán, es el punto culminante del duelo de los chiítas que cada año vuelven a vivir, de manera a menudo pasional, la muerte violenta en Kerbala de Hussein, el nieto del profeta Mahoma, a manos de los partidarios del califa sunita Yazid.

Según la tradición, Hussein fue decapitado y su cuerpo mutilado.

Los fieles, tanto en Irak como en otros países donde hay comunidades chiítas, celebran en la exaltación y el dolor «el martirio» del imán. Se trata del día más sagrado para los chiítas.

Los fieles se golpean el pecho con la palma de la mano o la espalda con cadenas, en procesiones mortuorias en la que participan también los niños y en las que gritan «¡Oh Hussein!».

Obsesionados por un sentimiento de culpabilidad, algunos se flagelan, otros se hieren en la cabeza con sables. Ayer las ciudades volvieron a llenarse de feligreses automutilándose, una acción que es vista desde Occidente con espanto.

PROTESTA. Pero los gritos de los penitentes fueron acompañados por los, aunque más tenues, reclamos de represalia por una docena de caricaturas referidas a Mahoma, cuya representación es considerada blasfema por el Islam.

El único episodio violento de ayer fue en la parte india de Cachemira, donde las autoridades dispersaron a palos a 200 manifestantes que les lanzaban piedras.

En Afganistán, donde hubo 11 muertos esta semana en diferentes protestas, no hubo grandes congregaciones, mientras que en Sudáfrica decenas de miles de personas —en su mayoría niños y mujeres— marcharon pacíficamente gritando consignas en contra del periódico danés que publicó inicialmente las caricaturas.

En Indonesia, el país con mayor población de musulmanes, se suspendieron unos partidos de badminton contra Dinamarca porque el gobierno no podía garantizar la seguridad de los deportistas, mientras que hubo protestas muy aisladas sin incidentes.

SOSPECHAS. La televisión estatal iraní, la única existente en el país, dijo que las caricaturas son un insulto al islam lanzado intencionalmente por el gobierno danés, no de un diario privado.

En Siria — donde el control estatal es absoluto — la turba incendió las embajadas de Chile, Dinamarca y Noruega, situadas en el mismo edificio.

Y en Afganistán, los militares estadounidenses creen que los grupos islamistas han manipulado la situación en beneficio propio.

El miércoles, la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, indicó que Irán y Siria «se han esforzado en fomentar los sentimientos de indignación y utilizarlos para sus propios fines. Y el mundo debe denunciarlo».

El vicepresidente iraní Isfandiar Rahim Mashaee rechazó ayer ese argumento por considerarlo «ciento por ciento mentira».

Desde que las caricaturas aparecieron en setiembre en un diario danés — y fueron reproducidas por otros diarios europeos en las últimas semanas — las protestas y boicots contra los productos daneses estallaron en numerosos países árabes e islámicos.

Casi todas han sido pacíficas. Pero en Irán, Afganistán, Siria y el Líbano, las protestas han sido especialmente violentas.

No hay duda que la ira de los manifestantes es genuina. Pero hay quienes sospechan que al menos algunas de las protestas son organizadas o aprovechadas por gobiernos, grupos políticos radicales u otros extremistas.

«Existe un intento organizado de usar la indignación musulmana con fines que no benefician a los musulmanes ni al Líbano, sino a quienes se encuentran al otro lado de la frontera», dijo el domingo la ministra de Asuntos Sociales libanesa Nayla Mouawad, cristiana, tras los desórdenes callejeros del domingo en Beirut.

Los analistas afirman que Siria — presionada por las acusaciones estadounidenses de que ayuda al terrorismo y que sus funcionarios de seguridad participaron en el asesinato del ex primer ministro libanés Rafik Hariri — utilizó la ocasión para ilustrar que si es arrinconada, puede crear una situación muy incómoda a Occidente.

En Afganistán, una fuente militar reconoció que Estados Unidos y otros países investigan si los grupos extremistas han incitado la violencia aprovechando la ocasión.

El director del diario afgano Erada, Zahor Afghan, cree que las protestan han sido incitadas.

«Ningún medio informativo de Afganistán ha publicado fotos de las caricaturas. La radio ha informado de ellas pero definitivamente hay personas que usan esto para fomentar la violencia contra la presencia de extranjeros en Afganistán», insistió.