La provincia de Kirchner cada vez más cerca de un estallido social

La represión de ayer en Río Gallegos, capital de Santa Cruz, supone una profundización de la prolongada huelga docente que ha paralizado las clases desde hace semanas. Protestas de este tipo, que se han repetido en distintas provincias argentinas, causaron semanas atrás la muerte de un docente en Neuquén. La anexión a las protestas de los trabajadores municipales, que al igual que los maestros piden mejoras salariales, aumentó más la tensión existente.

Los municipales intentaban ayer llegar a la sede del gobierno provincial, aliado al presidente Kirchner, para reclamar el envío de fondos para abonar un aumento de salarios ya acordado. La policía enfrentó a los manifestantes, unos 500, y los dispersó con balas de goma y gases lacrimógenos.

Fuentes del sindicato de trabajadores municipales dijeron que fueron 15 los manifestantes heridos. Según responsables del hospital regional Río Gallegos, uno de ellos recibió lesiones de «moderada gravedad» debido a que recibió un impacto de bala de plomo en su pie derecho y le debieron amputar tres dedos.

El incidente fue seguido por acusaciones cruzadas. El gobernador de Santa Cruz, Carlos Sancho, responsabilizó al titular del gremio de los municipales, Pedro Biott, de provocar los incidentes. Este último, acusó a las autoridades provinciales de «buscar la reacción de la gente».

Sancho dijo que la protesta tuvo una clara «intencionalidad política», fomentada por opositores a la gobernación, en el marco de la naciente campaña electoral para las elecciones de octubre.

Esta es la misma teoría sostenida por el gobierno nacional. El hoy presidente Kirchner gobernó Santa Cruz de forma ininterrumpida desde 1991 hasta 2003. También fue alcalde de Río Gallegos.

PATOTEROS. El propio presidente Kirchner realizó declaraciones que poco ayudaron a descomprimir la tensión. El mandatario calificó a los maestros huelguistas de «cobardes» y «patoteros». Esto ocurrió luego que varios manifestantes protestaran frente a su domicilio en Río Gallegos y el de su madre, María Juana Ostoic.

«Son unos cobardes y patoteros porque van a ver a una mujer de 86 años para insultarla. La pobre vieja, que estaba allá sola, (estaba) llamándome por teléfono, preguntándome `¿qué hago, Néstor?` No había ni un perrito cuidando de mí mamá. Y luego dicen que la provincia está militarizada», dijo Kirchner, en un acto en la Casa Rosada.

Ayer, un día después que unas 5.000 personas marcharan en Río Gallegos en apoyo a los docentes en rechazo al gobierno federal, tanto el domicilio del mandatario como el de su madre contaron con fuerte presencia policial.

Kirchner destacó que los maestros de la provincia de Santa Cruz son «los que más ganan en todo el país». Si bien sus salarios están entre los más elevados del gremio a nivel nacional, el costo de la vida en la Patagonia, en donde se encuentra la provincia, está entre los más elevados de Argentina.

Los docentes reclaman el aumento de su salario básico, congelado en 52 dólares desde 1991, aunque las sumas no remunerativas elevan el sueldo neto a cerca de 645 dólares.

Los reclamos docentes vienen siendo rechazados por el gobierno federal que atribuye el conflicto a una puja política con miras a las elecciones del 28 de octubre. Buenos Aires dictó una «conciliación obligatoria» que fue rechazada por los trabajadores.

Ayer continuaron las acusaciones que fueron subiendo de tono. El ministro de gobierno de Santa Cruz, Daniel Varizat, acusó al párroco de la ciudad de Las Heras (también en Santa Cruz), Luis Bicego, de «estar escondiendo armas» en el templo a su cargo.

El martes, el ministro del Interior a nivel nacional, Aníbal Fernández, había apuntado sus dardos al intendente de Río Gallegos, el radical Héctor Roquel, de estar detrás de las protestas. Todo, argumenta el oficialismo, tiene fines electoralistas y desestabilizantes.