La puerta abierta. PROBLEMAS DEMOGRÁFICOS

La repatriación de uruguayos y la llegada de extranjeros es, según los demógrafos en los que se basa el gobierno, el mejor camino para reparar lentamente la diezmada pirámide poblacional.
Alrededor de medio millón de compatriotas residen fuera del país; de incluirse sus descendientes, la familia peregrina uruguaya tiene 700 mil integrantes o más. Esto equivale a 21% de los habitantes actuales dentro de fronteras. Estos números llevan a Ana María Sosa, encargada de la Oficina de Retorno y Bienvenida (ORB) del Ministerio de Relaciones Exteriores (Mrree), a afirmar que «sencillamente se torna imprescindible contar con una política tendiente a mitigar y a largo plazo revertir el flujo migratorio negativo». La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) está asesorando al gobierno en este sentido (ver página 5). Se debe empezar por las necesidades más urgentes de un retornado: salud, vivienda y trabajo. «Si pudiéramos darle las tres seríamos felices», dijo Sosa. Es tarea del Estado velar por la reinserción, en especial, de aquellos cuyo proyecto migratorio ha fracasado. Desde diciembre se facilita a los retornados el acceso a una garantía de alquiler. El acuerdo con el Ministerio de Vivienda (Mvotma) establece que serán beneficiados todos aquellos que, de forma individual o familiar, perciban ingresos hasta $ 50 mil y el costo de la renta sea hasta un tercio del ingreso.

En materia de empleo, la iniciativa de recepcionar solicitudes desde el exterior «tropieza con algunas dificultades» pero Sosa indicó que se trata de mejorar el sistema. Además, se apostó a que la administración pública derogue toda cláusula que reserve el empleo solamente a residentes, o la exigencia de presentación de carné de salud o credencial cívica vigente, entre otras limitantes; al tiempo que se están desarrollando actividades de promoción para retornados calificados.

A juicio del demógrafo Juan José Calvo, uno de los motivos por los que hay que fomentar el retorno de los uruguayos es porque estos representan «una ventanilla de oportunidades». Tienen un mayor nivel educativo promedio que la población no migrante, traen nuevas habilidades y conocimientos y tienden a ser más emprendedores. «Es un formidable capital del cual el país en su conjunto pueden beneficiarse», señaló.

Otros beneficios de la inmigración es que contribuye a mejorar la relación entre trabajadores activos y pasivos y, al traer a sus hijos, rejuvenece la población. Los problemas de natalidad y la población envejecida son un riesgo muy alto para el crecimiento económico del país, según dijo a El Observador el ministro de Trabajo, Eduardo Brenta. Por ello, el gobierno quiere involucrar a los empresarios en la generación de políticas de natalidad y de migración.

Ya planteó el tema en el Consejo de Responsabilidad Social Empresarial donde la idea fue bien recibida. Marcelo Lombardi, representante de la Cámara Nacional de Comercio y Servicios del Uruguay, manifestó que un plan de retorno o de inmigración, fundamentalmente de trabajadores capacitados, debe ser «aplaudido» si contribuye a ocupar mano de obra y a bajar la edad del mercado laboral. «Es un gran desafío si queremos sostener el crecimiento económico a largo plazo.

Si viene gente le hará bien al país», declaró. De regreso. La ORB recibe cuatro consultas efectivas por retorno por día, un movimiento que fue creciendo desde 2008.

Sosa aclaró que esto no se traduce matemáticamente a 130 regresos mensuales, puesto que no todos terminan solicitando la ayuda gubernamental; sin embargo, se animó a decir que deben ser «muchos más». Empero, no se puede estimar la cantidad hasta que no se realice el próximo censo. Por lo pronto, la diferencia entre ingresos y egresos producidos en el Aeropuerto de Carrasco volvió a su senda negativa. Mientras que el saldo de julio de 2008 a junio de 2009 fue positivo (1.322 personas) y, 2009 en sí mismo cerró con un saldo positivo de 811 ingresos, la diferencia entre julio de 2009 y junio de 2010 fue negativa: 5.685 personas no regresaron. Las anteriores eran cifras modestas pero bastaron para romper una tendencia que fue inmutable por 40 años. En ese entonces, demógrafos consultados por El Observador advertían que el fenómeno era coyuntural.

De todas formas, ese saldo está muy lejos de aquellos 32.332 uruguayos que abandonaron la patria entre 2002-2003. Ninguno de los planes de retorno voluntario del gobierno español despertó el interés de los uruguayos que quieren escapar del alto índice de desempleo que azota España (19,79%). Solo una ínfima parte del colectivo uruguayo se acogió a ese programa: 1.264 uruguayos en casi 80 mil (1,58%), según datos proporcionados a El Observador por el Ministerio de Trabajo e Inmigración español (MTIN).

La cifra abarca 431 solicitudes aprobadas de prestación por desempleo desde noviembre de 2008 ­fecha de entrada en vigor­ hasta diciembre de 2010, por el que se renuncia a los permisos de residencia y de trabajo y a regresar por tres años; y 833 uruguayos que se acogieron al programa por situación de vulnerabilidad desde 2003. Del total, 171 lo hicieron entre enero y octubre de 2010. Desde que España entró en crisis, se triplicó la asistencia anual promedio a uruguayos por este concepto. A estos se les prohíbe regresar por cinco años.

En respuesta al poco éxito de los planes de retorno españoles, Brenta informó que el gobierno establecerá contactos para negociar beneficios extra para uruguayos. Manos para el campo. El gobierno también se plantea el mecanismo de la «importación» de campesinos sudamericanos, una idea que que tiró José Mujica durante la campaña electoral. Esta idea está pensada, sobre todo, para repoblar la campaña, donde es cada vez más difícil conseguir mano de obra (hay 5.000 aportantes rurales menos que hace tres años). El presidente había dicho: «En Ecuador hay tres millones de ovejeros, acostumbrados a vivir en la estepa, unas tierras que Dios me libre. Esos tipos, en el norte pobre uruguayo, ¡son Gardel!».

La tasa de desocupación en Ecuador supera el 7% pero su fuerza de trabajo es más del doble que la uruguaya. El gobierno está avanzando en silencio, realizando contactos para atraer inmigrantes. Además de los ecuatorianos, se recibieron planteos desde Paraguay. El ejemplo que ponen los gobernantes es el de Argentina. Una fuente del gobierno, afín a la idea de Mujica, alegó: «Sin los bolivianos la agricultura argentina no sería lo que es».

En el Ejecutivo saben que esta idea puede traer consigo algunos problemas graves a la hora de concretarla. Por tanto, según contaron las fuentes, el gobierno no quiere iniciarla hasta tanto no tenga un plan para evitar asuntos tales como el tráfico de personas. El demógrafo Calvo no dio una respuesta rotunda sobre si es necesario estimular la inmigración para repoblar el campo. «Depende, entre otras razones, del subsidio que como sociedad estemos dispuestos a transferir para que ello ocurra», explicó. Y agregó: «Lo relevante no es dónde las personas residen, sino cuál es su nivel de bienestar y capacidad de ejercicio de derechos. Donde esto ocurra es indiferente». l