La UE trata de poner fin a dos años de crisis

Con el objetivo de poner fin a dos años de crisis, hoy la Unión Europea abre en Bruselas una cumbre dedicada al nuevo tratado que debe reemplazar al paralizado proyecto de Constitución europea. Para lograr el acuerdo, deberán superar la férrea resistencia de Polonia y el Reino Unido.
“Tras dos años de pausa, la opinión pública europea espera ahora de nosotros que nos comprometamos en las reformas necesarias para la Unión Europea. Luego de nuestras consultas de los últimos meses, llegó la hora de establecer la hoja de ruta de la revisión del tratado”, dijo la canciller alemana Ángela Merkel, presidenta en ejercicio de la UE, en la carta de invitación a la cumbre.

Si la reunión de jefes de Estado y de gobierno de los 27 está prevista oficialmente para hoy y mañana, la presidencia alemana ya advirtió que las negociaciones podrían extenderse al fin de semana, dada la urgencia de un acuerdo y los numerosos puntos que quedan por resolver.

En su búsqueda de consenso Merkel contará con el apoyo del nuevo presidente francés Nicolas Sarkozy, quien hará su bautismo de fuego a nivel europeo y puede ayudar a tender un puente con el primer ministro británico Tony Blair, en su despedida del escenario europeo, aunque su nombre se baraje para una eventual presidencia estable de la UE.

Tras meses de consultas la presidencia alemana entregó finalmente el martes a sus socios una propuesta detallada de la convocatoria a la Conferencia Intergubernamental encargada de redactar el nuevo tratado, incluyendo las innovaciones que quiere conservar de la Constitución rechazada por franceses y holandeses en 2005.

El documento de 11 páginas mantiene el sistema de votación por doble mayoría para reemplazar la unanimidad, una de las cuestiones más polémicas, ya que Polonia amenaza con vetar un acuerdo si no se busca un reparto más justo.

El sistema, que permitiría aprobar una decisión con el voto favorable del 55% de los Estados miembros que representen el 65% de la población de la UE, privilegia a Alemania, según los gemelos Lech y Jaroslaw Kaczynski, presidente y primer ministro de Polonia, respectivamente.

En un gesto hacia los polacos, la propuesta alemana menciona en un pie de página que dos delegaciones (Polonia y República Checa) “han indicado que desean plantear en el Consejo Europeo la cuestión”, aunque no propone alternativas.

Segunda manzana de la discordia: la Carta de Derechos Fundamentales, que recoge los derechos civiles, políticos, económicos y sociales de los ciudadanos europeos, y que Gran Bretaña no quiere que sea incluida en el nuevo tratado.

La propuesta alemana incluye una mención “cruzada” a la Carta, aunque deja abierta la posibilidad de que su aplicación se limite a las instituciones europeas y no los Estados miembros.

La creación de una presidencia estable de la UE, que reemplace al sistema rotativo, y sobre todo de un ministro europeo de Relaciones Exteriores, que no llevará ese nombre, también suscitan debate. (AFP)