La Unión Europea tropezó en Francia.

PARIS | ANSA

Francia le dijo «no» a la Constitución Europea: el rechazo a la carta magna comunitaria se impuso con cerca del 56 por ciento de los votos y sumió al gobierno francés en un tembladeral y al futuro de la integración continental en un enorme signo de interrogación.

Según los resultados virtualmente definitivos suministrados por el Ministerio del Interior francés, el rechazo a la Constitución cosechó 13,5 millones de votos, tres millones más que las adhesiones al tratado, en un marco de abstencionismo relativamente bajo, apenas superior al 30 por ciento.

El resultado se insinúa como una bisagra en el proceso de integración, pues si bien nueve países habían aprobado el texto constitucional, el resto de las ratificaciones quedan ahora envueltas en una incógnita: si bien el proceso continuará, su validez queda en un relativo suspenso tras la negativa del país que fundó la Unión Europea.

La derecha nacionalista y xenófoba de Jean Marie Le Pen, que rechaza la integración, y la mayor parte de la izquierda, que ve en el texto constitucional una omisión a sus reclamos sociales, confluyeron en la postura del «no» y consiguieron, finalmente, imponerlo como resultado.

Cientos de personas se reunieron por la noche en torno a la Plaza de la Bastilla, en París, para celebrar el resultado del referendo, pese a la lluvia que cayó sobre la capital francesa.

Simpatizantes comunistas, socialistas disidentes, ecologistas, de extrema izquierda, trotskistas, antiglobalización y sindicalistas iniciaron los festejos. A nivel local, los resultados del referendo dejan en la cuerda floja al presidente francés, Jacques Chirac: el líder derechista y ultracatólico Phillipe de Villiers y su colega del Frente Nacional, Le Pen, coincidieron en pedir su renuncia.

«No hay más Constitución» europea, declaró el líder derechista de Villiers, al tiempo que aprovechó para proclamar que «es necesario reconstruir Europa sobre otras bases que no sean las actuales».

El resultado «abre un futuro a Francia si el presidente de la República saca las consecuencias normales del referendo, o sea la dimisión», se sumó el líder ultranacionalista del Frente Nacional, Jean Marie Le Pen.

COMPROMISOS. Por su parte, Chirac prometió ayer que, pese a la victoria del «no», Francia «permanece en Europa y mantendrá todos sus compromisos».

«Vengo esta noche a decirles a nuestros aliados europeos que Francia permanece en Europa y mantendrá todos sus compromisos. Los franceses se expresaron democráticamente. La decisión es soberana y yo la tengo muy presente», añadió.

El presidente reconoció que la victoria del «no» en el referendo celebrado hoy generó «inevitablemente un contexto difícil para la defensa de los intereses de Francia en Europa».

En un breve discurso a través de la red oficial de radio y TV, Chirac confirmó que «en los próximos días» dará «un nuevo y fuerte impulso a la acción del gobierno nacional». Esa suerte de relanzamiento del gobierno estará apuntada a atender «las preocupaciones» que surgieron durante la campaña política para el referendo.

LO QUE VENDRA. El resultado pone en tela de juicio el futuro de la Constitución Europea, pues parece marcar una tendencia sobre lo que ocurrirá en los próximos días en Holanda, y más adelante en Portugal y Dinamarca.

Los países que ya aprobaron, en su mayoría por vía parlamentaria, el texto constitucional, trataron de amortiguar el impacto del «no» francés.

Así, el ministro de Exteriores italiano, Gianfranco Fini, recomendó que «el proceso de ratificación de la Constitución debe seguir en los estados miembros de la UE tal cual está previsto».

Los gobiernos de España e Inglaterra trataron también de minimizar el resultado, pero un documento conjunto de los máximos organismos de conducción de la UE anunció un proceso de reflexión y análisis para lo que se presenta como un futuro inmediato de debate y toma de decisiones.