Lacalle, Mujica y Bordaberry quieren crear otra Universidad.

Los candidatos arriban a esa conclusión desde distintas visiones, pero la conclusión es la misma: la Universidad de la República (Udelar) no puede mantener el monopolio de la educación terciaria oficial porque no llega a cubrir las necesidades formativas y de extensión de todo el país.

La senadora Lucía Topolansky afirmó en el debate con Gustavo Penadés del sábado 26 en Canal 4 que a su partido le gustaría «crear muchas universidades públicas» y que habrá que «salvar un impedimento constitucional que lo impide, puesto que se prevé una sola universidad pública y debería haber previsto todas las posibles», afirmó. En ese sentido el presidenciable del Frente Amplio, José Mujica, manifestó en el libro El sueño del Pepe, de Samuel Blixen, que esas nuevas universidades deberían funcionar en «un plano de emulación, no de competencia», afirmó.

Para la oposición política es vital la construcción de una segunda universidad que tenga un mayor desarrollo en el interior del país.

El candidato nacionalista Luis Alberto Lacalle manifestó en la propia sede de la Udelar su vocación de crear otras opciones dentro del esquema público. El diputado José Carlos Cardozo afirmó a El País que la creación de nuevas universidades públicas es la línea de los países que se han desarrollado con éxito. Destacó que la Udelar interpreta que como la Constitución la menciona en singular dentro del Estado es monopólica, «esa es la tesis de Brovetto cuando fue Rector, pero eso no es así», afirmó.

«Creemos que es posible habilitar una segunda Universidad pública con otras características de la actual que cubre todas las áreas de conocimiento. Queremos que sea especializada, de menor porte y que esté radicada en el interior», afirmó. Por otro lado planteó que es necesario asegurar la presencia de un cuerpo académico relevante. «Si no tenemos un grado 5 no podemos hablar de una Universidad en el interior», dijo.

Desde el Partido Colorado, el candidato Pedro Bordaberry también se ha mostrado partidario de crear otra universidad pública inspirada en la ley de creación de los liceos departamentales de Batlle y Ordóñez.

El candidato al senado, Ope Pasquet, explicó que la idea es vincular las necesidades educativas de cada departamento con la investigación y la extensión universitaria. «Pensamos en algo gradual, pero el presupuesto se manejará en función de la matrícula. Se calculará cuanto sale formar un profesional y los que decidan incorporarse a la nueva universidad serán financiados con recursos de la Udelar», dijo el ex diputado.

El candidato del Partido Independiente, Pablo Mieres, sostuvo que no es necesario crear otras universidades para favorecer la descentralización.

«El tema pasa por descentralizar y no por multiplicar las universidades públicas. Necesitamos que el Estado asuma una política de ordenamiento territorial que las universidades solas no pueden llevar adelante. La descentralización depende de la articulación y convergencia de esfuerzos entre las universidades y el Estado», afirmó.

Los agremiados en la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU) tienen otra visión del tema. La organización estudiantil, de gran peso en la interna de la Udelar, sostiene que la descentralización universitaria no pasa por la creación de otra institución terciaria sino por el fortalecimiento de los procesos iniciados en este período.

El dirigente estudiantil Mijail Yapor señaló que la posición histórica de la FEUU es que se debe mantener una única Universidad del Estado y que la Udelar debe ir al interior del país. Mencionó que en este período hubo una inversión de 40 millones de pesos provenientes de la ampliación presupuestal para la construcción de centros de formación en el interior.

El representante de la Asociación de Docentes (Adur) Gonzalo Aiello, expresó que antes de realizar una nueva universidad pública habrá que hacer un estudio detallado de sus fines. «¿Aumentar el gigantismo de la Universidad? Una réplica de lo que ya tenemos no tiene sentido. Vemos positiva la creación de nuevos institutos universitarios en la medida que se reformule la Udelar», aseguró.

Parte del orden de egresados ve con buenos ojos la creación de otra universidad del Estado. El claustrista Alberto Majó afirmó que esta idea viene siendo estudiada desde hace décadas y que recién ahora to-ma impulso entre los líderes políticos. «En este período se han caído todas las vacas sagradas, ya no existen más esas defensas a ultranza, autárquicas y gradualmente se ha ido a aceptar la existencia de otras instituciones terciarias».

Señaló que en el manejo de la casuística para la investigación científica es fundamental la cooperación académica por lo que la apertura de más entidades aportará en ese sentido.