Lacarte en el país de las Mil y una Noches

Desde los veinte y pocos años, confiesa Julio Lacarte Muró, trabaja mucho con gran entusiasmo, aunque admite que le encanta no hacer nada. Fue ministro de Industria y Comercio en el gobierno de Gestido y cuando se fue, lo sustituyó Zelmar Michelini. Fue representante de nuestro país en distintos organismos internacionales, presidente del GATT, y del órgano de apelaciones de la OMC. Fue embajador en países como Japón, Estados Unidos y la Comunidad Europea. Fue delegado ante la OEA y ante la ONU en Ginebra. Fue candidato a vicepresidente con el doctor Jorge Batlle en el año 1971. Cuenta con una experiencia política, diplomática y comercial extraordinaria y aún sigue jugando al tenis. De raigambre colorada, lo fueron a buscar para presidir en este período la Cámara de Comercio. El presidente Vázquez también le echó el ojo para encabezar sus giras por Chile, Medio Oriente y seguramente la próxima al Lejano Oriente. He aquí un resumen de una entrevista que CARASyCARETAS mantuvo con él, almuerzo en La Silenciosa mediante.

¿Cómo fue el viaje a Qatar y los Emiratos Árabes?
Esta gira comenzó en Abu Dhabi, siguió en Dubai, los dos parte de los Emiratos Árabes y luego Qatar, la ciudad de Doha, su capital. Mi primera impresión es que es un mundo desbordante. Antes de llegar a Abu Dhabi hay una ciudad casi toda en construcción, a unos 20 minutos antes de llega a Dubai, llena de rascacielos. Yo conté 52 rascacielos en construcción, uno tras otro.
Sin exagerar. Y no conté las excavaciones para nuevas construcciones. Al entrar a Dubai, solamente desde la vista del hotel conté otros 22 rascacielos en construcción, sólo una parteci-ta. Obras portuarias, complejos culturales, deportivos, empresariales, turísticos, en una cantidad impresionante en los tres lugares. En Dubai es un despliegue de inversión edilicia realmente formidable. Son países que pasaron de una vida bastante sencilla, como la que tenían antes, a este nivel exuberante.
¿Culturalmente se notan diferencias?
En estos países, en estos momentos, creo que no exagero, las tres cuartas partes de sus habitantes son extranjeros, que han venido de Afganistán, de la India, de Bangladesh, de Nepal, de Indonesia, de Pakistán. Usted ve, en general, que la gente de trabajo son ellos y es comprensible porque quizás su remuneración no sea muy grande en términos de estos Emiratos, pero es muy buena en función de lo que ganarían en sus países. En la línea aérea de Qatar, en la cual viajé dos veces, el personal de cabina no es qatarí. El recibimiento fue muy bueno. El almuerzo que le brindó el Emir de Abu Dhabi al presidente Vázquez fue por lejos el banquete más suculento al que jamás haya concurrido, y mire que he concurrido a banquetes, ¿eh?
¿Era al estilo de las Mil y una Noches?
Usted comía dos o tres bocados y ya venía otro plato. Yo calculé que ese comedor mide 40 metros de largo por unos 18 de ancho. Tiene una alfombra de una sola pieza, vaya usted a saber en qué telar fue hecha. Después hay mármoles y todo tipo de piedras, pero con su toque moderno. Han unido la modernidad con lo tradicional. No tanto en los rascacielos, pero en los palacios, obviamente en las mezquitas, edificios públicos. Lo han hecho muy bien. El presidente fue condecorado en todos lados.

MUCHO MÁS ALLÁ DEL FÚTBOL
¿Cuál es su evaluación de estas misiones?
En estas misiones hay que visualizar una cadena de cuatro eslabones. El primer eslabón es
el presidente. Él tiene que abrir las puertas del país en sus contactos con los jefes de Estado. El segundo eslabón son los ministros, los jerarcas de gobierno, que explican con más detalle cómo funciona Uruguay, sobre las inversiones, sobre el comercio, cómo podemos tener mejores relaciones económicas. El tercer eslabón son las cámaras empresariales. Por el solo hecho de estar ahí, antes de abrir la boca, están transmitiendo al país visitado que no es sólo un gobierno el visitante, sino un país. Las cámaras, sobre todo en nuestro país, son muy representativas. La Cámara de Comercio con 14 mil socios, la Cámara de Industrias y las otras. Estamos transmitiendo una visión de equipo, de solidaridad, de frente unido. Eso es muy importante. El cuarto eslabón son los empresarios que llegan con sus muestras, que vienen a vender -para eso están, para eso es la gira, para que ellos vendan-. Si cualquiera de los otros eslabones fracasa, ellos no venden. Y cuando se llegan al cuarto eslabón, también ellos tienen que saber vender sus productos. Los
productos tienen que ser buenos, con un precio competitivo. Todo esto se sintetizó con Qatar. Allí el presidente tuvo muy buen ambiente en el almuerzo ofrecido por el Emir. Se habló de fútbol, No sólo está Fosatti; hay un compatriota nuestro que es un número nueve, que se ha nacionalizado qatarí [el ex liverpoolense Sebastián Soria]. Hablamos de él también en la Cámara de Comercio y los qataríes dijeron «Ahora se nacionalizó, es nuestro y no se lo damos de vuelta». [Risas]
Les propusimos aprobar una declaración conjunta, en el sentido de que íbamos a trabajar para concertar en breve un acuerdo de cooperación entre esa Cámara de Qatar y las tres cámaras que estábamos representadas (Comercio, Industrias y Mercantil). Les dimos un texto que se lo pasaron a un gerente que desapareció. Mientras, avanzaba la reunión. Los dos intendentes expusieron las ventajas de sus respectivos departamentos y cada empresario planteó su oferta con todo el tiempo necesario. Ahí nacieron algunos de los negocios que
ahora estamos viendo. Al rato, volvió el gerente con un papel que me entregan y en vez de ser una declaración conjunta, era ya un texto de un acuerdo de cooperación que nos planteaban ellos. Lo revisamos y estaba perfectamente bien. Lo aprobamos y todo bien. Dijimos que estábamos de acuerdo en firmarlo, lo cual está diciendo que esta gente va en serio. En estas largas reuniones, todas las preguntas que se nos hicieron fueron auténticas y respetaban un interés real. No eran banalidades para cumplir una formalidad amable. Eran en serio. En Qatar se cerró el ciclo: el presidente estableció una buena relación; los ministros hicieron una buen presentación; las cámaras
encauzaron la reunión de privados y los empresarios uruguayos tuvieron la oportunidad de un diálogo que creo que va a fructificar en negocios casi inmediatos, sobre todo en arroz y en carne ovina. Pero es evidente que hay otras cosas que están pendientes.

NUESTRAS VENTAJAS
¿Qué nos puede decir sobre posibles inversiones a partir de esta experiencia?
A mí me parece que Uruguay jamás va a ser el principal país para sus inversiones. Ya debe de haber inversiones multi-multi-multi millonarias de los tres países en Europa, en Estados Unidos, en la región, en donóle sea, pero yo creo que Uruguay se presenta como un país muy apto para la inversión complementaria. Y ser complementario para ellos es muy importante para nosotros, por los volúmenes de capital que se pueden manejar. Piense que Uruguay es todo lo contrario de estos países. No somos un país árido, como ellos. Ellos sólo viven del petróleo y nosotros tenemos otras ventajas, somos un país de zona templada, no de calores grandes como los de ellos. Como inversión de alternativa, mirando al futuro, me parece que podemos ofrecer grandes perspectivas en materia de turismo. Hay algunos aspectos de promoción del turismo que están por hacerse y que sólo se pueden hacer con mucho capital. No es cuestión de poner un hotel aislado, hay que hacer más. Yo creo que esta gente es capaz de hacer eso. Ellos tienen muy buena visión. Le crean un barrio deportivo en Doha, de no sé cuántas manzanas. Le crean un centro cultural en Dubai que es imponente. Le renuevan el puerto de Dubai que es espectacular. No es un disparate pensar que algún inversor se coloque en la producción de arroz, por ejemplo.