Lacarte Muró: el bienestar del país no admite conflictos laborales indefinidos

EMILIANO COTELO:
Desde la semana pasada la Cámara Nacional de Comercio y Servicios (CNCS) tiene como presidente a una figura que, a diferencia de los dirigentes de esa gremial en los últimos años, no viene de la actividad empresarial.

Y eso no es lo único que llama la atención de esa designación. La CNCS eligió para representarla a un diplomático de carrera con una larga trayectoria en las relaciones internacionales.

Se trata de Julio Lacarte Muró, un hombre que sigue plenamente activo a sus 87 años de edad. Fue embajador en Estados Unidos, Alemania, Argentina, Japón, India, Ecuador y Tailandia. Autor de varios libros de su especialidad, tiene una experiencia larga en la negociación internacional de asuntos comerciales. Por ejemplo, participó en la creación del GATT, que nació en 1948 y que luego se transformaría en la actual Organización Mundial del Comercio. Y tuvo también experiencia de gobierno. Vinculado con el Partido Colorado, en 1967 fue ministro de Industria y Comercio durante la presidencia del general Óscar Gestido.

¿Qué significa esta designación? ¿Cómo encarará Lacarte Moureau su gestión como presidente de la CNCS? ¿Cuáles observa como sus principales desafíos? Vamos a conversarlo directamente con él.

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Doctor Lacarte Muró, ¿cómo le cayó la propuesta de pasar a presidir la CNCS?

JULIO LACARTE MURÓ:
Inicialmente fue una formidable sorpresa, no había esperado cosa parecida. Tuve que meditarla bastante, y después de consultar a algunas de las personas más destacadas de la Cámara al final resolví aceptar el desafío, porque veo que es un desafío, no es un momento fácil para tomar ese cargo, pero me pareció que podía hacerlo y aquí me tiene.

EC – ¿Qué vínculos ha tenido usted con el comercio o con la propia CNCS como para entender este nombramiento?

JLM – Por un lado la Cámara desde hace ya un buen tiempo me invitaba a concurrir a las reuniones y yo iba y cada tanto daba algún asesoramiento, alguna opinión, pero jamás pensando en otra cosa. Pero durante este período de tres o cuatro años comprobé fue la Cámara está integrada por gente que está bregando por el interés del país y eso es un elemento fundamental que me hizo decidirme por aceptar la postulación.

EC – ¿Qué quiere decir con eso?

JLM – Quiero decir que la Cámara, que tiene mucho más de un siglo de existencia, siempre ha defendido los mismos principios: libertad de comercio y Estado de derecho: Son elementos que hacen a cualquier Estado ordenado y progresista. Por esas razones y porque entramos en un momento complejo en materia de relaciones económicas internacionales, en el que se supone –no digo que así sea– que conozco algo, por ahí debemos interpretar esta iniciativa de la gente de la Cámara.

EC – Y su edad, 87 años, ¿cómo pesó a la hora de decidir si aceptaba o no esta responsabilidad?

JLM – Esa es muy fácil, está bien la cabeza, está bien el físico, la respuesta por ahora es sí. Yo juego tenis, golf, voy a nadar, voy al gimnasio, por ahora estoy muy bien.

EC – Se lo preguntaba porque perfectamente a esa edad podía tener todo el derecho del mundo a optar por tener más tiempo libre, por descansar, por no meterse en estos dolores de cabeza.

JLM – Yo soy un individuo que siempre responde a los desafíos, he trabajado inmensamente durante toda mi vida –eso sí lo puedo decir, no diré si bien o mal–, he trabajado realmente una barbaridad. Mi mujer me dice siempre que es mejor que yo tenga algo que hacer antes que quedarme en casa frustrado.

EC – Ahora entendí.

JLM – Me encanta que me entiendan.

EC – ¿Usted es colorado?

JLM – Soy colorado, sí, pero desde luego y sobre todo soy uruguayo.

EC – Desde esa posición político-partidaria, ¿cómo le resulta presidir la CNCS durante el primer gobierno del Frente Amplio (FA)?

JLM – No me preocupa, hay un área inmensa de colaboración entre el sector privado y el público que si no explotamos todo el país se va a perjudicar. Hay un aspecto que la gente no percibe, ¿qué es la CNCS? Son más de 14.000 empresas que generan 170.000 empleos, y además el 98% son pequeñas y medianas empresas, el promedio de empleados de las empresas que integran la Cámara es de 11 personas. Quiere decir que estamos hablando de empresarios que fueron casi todos ellos mismos empleados y después juntaron sus pesos como pudieron, sacaron un crédito como pudieron en algún banco y pusieron su negocio. Entonces la Cámara es fundamentalmente una gran cantidad de ex empleados que pusieron su propia empresa, eso es la esencia de lo que es Uruguay.

EC – Yo le preguntaba a propósito del desafío de presidir la Cámara durante el primer gobierno del FA.

JLM – Lo importante es colaborar con el gobierno.

EC – ¿Qué opinión tiene sobre el primer año largo que ya lleva ya el desarrollo de la administración Vázquez?

JLM – La cámara no es un organismo político, así que sólo voy a ver la parte gremial al contestarle. Lo que veo es que todavía no se ha logrado una coherencia total en las acciones, algo que vemos día a día, hay tendencias distintas y se van a tener que conciliar. Si no se logra una coherencia en esas tendencias va a ser una gestión en la que habrá contradicciones permanentes, y eso no es bueno para nadie y menos para el país. Me consta que en el sector privado hay un gran afán de contribuir a mejorar las condiciones del país, entonces es cuestión de que el diálogo se entable en buenas condiciones, en condiciones positivas, para que todos podamos hacer nuestro aporte.

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EC – Los cambios que el gobierno del doctor Tabaré Vázquez viene impulsando en materia de relaciones laborales han colocado más de una vez a la CNCS en una posición de enfrentamiento duro con el oficialismo. Pienso en el rechazo, un rechazo terminante, que la CNCS tuvo a la derogación del decreto que habilitaba el desalojo policial de empresas ocupadas, la oposición también muy tajante de la CNCS a la ley de fuero sindical, y más recientemente la impugnación del decreto del Poder Ejecutivo para prevención de conflictos y regulación de ocupaciones.

Con la cancha trazada de esa manera, ¿qué papel se imagina jugando en la relación entre la CNCS y el gobierno?

JLM – En todo el mundo hay una tensión entre el sector empresarial y el sector laboral, lo importante es que esa tensión no crezca demasiado. Esa tensión existe entre los sindicatos estadounidenses y los empresarios estadounidenses, pasa en Alemania, en Italia, en todos lados, lo importante es en qué medida ocurre. Encuentro que aquí estamos exacerbando esa situación. Los empresarios no pueden menos que defender el Estado de derecho y pedir que se respete el derecho de propiedad, que es lo menos que se puede estar pidiendo en una economía y en una democracia organizadas. Ha habido los episodios que usted acaba de mencionar, y también he comprobado que en la anterior ronda de consejos de salarios una inmensa cantidad de gremios acordaron con el sector laboral sin conflicto, fueron unos pocos los que llegaron a los titulares de los diarios. Espero que eso se vuelva a producir.

Aquí también estamos pasando un momento especial, hay una Rendición de Cuentas de por medio y tradicionalmente en nuestro país cada vez que se avecina esta instancia todo el mundo viene a reclamar, que es lo que está ocurriendo en este momento. El gobierno ha respondido de la forma que ha estimado oportuna pero por lo que estoy viendo todavía sigue el ambiente conflictivo. Debo suponer que se van a deponer algunas de esas actitudes, porque en cualquier negociación tienen que participar dos partes. Como se dice por allí: para bailar el tango se necesitan dos.

EC – Volviendo al capítulo relaciones laborales, ¿entiende que el gobierno del FA no juega de manera equilibrada entre patronos y trabajadores, que vuelca la balanza hacia los intereses sindicales?

JLM – El otro día el ministro de Trabajo hizo una exposición muy positiva, se dirigió a los sindicatos y les pidió más moderación. Hay una parte que todos tenemos que comprender, hay mucha gente del gobierno actual, y en el Parlamento también, que se formó en la vida sindical, no se le puede pedir que cambie de mentalidad de un día al otro.

EC – Y por otra parte desde el gobierno se argumenta que en las administraciones anteriores la balanza se había desequilibrado hacia el lado patronal y que ahora se está procurando introducir las compensaciones que estaban pendientes.

JLM – Estoy de acuerdo, la báscula de la balanza se está inclinando tal vez un poco demasiado en la otra dirección, pero es cuestión de buscarle el punto de equilibrio.

EC – Dijo que estaba de acuerdo; ¿entiende que efectivamente había habido un desequilibrio hacia el lado patronal en administraciones anteriores?

JLM – No, no diría eso, digo que inevitablemente, no puede ser de otra manera, con un gobierno de izquierda como el actual, la balanza, sobre todo en primera instancia, se inclina en la otra dirección. Es cuestión de buscar el equilibrio ahora, que es el proceso en el que estamos inmersos en este momento. Repito lo que ya dije, lo que no admite el bienestar del país es que esta situación conflictiva, incierta, siga indefinidamente, a eso hay que ponerle fin cuanto antes.

EC – Además de la relación CNCS-gobierno me interesa preguntarle por la relación CNCS-PIT-CNT. El vínculo entre la central de trabajadores y las cámaras empresariales en general se ha picado mucho en las últimas semanas. Por ejemplo, por mencionar un episodio, el PIT-CNT acusó a las patronales de haber tolerado y avalado el golpe de Estado de 1973. Desde su puesto como presidente, ¿qué hará por esa relación con el PIT-CNT y los sindicatos?

JLM – Cuando yo fui ministro de Industria inicié algo que nadie jamás había hecho y que creo que durante muchísimo tiempo nadie más hizo, que fue realizar reuniones regulares con la Cámara de Comercio de la época y la CNT, que presidía José D’Elía, con quien tenía un excelente diálogo. Lo hice en aquel tiempo, ese era mi estado de ánimo en aquel momento y sigue siendo mi estado de ánimo hoy, el interés del país no permite este tipo de conflicto.

Yo soy un tipo que está abierto al diálogo, y la Cámara, todo el empresariado están abiertos al diálogo. Naturalmente, hay veces que se hacen manifestaciones que hacen pensar que es difícil llegar a sentarse en una misma mesa con cierta gente y lo que ha hecho la Cámara ha sido reaccionar ante situaciones en las que encontraba que se estaba yendo demasiado lejos en esa búsqueda de equilibrio a la que hemos aludido. Pero la Cámara está siempre dispuesta al diálogo, debe estar dispuesta al diálogo, por otra parte interviene con sus asesores en todos los consejos de salarios; desde luego no decide, es el empresario el que decide en su trato con el sindicato.

EC – En particular, ¿qué expectativas tiene con respecto a este ámbito que empieza a trabajar esta semana para terminar redactando una ley de negociación colectiva?

JLM – Vamos a ver lo que nos dice el Parlamento en esa materia. La CNCS ya ha fijado posición en ese tema, se mantiene en esa posición, ahora estamos a la expectativa.

EC – En tema comercio internacional es uno de los desafíos que usted entiende que se le presentan a la CNCS en el horizonte de corto y mediano plazo. ¿A qué está aludiendo concretamente?

JLM – Estoy aludiendo a nuestra situación como socios del Mercosur, a nuestra proyección hacia el resto del mundo. El país necesita abrirse al mundo, somos un mercado de tres millones de habitantes, un mercado que necesita ampliarse, y la única manera es en la subregión, en el Mercosur y en el resto del mundo. En la subregión hemos tenido insistentes problemas con Argentina y Brasil, problemas profundamente irritantes que siguen produciéndose, y mientras eso no se arregle –y yo diría que Argentina y Brasil en esa materia van a tener que pronunciarse muy pronto– Uruguay va a tener que buscar otras soluciones. El cómo, el mecanismo de esas soluciones, eso está por verse, pero hay que ver el resto del mundo. Y no estoy hablando sólo de un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, estoy hablando de la apertura al mundo, al mundo en Asia, al mundo en Europa, al mundo en América del Norte y el resto de América Latina. Hay mucho que hacer, hay que llevar a cabo negociaciones muy delicadas y tiene que haber mucho trabajo.

EC – ¿Qué papel le corresponde a una cámara como la de Comercio en ese plano? Supongo que el oyente en principio piensa que es una tarea del gobierno, de la Cancillería, de los ministerios correspondientes.

JLM – (Se ríe.) Ahora le digo algo que aprendí mucho en mi vida al servicio del país: que los gobiernos hacen los tratados pero es el sector privado el que les da vigencia y vida. Esa experiencia la he tenido muchas veces, el país y todos los países del mundo están llenos de tratados de comercio que no se cumplen. Por otra parte una negociación comercial importante implica cambios en la legislación nacional, sobre todo un TLC o algo parecido, un tratado como el que hemos hecho con México, por ejemplo, que ya está vigente y nos está ofreciendo nuevas posibilidades de mercado.

Si el sector privado –estoy hablando del campo, la industria y el comercio, los tres intervienen en la exportación y en la importación– no acompaña decisiones gubernamentales, está convencido de que son buenas y que les puede dar efectividad, el cumplimiento va a ser mediocre. Lo que veo, lo que visualizo, lo que pretendo es que el sector privado intervenga en forma positiva en la medida que corresponda en cualquier estudio y negociación de manera que en el resultado estemos todos juntos, el sector laboral, el sector empresarial y el gobierno. Es la única manera de seguir adelante.

EC – ¿Ya están abiertos esos ámbitos para la participación de los distintos sectores en este asunto, la nueva inserción internacional de Uruguay?

JLM – Yo diría que sí, eso se va a percibir muy pronto. Es mi intención que la Cámara organice un programa, muy en breve, de estudio, análisis y proyección de temas que tienen que ver con esa inserción internacional de Uruguay, que va a abarcar nuestra problemática dentro del Mercosur, en América Latina y en el mundo.

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Edición: Mauricio Erramuspe