Larrañaga jugado a captar votos dudosos a Vázquez

EMILIANO COTELO:
Es una de las voces fuertes en el entorno más directo del doctor Jorge Larrañaga. Fue uno de los fundadores de Alianza Nacional (AN), el sector que encabeza el propio candidato presidencial blanco. Pero además es una figura con un ascendiente importante en el interior del país, algo no menor en una fórmula presidencial que ha hecho una apuesta contundente al electorado de «tierra adentro».

***

En los próximos minutos vamos a conversar con el doctor Eber da Rosa, abogado, ex intendente municipal de Tacuarembó, integrante del nuevo Directorio del Partido Nacional (PN) y tercer candidato al Senado por la Lista 2004, conformada por los grupos AN, Desafío Nacional y Con Todos. Para comenzar, usted no es nuevo en la política, ni mucho menos: fue diputado por el Movimiento Nacional de Rocha (MNR) de 1990 a 1994…

EBER DA ROSA:
Fui edil antes, cuando el restablecimiento de la democracia. Yo había iniciado mi militancia política en tiempo del régimen militar, fundamentalmente aquí en Montevideo cuando era estudiante, militando en la coordinadora de ACF. Cuando me recibí me fui a trabajar a mi departamento y allí continué esa militancia política, lo cual determinó que fuera candidato a edil en las elecciones de 1984. Ocupé esa función entre 1985 y 1990; en 1986 fui presidente de la Junta Departamental de Tacuarembó; y eso llevó luego a que fuera candidato a diputado en 1989 por el MNR; fui diputado entre 1990 y 1994…

EC – Y después tuvo una larga carrera como intendente.

E da R – Es lo más conocido, fui electo en 1994, fui intendente entre 1995 y 2000, y en 2000 fui reelecto para ocupar el cargo cinco años más, hasta el 30 de julio pasado, cuando renuncié.

EC – Sin embargo en la cancha de la política cotidiana, de la política nacional, su nombre no había sonado con tanta fuerza hasta ahora, hasta estas elecciones. ¿Es así o es una impresión equivocada debido a que usted se maneja con un perfil bajo?

E da R – Es así. Por lo general no me gustan los perfiles demasiado estentóreos, me manejo generalmente con un perfil bajo y he centrado mi acción esencialmente en lo departamental. Incluso mi gestión como diputado en aquella época estuvo esencialmente orientada hacia mi departamento, a conseguir cosas, objetivos concretos para la gente de mi departamento. Y también como intendente. No salgo a hablar fuera de lo que debo hablar o lo que pienso debo decir.

EC – Hoy usted ocupa el tercer lugar en la lista al Senado detrás de Larrañaga y Abreu, o sea que es un lugar muy destacado. Por eso nos interesa explorar qué hay detrás, cuáles son los antecedentes, cuál es su peso político dentro del larrañaguismo, dentro del PN.

Hay un detalle interesante, que es que en 1997 usted fue uno de los gestores del grupo de intendentes blancos, un movimiento de la interna del partido que después se diluyó a raíz del fallecimiento de dos de sus fundadores, Domingo Bargueño y Héctor Leiss. ¿Qué era aquello? Recordémoslo.

E da R – En 1997 empieza a surgir la idea a nivel de varios intendentes de que era necesario darle una mayor vitalidad al partido. Por aquella época eran muy fuertes las críticas que caían sobre la gestión de determinados integrantes del gobierno del PN y nosotros entendíamos que el interior debía de alguna manera reagruparse, organizarse y aportar una voz que apuntara al fortalecimiento del partido y al mismo tiempo a un mensaje de renovación.

Todos sabemos que el PN ha tenido a través de su historia su mayor expresión siempre en el interior. Basta recordar que históricamente el partido fue gobierno en Montevideo solamente en 1958, cuando ganó las elecciones nacionales de ese año y Daniel Fernández Crespo obtuvo el triunfo en la capital. Nunca antes ni después. Es decir que la base fundamental que ha mantenido, que ha determinado la supervivencia del PN a lo largo de toda su historia ha sido fundamentalmente la expresión del interior. A eso respondía el propósito de formar lo que se llamó «el grupo de los intendentes», que pretendía ser una especie de llamado de renovación y de insuflar o imponer o agregar una nueva fuerza al partido…

EC – ¿Pero era una respuesta a lo que por entonces era hegemonía herrerista en el PN?

E da R – En parte era una respuesta a eso.

EC – Se salía del período de gobierno encabezado por el doctor Luis Alberto Lacalle.

E da R – En parte era eso, y en parte era el propósito de hacer pesar más una visión más apegada a los valores que tienen que ver con el tema de la defensa de la producción, la defensa del agro, la defensa de la agroindustria en el interior. No olvide que estábamos en plena época de aplicación del atraso cambiario; nosotros ya advertíamos una crisis cada vez más aguda y sentíamos la necesidad de expresar nuestra voz de discrepancia con ese criterio.

EC – ¿Qué parentesco guarda AN, el grupo de hoy al frente del cual está el propio candidato presidencial, Jorge Larrañaga, con aquel grupo de los intendentes que no terminó prosperando?

E da R – AN viene a ser una continuidad, una emanación en el tiempo que tiene las mismas raíces o que responde al mismo proyecto. Ya antes de que nosotros hubiéramos impulsado esto que se llamó el grupo de los intendentes en 1997, otros intendentes y algunos de los que también estuvieron en 1997, como Larrañaga o Leiss, ya anteriormente, en el propio período de gobierno del doctor Lacalle, habían levantado su voz en algo que se intentó formar, lo que se llamó «el grupo del Cordobés». En aquella época estaban Leiss, Larrañaga, Chiesa de Tacuarembó, Nin Novoa de Cerro Largo… había un grupo de intendentes que planteaban cosas similares.

AN viene a ser una especie de continuidad de ese proceso porque la situación electoral de la elección de 1999 determinó que Larrañaga fuera electo senador. Cuando es electo senador de alguna manera ya se había convertido en un líder de esa tendencia, pero consolida su liderazgo con su acción en el Senado. De manera que comienza a tender nuevamente los vínculos no sólo hacia los intendentes sino también hacia muchos dirigentes de varios departamentos del interior, que no eran intendentes pero que simpatizaban con esta idea. Larrañaga comienza nuevamente a tirar esos vínculos, a generar esos lazos, y así se empieza a recomponer la corriente que dio lugar a esa estructura mínima primaria con la que comenzó a aparecer en las encuestas y en algunos lugares como candidato a la Presidencia de la República.

Después ya es historia más conocida el proceso de integración de fuerzas que se incorporaron o se integraron con nosotros para conformar AN.

EC – ¿De qué manera se refleja hoy, en el programa de gobierno del PN o, más específicamente, en los planteos de AN, esa preocupación mayor por los temas del interior, una inquietud, un interés más profundo por las cuestiones que tienen que ver con tierra adentro, de las que usted hablaba recién?

E da R – Esa visión se vio aun más fortalecida cuando se produjo la caída del castillo de naipes en 2002, cuando se cae toda la concepción del Uruguay plaza financiera, del Uruguay que podía prescindir del aparato productivo, del Uruguay que miraba con cierto desdén todo el tema de la producción, el desarrollo agropecuario, el desarrollo de la agroindustria y el desarrollo de la pequeña y la mediana empresa. Todo eso nos dio una fundamentación importante en lo que tiene que ver con la visión que teníamos de lo que debía ser el país.

Eso está hoy fuertemente contenido en el documento que se ha dado a conocer como «Compromiso nacional», que en buena medida tiene como eje central el tema del desarrollo del país o de la perspectiva del país hacia el futuro basada esencialmente en el desarrollo agropecuario, en un fuerte apego a la producción, en una participación incluso a través de lo que se ha dado en llamar políticas activas, obviamente sin despreciar ni desprendernos de la base fundamental, que es la política del mercado, de la economía de mercado en la que funcionamos. Pero consideramos que debe en algunos casos haber incursiones o acciones aisladas del Estado que a través de políticas activas estimulen, desarrollen, apoyen con mayor intensidad determinadas acciones en lo que tiene que ver con el desarrollo del aparato productivo del país a través de distintas regiones y en forma compatible, coordinándolo con mayor fuerza, con mayor vitalidad, con los gobiernos departamentales. Gobiernos departamentales que están llamados a cumplir un papel cada vez más importante.

Si usted examina hoy las tres fórmulas presidenciales, están conformadas por ex intendentes municipales o por intendentes municipales: la fórmula del Encuentro Progresista (EP) tiene dos ex intendentes; la del PN está encabezada por un ex intendente; y el PC ha conformado su fórmula a la vicepresidencia con un intendente en actividad, que está en licencia en este momento, pero que está en plena actividad como intendente de Rivera.

De manera que eso va mostrando claramente que el sistema político uruguayo comienza a advertir la importancia, la trascendencia de vincular dentro de todo el proceso político y de decisiones, en lo que tiene que ver con las estrategias a seguir, a los gobiernos departamentales.

EC – Usted dijo en alguna oportunidad que en el interior la gente es pragmática, que quiere soluciones a sus problemas y para eso no importa mucho si el camino va hacia la izquierda o hacia la derecha.

E da R – Es verdad. Además es totalmente conteste con aquello que Wilson decía: «Nosotros no somos la izquierda, ni somos la derecha; nosotros somos los blancos». Entendemos y tomamos de ese mensaje, de esa idea, el concepto de que lo que importa es encontrar solución a los problemas de la gente.

EC – Sí, pero de esa frase también podía entenderse que allí estaba la explicación del crecimiento que ha tenido el EP en el interior del país en los últimos años.

E da R – Claro, porque el EP, que era una fuerza tradicionalmente de izquierda, u ortodoxamente de izquierda, ha ido transformándose en una fuerza cada vez más corrida hacia el centro. La misma nominación del contador Astori como eventual ministro de Economía en las puertas del Fondo Monetario Internacional es algo que para un ortodoxo del Partido Comunista de hace 20 años o de grupos como el 26 de Marzo, por ejemplo, es algo bastante difícil de tragar. Por algo es que hoy los grupos radicales han tenido que guardar sus consignas en los cajones y tragárselas, porque evidentemente no tiene nada que ver lo que hoy hace el doctor Vázquez como candidato a la Presidencia, con posturas claramente corridas hacia el centro y en algunos aspectos tal vez hasta a la derecha, con las posturas tradicionales de un partido que siempre se denominó como de izquierda.

EC – Vuelvo a declaraciones suyas, en este caso en una entrevista en el mes de agosto pasado en el diario El País. Usted dijo, aludiendo a la devaluación, al cambio en la política cambiaria del año 2002: «La crisis que estalló en 2002 fue el fin de una complicada ecuación que había comenzado en el gobierno blanco, cuando se estableció el tipo de cambio como herramienta. Fue uno de los errores más garrafales, que nos llevó a las funestas consecuencias que conocemos. A esto económicamente y a esto políticamente, porque el FA se favoreció con el descontento del sector productivo».

Me llamó la atención esto porque es un juicio bastante audaz a pocos meses de una elección que se juega básicamente entre el EP y el PN. Porque hay un cuestionamiento incluido a la gestión del gobierno herrerista, …

E da R – Por algo…

EC – …y el herrerismo hoy es una pieza clave en la suma de votos del PN.

E da R – Pero esto no puede llevar a pensar que no tengamos la capacidad de autocrítica interna dentro del partido como para analizar aquellos aspectos que consideramos que no fueron acertados. Por algo esta corriente que encabeza el doctor Larrañaga creció dentro del partido; por algo en las elecciones del 27 de junio hubo un pronunciamiento donde la mayoría de los nacionalistas, de los blancos, se pronunció a favor del doctor Larrañaga y no del doctor Lacalle.

Yo he sido en muchos aspectos un cuestionador; así como advierto que hubo síntomas positivos y cosas positivas, como haber bajado la inflación que estaba en 120 por ciento cuando el doctor Lacalle asumió el gobierno a 40 por ciento, que es un mérito indudable que hay que reconocer y forma parte del mérito del gobierno del PN. Pero es innegable que también hubo errores. El hecho de que se comenzara a aplicar esa política, la utilización del ancla del tipo de cambio como herramienta fundamental para manejar la economía y estabilizarla, tuvo costos innegables que hemos percibido, hemos visto directamente en su repercusión sobre la realidad de los sectores fundamentalmente productivos -no sólo el agro, también la industria-, que han sentido muy fuertemente el impacto de un tipo de cambio que los fue perjudicando cada vez más, que fue encareciendo sus productos en su posibilidad de colocación en el exterior y que obviamente fue determinando una baja de rentabilidad que es causa en buena medida del problema del endeudamiento que hoy tampoco podemos ignorar que existe y está planteado y es uno de los grandes temas que tiene que resolver el próximo gobierno.

EC – De esa manera usted marca las diferencias que existen entre el PN de hoy, con su ecuación interna de poder, con la distribución de fuerzas a su interior, con el PN que gobernó entre 1990 y 1995, al que le realiza una serie de críticas bastante filosas.

E da R – Los partidos tienen alas, tendencias. Evidentemente no es la misma la tendencia que hoy tiene la mayoría del PN con respecto a la que gobernó en ese período.

EC – Pero hay otra crítica u otra acusación, otra sospecha que desde la izquierda se lanza contra la candidatura del doctor Jorge Larrañaga y el PN en esta campaña del año 2004, que es ubicar a Larrañaga en definitiva como un continuista, pese a sus intentos por desmarcarse, como alguien que también estuvo comprometido con los gobiernos anteriores, con el de Batlle y el de Sanguinetti. ¿Cómo responde usted a ese cuestionamiento?

E da R – Decir eso es un acto de picardía política. Seis meses antes de la elección interna el doctor Vázquez y los principales dirigentes del EP reconocían en el doctor Larrañaga y en muchas figuras que lo acompañan el hecho de tener una concepción progresista (para usar un término, aunque a mí no me llena mucho eso de «progresista», porque progresista se puede ser desde muchos ámbitos; no define una categorización política ser progresista), los consideraban una opción progresista dentro del PN que, decían: «No tienen posibilidad de nada dentro del PN porque dentro del partido hay una clara mayoría del herrerismo, que es una tendencia más conservadora, por tanto esta gente está ahí con una presencia meramente testimonial». Cuando, en la noche del 27 de junio pasado, esa tendencia que era minoritaria se transforma en la mayoría del partido, el doctor Vázquez sale a los balcones de la sede del FA y habla del continuismo dentro de los partidos tradicionales, respondiendo claramente a un propósito: ¿cuál era el rival que se plantaba para las elecciones de octubre? Ya no era el doctor Lacalle, a quien estaban dirigidas todas las baterías y todo el discurso del Frente; era una nueva figura, a quien se había reconocido como progresista pero minoritaria. Entonces existe la necesidad de desacreditarlo; ¿y cómo hacerlo? Diciendo que es el continuismo, que es un mero continuador de los gobiernos blancos y colorados.

El doctor Vázquez también olvida que dentro del EP hay mucha gente que se ha incorporado en los últimos años que formó parte de los gobiernos colorados y blancos, que fueron jerarcas de gobiernos colorados y blancos. Así que hay que tener cuidado con aquello de ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el ojo propio.

***

EC – A un mes de las elecciones, usted, que pertenece al entorno más directo del doctor Larrañaga, que es uno de los principales operadores políticos de la fórmula presidencial del PN, ¿cómo describe el planteo proselitista que se proponen desarrollar en estas semanas, en una elección que tiene una particularidad muy fuerte, porque según las encuestas estamos con el EP tocando el 50 por ciento y con el PN como segunda fuerza en la opinión pública, pero todavía lejos, 32-33 por ciento? O sea que en principio en la elección del 31 de octubre ustedes se juegan que Vázquez no llegue al 50, que el EP no llegue al 50, para habilitar una segunda vuelta en la que Larrañaga tendría la chance de alcanzar la Presidencia. ¿Cómo se manejan en un escenario como ese?

E da R – Nosotros partimos de una situación obviamente difícil con respecto al EP. En este país todos sabemos desde hace cinco años que el doctor Vázquez iba a ser el candidato a la Presidencia por el EP; ahí no hay mucha elección interna ni mucha discusión de cuál debía ser el candidato del EP. En cambio en el PN es obvio que hasta hace ocho, seis meses, cuando se hablaba del PN se hablaba fundamentalmente del doctor Lacalle, que era el líder y el más probable candidato a la Presidencia por el partido. Esta situación recién se define a fines de junio, lo cual significa que nosotros vamos con un retraso de tiempo en ese aspecto bastante considerable con respecto al EP que tiene las cosas definidas desde hace mucho tiempo.

Creemos que, en la medida en que se aproxima y se desarrolla el mes de octubre comenzará a sentirse más claramente la acción que hemos venido desplegando a partir del 27 de junio, fundamentalmente la que comenzamos a desarrollar fuertemente en el mes de agosto con giras por todo el interior del país, con una presencia marcada en los medios de comunicación, con propuestas concretas, el lanzamiento del programa común de gobierno, que son aspectos que consideramos que van a comenzar a hacerse notar en los próximos relevamientos.

EC – En las últimas semanas el PN aparece quieto, estancado en 32-33 por ciento, no ha habido mayores cambios.

E da R – Es verdad.

EC – Por eso mi pregunta era, más allá de esa expectativa que ustedes tienen de que produzca efecto el trabajo realizado en este tiempo reciente, ¿cómo manejan, de qué forma entienden que pueden lograr eso que es tan raro, tan curioso como objetivo, que el EP no llegue al 50, bajar al EP del 50?

E da R – Naturalmente no podemos bajar al EP del 50…

EC – Pueden: si Larrañaga logra convencer, supongamos, a un sector del electorado que puede estar en la frontera entre un partido y el otro.

E da R – Lógico, a eso estamos apostando. Estamos apostando a un conjunto de ciudadanos que sabemos que no son nacionalistas, que pertenecen a otros partidos; entre ellos gente más pensante en la izquierda, gente que incluso perteneció en su momento al Frente un tiempo atrás y que hoy no se siente muy a gusto con ese discurso y esa postura populistas que ha ido asumiendo con ese corrimiento, esa variación, que determina muchas veces incoherencias y dificultades internas muy difíciles de explicar para una fuerza que pretenda ser gobierno. Hay contradicciones grandes y que se plantean todos los días. Basta ver la prensa para advertir que un economista sale y dice: «Vamos a gravar al agro como forma de obtener recursos», y en menos de 24 horas el senador Mujica dice y califica esas expresiones como «una choricez»; el doctor Vázquez retira a ese asesor de su entorno, pero pocos días después, por presiones creo que de la Vertiente, vuelve a su círculo de asesores. O el hecho de que se anuncie públicamente a los productores y a la gente: «Vamos a presentar un proyecto de ley de suspensión de ejecuciones judiciales» y pocas horas después, por indicaciones del propio contador Astori… Además es muy importante señalarlo: el contador Astori ya no habla como el dirigente de un sector del Frente; antes eran notorias sus discrepancias con el resto de los dirigentes del Frente y se decía que era el dirigente de un sector que pensaba de esa manera; hoy, desde el momento en que se piensa que va a ser el ministro de Economía, cada vez que habla entendemos que lo hace en nombre de todo el Frente.

EC – ¿Ese es el recurso entonces, señalar contradicciones o presuntas contradicciones dentro del FA-EP?

E da R – Es uno de los elementos a tener en cuenta, sin ninguna duda, porque la gente cuando piensa y analiza dirá: ¿es ésta la fuerza política más indicada, en la que puedo confiar para que sea el gobierno de la República?

Lo otro es seguir planteando propuestas y tratando de llegarle a la gente con nuestra propuesta, con nuestras ideas respecto de lo que pensamos que se puede hacer y lo que hay que hacer para lograr la mayor captación posible de adherentes o simpatizantes hacia nuestra fórmula, hacia la línea de pensamiento de nuestro sector.

EC – ¿Ve factible la segunda vuelta? ¿Cómo se enfrenta una segunda vuelta, en caso de que exista?

E da R – Creo que sí, que es factible y que casi seguramente se va a dar. Tal vez para nosotros sea más difícil esa etapa.

EC – ¿Por qué?

E da R – Porque va a haber que aguzar más la propuesta en cuanto a la capacidad de convocatoria porque un alto porcentaje de gente que está dispuesta a acompañarnos ya se va a definir en la primera vuelta, votando ya en la primera contienda a favor de nuestra propuesta. De manera que habrá que aguzar más la capacidad de propuesta, de convocatoria, para lograr en una segunda vuelta los porcentajes necesarios para superar la tendencia que encabeza el doctor Vázquez.

——————————
Transcripción: María Lila Ltaif Curbelo
Edición: Jorge García Ramón
Fotos: Caterina Notargiovanni