Las bolsas no responden a los gobiernos y se hunden en pánico.

El pánico sigue dominando a las bolsas mundiales, que responden con caídas en cadena a cada intento de los gobiernos de Estados Unidos (EEUU), Europa y Asia por transmitir tranquilidad a los mercados.
Wall Street siguió hundiéndose ayer con su peor caída diaria en términos porcentuales desde 1987, tras perder en la sesión 7,33%, arrastrando a las bolsas latinoamericanas. Mientras tanto, los mercados de Europa cerraron en baja, en un clima de enorme incertidumbre.

La Bolsa de Nueva York sucumbió a la ola de pánico que se apoderó de los inversores sobre el cierre de las operaciones, temerosos por las perspectivas de los bancos y empresas. El índice industrial Dow Jones perdió 7,33% y el Nasdaq 5,47%.

“Es el pánico total, no hay otra palabra”, comentó Gregori Volokhin, de Meeschaert New York.

El miércoles, Wall Street había cerrado en baja por sexta vez consecutiva, al término de una sesión extremadamente volátil pese a la espectacular intervención concertada de seis grandes bancos centrales. Esta nueva caída se produce precisamente un año después de que el principal índice de Wall Street alcanzara su récord absoluto en sesión, en 14.164,53 puntos, el 9 de octubre de 2007, perdiendo desde entonces cerca de 40% de su valor. Como paradoja, las cuatro peores caídas de Wall Street se dieron en el mes de octubre.

Por su parte, las plazas latinoamericanas siguen reflejando el pesimismo generalizado de los inversores sobre las perspectivas de la economía mundial. La principal de la región, San Pablo cayó 3,92%. Por su parte, el Merval de Buenos Aires perdió 4,99%, mientras que México descendió 1,78%.

“El problema estructural estadounidense persiste, pese a la reducción de las tasas de interés y el plan de rescate de las instituciones en peligro, y eso provoca volatilidad en los mercados”, explicó el economista Roberto Dotta en San Pablo.

En Europa, el CAC 40 de París perdió un 1,55%, el FTSE-100 de Londres cedió 1,21% y el Dax de Francfort bajó un 2,53%.

Los mercados asiáticos registraron una mezcla de alzas y bajas.

Al día siguiente de un derrumbe histórico del 9,38%, el más grave en 21 años, la Bolsa de Tokio cerró con una ligera baja del 0,50%. La bolsa de Hong Kong ganó 3,31% y la de Singapur 3,40%.

“Los mercados siguen escépticos en cuanto a la coordinación internacional para plantar cara a los problemas del sistema financiero”, escribieron los economistas de Barclays Capital en una nota a sus clientes en la que predicen que las bolsas mundiales seguirán volátiles los próximos días.

Los operadores está a la expectativa también de la reunión que mantendrán el viernes en Washington los ministros de Finanzas y gobernadores de bancos centrales del G7 -Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Italia y Japón- para discutir sobre los medios para “reforzar los esfuerzos colectivos” frente a la crisis.

Sin respuesta. Los mercados no respondieron a los esfuerzos del Banco Central Europeo (BCE), que abrió ayer una línea de crédito ilimitado de emergencia para las instituciones al borde de la asfixia por falta de liquidez. En tanto, Islandia nacionalizó en la víspera su mayor banco y hasta Estados Unidos considera seguir el mismo camino.

En otra decisión destinada a desbloquear el crédito, el BCE inyectó US$100.000 millones en los mercados en préstamos a un día, duplicando el monto ofrecido apenas un par de días antes.

Pero la crisis financiera se cobró nuevas víctimas: el mayor banco de Islandia, Kaupthing, debió ser nacionalizado. La medida completa la nacionalización de los tres mayores bancos del país, que se expone a una bancarrota nacional.

Bélgica, Francia y Luxemburgo salieron al rescate del banco en dificultades Dexia por segunda vez en menos de dos semanas, y prometieron garantizar el dinero que pida prestado en los mercados.

La FED anunció en tanto que autorizó una nueva inyección de US$37.800 millones en el grupo de seguros AIG, que se tragó ya casi todos los US$85.000 millones de crédito del mes pasado.

Estados Unidos y otros gobiernos estudian el paquete de US$875.000 millones propuesto por Gran Bretaña el miércoles, que incluye fondos para nacionalizar ciertos bancos. El secretario del Tesoro, Henry Paulson, dijo que ésta es una opción autorizada por la nueva legislación de emergencia que otorga al gobierno US$700.000 millones para comprar activos tóxicos ligados a la crisis de los créditos hipotecarios de riesgo “Utilizaremos todas las herramientas que hemos recibido para lograr una máxima eficacia, incluido el fortalecimiento de la capitalización de instituciones financieras de todos los tamaños”, dijo Paulson. (El Observador y agencias)