Las Coreas se verán cara a cara

Campos minados y alambres de púas separan a Corea del Sur y Corea del Norte, y sobre sus espaldas cargan un historial compartido lleno de disputas y divisiones. Son dos mundos diferentes, el agua y el aceite, el capitalismo y el comunismo, la democracia y la dictadura. La próxima cumbre que celebrará por segunda vez en la historia y anunciada ayer para el 28 al 30 de agosto en Pyongyang, tendrá por cometido –justamente– acercar las partes para una próxima paz en la península separada desde hace 60 años.
La primera, que tuvo lugar en 2000, introdujo una nueva era de reconciliación marcada por proyectos económicos conjuntos y reuniones familiares. Fue un primer paso rumbo a la pacificación y ahora quieren continuarlo, de la mano del presidente surcoreano, Roh Moo-Hyn, y el líder norcoreano, Kim Jong-Il. Aunque hay que ser cautos sobre cambios radicales.

Los dos países permanecen técnicamente en guerra desde 1953, cuando el conflicto coreano (1950-1953) terminó con un armisticio, en lugar de un tratado de paz.


Reunificación. Esta cumbre intercoreana se presenta como un hito hacia la unificación de las dos Coreas. Esta cuestión se abordó por primera vez en 1990 durante una reunión entre los primeros ministros de ambos países, que no pasó de ser una toma de contacto, y fue seguida, un año después, por la firma de un pacto de reconciliación, cooperación y no agresión.

Luego arribó la reunión de 2000 en Pyongyang entre el entonces presidente surcoreano, Kim Dae-jung, y Kim Jong-Il. Fue un momento muy emotivo para el pueblo coreano.

Kim estrechó la mano de Dae-jung al pisar la pista del aeropuerto de Pyongyang, un momento inmortalizado en las portadas de revistas e incluso en un sello postal norcoreano.

El resultado más conmovedor pudo apreciarse en los rostros de los miles de coreanos de avanzada edad que cumplieron sus sueños de ver a sus parientes que vivían en la otra parte de la península, en reuniones donde fluyeron las lágrimas.

Se reconectaron carreteras y vías férreas a través de la zona desmilitarizada que divide ambos países, y coreanos del norte y del sur ahora trabajan hombro con hombro en un parque industrial conjunto en Corea del Norte. Cientos de personas cruzan la frontera.

El éxito de esta primera reunión de máximo nivel entre las dos Coreas fue decisiva para que Dae-jung, obtuviese el Premio Nobel de la Paz en 2000.


El dedo de EEUU. Poco después, con la llegada a la presidencia estadounidense de George W. Bush, Estados Unidos –de activa participación en el conflicto coreano de la década de 1950– optó por la vía de la dureza contra el régimen de Pyongyang, política que se vio reforzada tras los atentados del 11 de setiembre de 2001 y la lucha internacional contra el terrorismo.

Washington encuadró a Pyongyang en el llamado “eje del mal” junto a Irán e Irak y lo incluyó entre los países promotores del terrorismo internacional.

La estrategia estadounidense desembocó en la suspensión de varias reuniones entre las dos Coreas y congeló el avance de los procesos bilaterales.

La situación del proceso de reconciliación entre las dos Coreas siguió empeorando en 2002, cuando se desató la crisis en torno al programa de fabricación de armas nucleares de Pyongyang, aunque los dos países siguieron manteniendo contactos.

El acercamiento bilateral más importante desde la cumbre de 2000 se produjo en junio de 2005, cuando Corea del Norte y del Sur acordaron adoptar “medidas prácticas y sustanciales” para solucionar la crisis provocada por el programa nuclear norcoreano, y decidieron establecer nuevos contactos. (AFP, AP y EFE)