Las encuestas, en general, acertaron sus estimaciones

POR VALENTÍN TRUJILLO DE LA REDACCIÓN DE EL OBSERVADOR

Fueron los oráculos durante toda la larga campaña que se inició a principios de año. A pesar de que el protagonismo debía estar en los candidatos y en sus propuestas, los encuestadores estuvieron más de una vez en el centro del debate.
A pesar de que algunos dirigentes, circunstancialmente enojados por los resultados, las pusieron en duda, su legitimidad apenas sufrió desconfianza.

Desde la cúpula de las fórmulas hasta los militantes en las calles, pasando por la prensa y los medios audiviosuales, todos los actores de la campaña pusieron su confianza en el electrocardiograma electoral que las empresas encuestadoras arrojaron semana a semana.

Y esa confianza se vio, en general, reflejada en los resultados partidarios (ver recuadro). No así en las proyecciones de los plebiscitos, donde los errores fueron importantes.

Al respecto, el máximo responsable de la empresa Cifra, Luis Eduardo González, pidió disculpas en canal 12 cuando había proyectado el éxito de la papeleta rosada para la derogación de la ley de Caducidad. Hacia las 20.30 del domingo, González había pronosticado que el voto rosado superaría el 50%. Media hora después, corrigió los datos y anunció que se había equivocado. “Es un error que me pesa, primero porque es un error, pero no es un error cualquiera. Frente a esos uruguayos quisiera disculparme”, asumió González.

Otras empresas encuestadoras, como Equipos, cometieron errores con el plebiscito del voto epistolar. Equipos proyectó que superaba la barrera del 50% y terminó con el 38%. La empresa MPC Consultores acertó en ambos plebiscitos pero erró por varios puntos en los guarismos partidarios.

De cal y de arena. Gonzalo Kmaid, de la empresa Cifra, dijo a El Observador que las encuestas tuvieron dos momentos. “Un primer momento preelectoral donde el ajuste a la realidad fue bueno cuando el Frente Amplio nos daba entre 48% y 49%”, dijo Kmaid. “En esos guarismos hubo una subestimación del Partido Colorado en el 14% y una sobrestimación al Partido Nacional en torno al 32%”, agregó.

La realidad marcó 29% para los blancos y 17% para los colorados. “Pudimos predecir el tamaño de estos dos grandes grupos. De todos modos, esos ‘vasos comunicantes´ entre los partidos tradicionales eran más difíciles de predecir”, sostuvo Kmaid.

El tercer grupo que las encuestas tiene identificado es el 5% de votos que suman los partidos menores, como el Independiente y Asamblea Popular –elecciones anteriores fue la Unión Cívica–, los votos en blanco y los anulados, que desde 1999 no se altera. “El perfil de este votante es políticamente sofisticado, pertenece a las clases media y media alta, y tiene un buen nivel educativo”, dijo Kmaid.

Datos en duda. El politólogo Juan Carlos Doyenart, director de la empresa Interconsult, argumentó que no se les puede “pedir a las encuestas lo que no son. Son aproximaciones a la realidad”.

“No son gurúes con la verdad absoluta, aunque algunos colegas cometieron el pecado de hybris, de la desmesura de los griegos”, sostuvo Doyenart.

“El FA estuvo en la franja de 47%-49% y ganó mayoría parlamentaria, y en eso las encuestadoras acertamos”, afirmó.

Sobre el fenómeno del crecimiento de los colorados consideró que fue “muy reciente”, casi “una corrida de último momento” desde filas blancas a la candidatura de Pedro Bordaberry.

En la autocrítica, Doyenart reconoció que su empresa “le erró con el FA, y que el diagnóstico con los partidos tradicionales no fue bueno. “También se le erró feo en el epistolar”, dijo Doyenart.

“A veces se es duro con las encuestadoras. Me gustaría que existiera el mismo rigor en todos los guarismos del país”, concluyó.