Liberalización comercial solo depende de voluntad política.

El director general de la Organización Mundial de Comercio (OMC), Pascal Lamy, consideró ayer que alcanzar un acuerdo para finalizar la Ronda de Doha en 2010 es posible, si bien hace falta todavía un mayor compromiso de la clase política para lograrlo. El principal de la OMC participó de la cumbre del Grupo Cairns en Punta del Este.
Para Lamy, «técnicamente todo está cocinado y madurado» para que la Ronda de Doha, el proceso de negociaciones para la apertura del comercio mundial que arrancó en la capital qatarí hace ocho años, concluya antes de fin de este año. «El problema ahora es si los políticos estarán allí, y si los gobiernos acuerdan que podrán poner en marcha sus medidas», afirmó el francés en un encuentro con varios medios de comunicación en el marco de la XXXV reunión ministerial del Grupo de Cairns.

Esta organización reúne a los 19 países considerados como los más eficientes en la producción y exportación agrícola que presionan para liberalizar el comercio agrícola mundial.

Según el director de la OMC, los gobiernos tendrán que superar la influencia de las políticas domésticas y presentar las propuestas de Doha a sus parlamentos para que las aprueben, un escenario todavía «incierto».

Coincidencia. En la misma línea se expresó el canciller uruguayo, Luis Almagro, que se mostró optimista en cuanto a que la Ronda de Doha culmine «positivamente» en 2010 para los países que procuran una mayor liberalización del comercio agrícola mundial, y sostuvo que pese a «sus dificultades», el Mercosur ofrece «un buen ejemplo» en materia de negociación comercial. Almagro dialogó con El Observador tras la finalización de la reunión del Grupo de Cairns, que renovó ayer su compromiso por favorecer la culminación de la Ronda de Doha, la principal apuesta del grupo creado para procurar avanzar en la liberalización del comercio agrícola.

Al respecto, el canciller se mostró optimista en que «llegue el momento político» que permita culminar las negociaciones, porque si bien «aún este no ha aparecido por falta de decisiones de los principales actores», es notorio que en los gobiernos de los países desarrollados «sobrevuela una intencionalidad política» tendiente a culminar la Ronda. «Falta mucho trabajo y falta que se genere ese momento, pero esos países que quedaron desacomodados (tras la crisis de 2008) en ningún momento tomaron una decisión de suspenderla, cancelarla o empezarla de nuevo», afirmó.

Consultado al respecto por El Observador, Almagro negó también que las consecuencias de la crisis puedan poner «mayores riesgos» a una «negociación positiva» en materia de una mayor liberalización del comercio agrícola mundial: «Sin perjuicio que el comercio internacional disminuyó dramáticamente después de la crisis, últimamente ha habido instancias de recuperación».

Ese crecimiento abre posibilidades para que se produzca un momento en que todos los elementos se pongan en línea, se resuelvan los obstáculos, que no son factores de comercio sino que tienen que ver con la economía de los países desarrollados, y que se genere ese momento político que cierre la negociación», dijo.

Región. Consultado sobre qué ejemplos cree que ofrece el Mercosur en virtud de la ausencia de soluciones a sus diferencias sobre el doble cobro del arancel externo común, o ante la aparición coyuntural de trabas no arancelarias a las exportaciones, Almagro aseguró que el bloque regional «no solo no da un mal ejemplo, sino un bueno ejemplo en realidad».

Reconoció la existencia de «lentitudes» en «la agenda externa», pero sostuvo que en materia comercial «han sido más las soluciones que los problemas».

«Los problemas pueden estar en asuntos que son técnicamente difíciles de resolver como, por ejemplo, el doble cobro del arancel externo común porque eso implica un efecto sobre la renta de los países, pero a la interna siempre hemos ido avanzando», dijo.

Sostuvo que la habilitación sanitaria para el ingreso de carne de pollo de Brasil hacia nuestro país «es la última habilitación que quedaba pendiente», y recordó que Brasil no tiene «ninguna restricción de ese tipo» con los productos uruguayos. «Ojalá el ejemplo cundiera en los países desarrollados», dijo. (Producción en Maldonado: Horacio Pintos)