Líder piquetero arrestado en jornada de protestas

Raúl Castells, líder de una de las organizaciones piqueteras más activistas de Argentina, fue detenido el miércoles en Santa Fe por no haberse presentado ante la justicia en una causa por presunta extorsión, en coincidencia con una nueva jornada de protestas en Buenos Aires.

Ovidio Pepe, uno de los asistentes de Castells, declaró a la prensa que la detención «está totalmente confirmada». Dijo haber hablado con su jefe en momentos en que era arrestado en la ciudad de Galvez, en la provincia de Santa Fe.

«Esto es una persecución política contra el principal dirigente opositor a este gobierno y es una medida dirigida contra todas las protestas sociales del pueblo argentino», afirmó Pepe.

De acuerdo con informes periodísticos, la detención se produjo por pedido de un juez de la ciudad de Resistencia, capital de la provincia del Chaco, que procesa a Castells por haber ingresado por la fuerza en el Casino que funciona en aquella ciudad, obligando a sus autoridades a entregarle 13.000 pesos (unos 4.300 dólares), así como la promesa de un aporte mensual en dinero a su organización.

Las autoridades del Casino acusaron a Castells por «extorsión».

ADVERTENCIA. El gobierno del presidente Néstor Kirchner se ha mostrado sumamente tolerante con las protestas callejeras de los «piqueteros», que casi semanalmente bloquean calles y puentes en respaldo de sus demandas de mayor ayuda social. Pero ya había advertido que reprimiría a quienes incurran en actos violentos.

Castells, acusado por otros dirigentes de los desempleados de ser «provocador» e «irresponsable», ha dicho que quiere derrocar al gobierno mediante movilizaciones populares y que aspira a ser Pre- sidente.

El gobierno lo acusó de retener un porcentaje de lo que cobran los miembros de su movimiento beneficiados con el plan de «Jefes y Jefas de Hogar desocupados». Se trata de una asignación mensual de 150 pesos (unos 50 dólares), que actualmente cobran alrededor de dos millones de personas.

Si bien Castells podría quedar en libertad tras declarar ante la justicia mientras se investiga si existió extorsión, de comprobarse el delito podría purgar una pena de entre 5 y 10 años de cárcel.

La dirigente piquetera Nina Peloso, esposa de Castells, atribuyó la medida judicial a una «maniobra del gobierno (de Néstor Kirchner) que permanentemente quiere taparnos la boca para que no digamos las realidades que vivimos».

MARCHAS. El arresto de Castells, quien ya estuvo entre rejas dos veces y una de ellas cumplió dos años de prisión, fue repudiado por todas las organizaciones piqueteras que pidieron su inmediata liberación durante las marchas que protagonizaron en la jornada de ayer.

Miles de manifestantes radicalizados se concentraron en distintos puntos de la capital argentina desde la mañana con la intención de culminar la movilización con un masivo acto en Plaza de Mayo.

La protesta, que también tuvo su paralelo en varias ciudades argentinas, incluyó corte de avenidas en el centro porteño y bloqueo de tránsito en el neurálgico puente Pueyrredón, que une la capital argentina con la periferia sur.

Gruesas columnas marcharon pacíficamente frente a la sede de la petrolera española Repsol-YPF, que estaba fuertemente custodiada, y frente a los ministerios de Desarrollo Social y de Trabajo.