Lo que faltaba: cumbre frustrada

No puede ser”, fue una de las exclamaciones más escuchadas ayer pasada la hora 20 cuando los medios de información comenzaron a difundir la noticia de que la tan esperada reunión en la estancia Anchorena entre los presidentes Tabaré Vázquez y Néstor Kirchner había sido suspendida debido a diferencias de último momento.
Las partes no pudieron ponerse de acuerdo y, a poco menos de 12 horas del publicitado encuentro, se anunció que hubo “falta de entendimiento” en los puntos de la declaración final relacionados a los estudios medioambientales de las plantas de celulosa a erigirse a orillas del río Uruguay y sobre las soluciones financieras al diferendo entre ambos países.

Fuentes oficialistas dijeron a El Observador que en la tarde del lunes 27 las bases de la declaración final fueron acordadas por Alberto Fernández y Gonzalo Fernández, jefe de Gabinete argentino y secretario de la Presidencia uruguaya, respectivamente. Pero, sorpresivamente, el jerarca uruguayo recibió hoy un nuevo borrador del documento con cambios sustanciales con respecto al original.

Voceros del gobierno argentino transmitieron al gobierno uruguayo, palabras más palabras menos: “se firma así o no se firma”.

Entonces, ambas partes convinieron en que precisaban más tiempo para seguir negociando. Probablemente el encuentro entre los presidentes se concrete la próxima semana.

“Un papelón”, “de Ripley”, “dramáticamente negativo”, “falta de profesionalismo”, “¿¡cómo!?. Por ahora no opino”, fueron algunas de las reacciones de los dirigentes de la oposición blanca y colorada cuando se enteraron de la inesperada noticia.

Estaba todo pronto. Un sonriente presidente Vázquez se había manifestado “muy, muy optimista” de lo que fuera a surgir del encuentro y “los Fernández” sonreían con una copa de champaña en sus manos desde una producción fotográfica publicada en la tapa del diario bonaerense Página 12.

En los gobiernos existía optimismo y expectativa por el encuentro, que se desarrollaría hoy a la hora 10 en la estancia presidencial de Anchorena, en el departamento de Colonia.

Los mandatarios ya habían conversado algunos minutos en Santiago de Chile, hace 18 días, y establecieron las condiciones básicas para el inicio de una negociación: el fin de los piquetes en los puentes fronterizos que durante más de un mes bloquearon el ingreso a Uruguay, y la paralización de las obras de las dos empresas que construyen las plantas de celulosa que los argentinos cuestionan por entender que contaminarán el medio ambiente.

Las rutas de acceso a los puentes ya se liberaron y las empresas Botnia y ENCE cumplieron con el reclamo.

Todo estaba en manos de los presidentes pero estos no llegaron a verse las caras.

En la frustrada reunión de esta mañana iban a estar presentes los cancilleres Reinaldo Gargano (Uruguay) y Jorge Taiana (Argentina), los embajadores Francisco Bustillo y Hernán Patiño Mayer y “los Fernández”.

Estos funcionarios llevaron adelante durante estos meses las conversaciones y estaba previsto que ambos, así como los cancilleres, serían voceros del encuentro.


“De Ripley”. Los dirigentes de la oposición apenas podían creer lo que pasó anoche. “Esto es un papelón. De Ripley. Esto nos pasa por negociar con los piqueteros”, dijo a El Observador el presidente del directorio blanco, el senador Jorge Larrañaga. El líder de Alianza Nacional afirmó que el gobierno debería llamar en consulta al embajador Bustillo como drástica reacción diplomática. “El presidente Vázquez quedó en blanco”, agregó.

El senador herrerista Gustavo Penadés sostuvo que la suspensión de la reunión “es la demostración más cabal de que el gobierno no maneja en forma profesional el país”. “Es hora de que entiendan que gobernar es mucho más serio de lo que piensan”, agregó.

El diputado de la Lista 15, José Amorín Batlle, dijo esperar que el gobierno “tenga más habilidad para salir de esta tan mala situación en la que se encuentra el país”. “Las plantas están cerradas y además los gobiernos ni siquiera se han puesto de acuerdo en realizar la reunión”, dijo. “La situación es dramáticamente negativa”, agregó.

Los gobiernos de Argentina y Uruguay tenían previsto una segunda cumbre en la estancia Chapalala, provincia de Santa Cruz, de donde Kirchner es oriundo.