Los asambleístas hablan de guerra si opera Botnia

Por lo pronto, en la última reunión la Asamblea autorizó una tercera «acción secreta» que, junto a las dos aprobadas anteriormente, serían puestas en práctica en las próximas semanas. Hasta el momento no se sabe qué características tendrán estas acciones, aunque los asambleístas insistieron en que no serán violentas.

En la reunión masiva que la Asamblea organizó el domingo -al cumplir seis meses de corte ininterrumpido- se votó una resolución aprobada por amplia mayoría. Fritzler, un activo integrante de la llamada «ala dura» de la Asamblea, la explicó en estos términos a la agencia entrerriana de noticias APF: «Lo más importante fue una propuesta, que fue aprobada, que dice que si llega el día en que Botnia corte la cinta para inaugurar su planta, ese acto será tomado por el pueblo de Gualeguaychú como una declaración de guerra de parte del gobierno uruguayo hacia nosotros, por lo tanto quedaremos librados a actuar en consecuencia».

El propio Fritzler encabeza uno de los grupos que viene elaborando acciones secretas, al igual que el dirigente ruralista Alfredo De Angelis. Los activistas fueron los que impulsaron este plan y obtuvieron la aprobación del resto de la Asamblea.

También el domingo se aprobó una manifestación ante la sede de la Gobernación de Entre Ríos, en la capital provincial, Paraná. Esta iniciativa molestó al gobernador Jorge Busti, quien declaró ayer que siempre estuvo dispuesto a recibir a los asambleístas y que no veía la necesidad de una manifestación. Otra propuesta resuelta el domingo, en este caso a instancias del asambleísta Juan Veronessi -uno de los «históricos» del movimiento, e identificado con las corrientes más moderadas-, es una jornada de debate abierto en el que todos los pobladores de Gualeguaychú propongan acciones dirigidas al alejamiento de Botnia de Fray Bentos.

En Colonia. Mientras tanto, el movimiento de oposición a las «empresas contaminantes» va tomando cuerpo en Colonia. El grupo Uruguay Natural Multiproductivo (Unamu) realizó una asamblea en el Club Tarariras, de esa localidad coloniense, donde resolvió iniciar una campaña de recolección de firmas.

El movimiento se propone una campaña masiva para oponerse a la instalación en el departamento de empresas contaminantes, el monocultivo, los cultivos transgénicos, así como el otorgamiento de zonas francas y venta de tierras a empresas transnacionales y sociedades anónimas.

«Ya quedó de lado el diferendo con Argentina y el eje se instaló en la defensa de la producción tradicional y el desarrollo sustentable», dijo a El País el vocero del Unamu, Nahuel Borgogno.

Borgogno argumentó que «el modelo celulósico impuesto, comienza a verse como una grave amenaza a nuestra calidad de vida».

El movimiento comenzó a cobrar fuerza en Colonia a partir de que se hiciera pública la intención de la empresa española ENCE de instalar su planta en Conchillas. Numerosos productores rurales colonienses comenzaron a reunirse para manifestar su oposición al emprendimiento, en particular a que se utilicen tierras del departamento con fines de forestación. A ellos se sumaron varias organizaciones ambientalistas.