Los aumentos de tarifas deberán reflejar necesidades de inversión

Con la discusión del Presupuesto se abre una instancia que promete ser agitada porque cada sector querrá satisfacer sus aspiraciones.

—Va a ser muy complejo para empezar por la propia situación que tiene Uruguay, que no es de holgura sino de restricción importante. Y además porque va a exigir un resultado fiscal importante. Nos exigirá en una primera fase del quinquenio ser muy cuidadosos. Luego, sobre la base del crecimiento, que todos esperamos se concrete este año y el que viene y que se siga dando después sobre la base de un buen nivel de inversión, se empezará a tomar un poco más de vuelo.

—En la Carta de Intención con el FMI se establece que si los ingresos crecen más allá de lo previsto se acelerará el paso hacia una meta de superávit mayor a la original. ¿Está dentro de las probabilidades?

—Está dentro de las probabilidades porque no hay que descartar en absoluto que podamos tener una performance superior a la proyectada. Este compromiso que contiene la Carta de Intención es uno de los resultados del hecho de que Uruguay logró que el FMI aceptara un superávit primario inferior al que muchos miembros del Directorio del organismo estaban dispuestos. Uruguay negoció y obtuvo un superávit primario inferior y uno de los compromisos asumidos es: bueno si nos va mejor que esto, vamos a aplicar el excedente a un ahorro superior.

—Va a tener que dar pelea porque muchos sectores van a decir: si nos fue mejor atendamos algunas de las urgencias que vamos a posponer. ¿Cómo ve ese debate?

—Esto que comentamos recién es solo al comienzo. No será así cuando el proceso esté en plena marcha. Esto vale para el primer año, fundamentalmente Cuando ya nos ubicamos en la mitad del período en el 4% del primario ahí todo excedente, que también es posible, será aplicado a mejorar las necesidades internas.

—La caída del tipo de cambio presiona a la baja de la inflación, pero algunos analistas ven que la desaceleración de la economía puede ser más fuerte de la esperada y que la demanda interna no se está expandiendo como estaba previsto.

—Yo no creo que la desaceleración vaya a ser más fuerte de la que estamos previendo. Seguimos convencidos que el crecimiento va a ser 6%, lo cual para Uruguay es importante. En cuanto a la evolución de la inflación —que en el mes pasado prácticamente fue igual a cero—este indicio de estabilidad es muy importante. De todas maneras, el Banco Central está trabajando en dirección a metas de inflación y también tendrá que ir monitoreando paso a paso esta situación de modo que esa certeza de la inflación se confirme en la práctica. Ahora a fines de junio se reúne el Copom y va a considerar seguramente este tema. Y esa certeza la vamos a dar. El hecho de que Uruguay tenga inflación baja para mi es una virtud, es un componente fundamental de la estabilidad. Nunca me voy a preocupar por una inflación baja, me voy a preocupar por lo contrario.

—En la segunda mitad del año podría haber una presión sobre los precios por los incrementos salariales…

—No nos guiemos por resultados parciales, mensuales o trimestrales. El año tiene 12 meses, tiene diferentes alternativas. Lo que importa es que lo que anuncia el Banco Central se cumpla. Porque es la certeza que el BCU le da, entre otras, a los empresarios. Le da la certeza de la cantidad de dinero en circulación, que se conoce con transparencia, y la meta de inflación. No es como antes que dábamos por anticipado el tipo de cambio. Uruguay abandonó ese régimen que muchos dolores de cabeza le trajo. Ahora tenemos un tipo de cambio flotante.

—El desempleo dejó de bajar porque más gente quiere trabajar. Ese fenómeno puede ser mayor ante una eventual suba de los salarios. ¿Cómo ve esa tendencia?

—La comparación relevante es con el año anterior y allí el desempleo es seis décimas menor. Yo creo que si más gente quiere trabajar es positivo porque por una u otra razón es todo el mercado de trabajo el que mejora sustancialmente. A mí me importa que crezca el nivel de actividad además de crecer el empleo. Y me importa que no solo crezcan las fuentes de trabajo sino también su calidad.

—Usted ha dicho que pretende reducir la volatilidad del tipo de cambio en lo que se pueda. Una de las posibilidades de hacerlo es desarrollar el mercado de futuros, ¿Piensa en ello?

—Esa es una posibilidad. La otra es aprovechar todos los instrumentos de política económica para tornarlos coherentes y potenciar sus posibilidades. El anuncio que hice en el almuerzo de ADM (que el Central compraría U$S 60 millones hasta el 30 de junio) no era un anuncio de abandono de una política. Al contrario, era un anuncio de aprovechamiento de una situación para generar resultados positivos. ¿Cuál era la situación? Antes de fin de mes tenemos que cumplir una meta de reservas. El tipo de cambio nominal había bajado. Aprovechemos el momento para hacer la operación de compra de dólares, que está haciendo el Banco Central para cumplir su meta y eso al mismo tiempo tiene un efecto estabilizador. No se trata de abandonar la política, sino de aprovechar la potencialidad de cada instrumento para mejorar los resultados globales. Y eso lo vamos a seguir haciendo.

—Da la impresión que el mercado tiene la expectativa de que el dólar siga bajando porque muestra una posición constantemente vendedora. ¿Hay un tema fuerte de expectativas?

—Acá hay un conjunto de factores internacionales que están fuera de nuestro control por los cuales no podemos responder. Si fuera por los factores nacionales que juegan, yo no creo que haya que tener expectativas de que el tipo de cambio nominal siga bajando. No controlo un conjunto de factores externos, nadie los puede controlar ni aquí ni en otros países mucho más fuertes . Pero si nos atuviéramos a los nacionales me parece que esa expectativa no encuentra sustentación.

—El hecho de que OSE se haga cargo de Uragua seguramente va a pesar en sus costos operativos que deberá encarar inversiones en saneamiento. ¿Deberá ser trasladado íntegramente a las tarifas?

—Va a haber que buscar maneras de encarar el problema que quizás no sea siempre igual en todos los departamentos. Montevideo tiene una experiencia, lo ha hecho con apoyo de un organismo internacional (el BID) sin la participación de OSE; en los departamentos del interior puede ser diferente. Digamos, algún planteo conjunto entre el gobierno municipal, OSE, el apoyo de algún organismo internacional, de modo de encontrar maneras satisfactorias de encarar el problema que tengan la menor repercusión posible sobre las tarifas.

—¿El resto de las tarifas simplemente van a reflejar aumentos de costos de cada empresa?

—Si por aumento de costos entendemos también necesidades de reproducción en el futuro sí. Porque hay que reflejar necesidades de inversión, de acumulación, de mejoramiento del servicio. Y buscando, por supuesto, de una manera muy convencida la adecuación de esas tarifas al objetivo fundamental de incrementar la inversión productiva en el país. Tendremos que conciliar ambas cosas. Por un lado, costos de las empresas y sus necesidades de inversión, pero al mismo tiempo esos aspectos tendríamos que ir adecuándolos a la necesidad de una inversión productiva que en el crecimiento de las tarifas puede encontrar un obstáculo. Entonces tenemos que ir pensando en todo eso articuladamente.

RICARDO SOSA | OSCAR VILAS