Los EE.UU. y el Mercosur podrían provocar el naufragio del ALCA

Con acusaciones cruzadas entre el Mercosur y los Estados Unidos, la creación de un Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) en el 2005 quedó ayer planteada casi como un imposible, al fracasar la búsqueda de consensos los 12 países del continente reunidos en Buenos Aires.

La falta de entendimiento provocó la postergación de la próxima reunión de los 34 países del continente que negocian el ALCA prevista para la semana próxima, en la ciudad mexicana de Puebla, que ahora se realizará el 22 y 23 de abril, según anunció el vicecanciller, Martín Redrado.

Con la nueva agenda, quedan apenas ocho meses para que los 34 países del hemisferio establezcan el contenido del área de libre comercio que debería ponerse en funcionamiento en el 2005, y con las elecciones presidenciales de los EE.UU. por delante parece cada vez más complejo lograr cumplir con los plazos.

Si bien las fuentes diplomáticas aseguraron que el clima mejoró frente a la primera reunión de Puebla porque los países mostraron una actitud «constructiva» para llegar a un acuerdo, la posibilidad de acercar posiciones entre el Mercosur y los EE.UU. parece cada vez más lejana.

Ni uno ni otro se muestra dispuesto a modificar su posición. Mientras que los EE.UU. exigen la definición de normas comunes en todo el continente sobre servicios e inversiones como primer paso para avanzar hacia un acuerdo, el Mercosur no está dispuesto a discutir esos temas «sensibles» para las economías sudamericanas hasta tanto no se garantice que conseguirá el acceso a mercados para los productos en los que su economía es altamente competitiva, como los agroprocesados, protegidos por los subsidios a la agricultura.

Las fuentes del Mercosur y de la representación de comercio norteamericana aseguraban que la postergación de la agenda era un costo menor a asumir frente a la posibilidad de enfrentar un fracaso en Puebla.

Y explicaban que la postergación obedeció a que los negociadores de cada país necesitaban regresar a consultar con sus administraciones las posibilidades de flexibilizar posiciones, de acuerdo con las demandas escuchadas en Buenos Aires.

Así, el 31 de marzo y 1º de abril volverán a reunirse los 12 países que participaron del encuentro de ayer (Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay, Chile, EE.UU., México, Canadá, Costa Rica, Venezuela, Ecuador y un representante del Caribe) para sentar una posición final y, si es posible, emitir un paper común a todo el continente, para que sea analizado en Puebla, en abril.

Tibios acercamientos

Para saltear el enfrentamiento entre las exigencias del Mercosur y los EE.UU., las dos partes hicieron gestos, pero ninguno resultó convincente.

El bloque sudamericano propuso relanzar las negociaciones de acceso a mercados para que quede en claro qué está dispuesto a ofrecer cada uno, y sugirió que a través de la rebaja acelerada de aranceles a la importación, los EE.UU. podrían compensar el efecto distorsivo de los subsidios.

Así, la administración Bush lograría neutralizar el efecto de los subsidios para los países del continente sin tener que pagar el alto costo político interno de eliminar una ayuda a economías regionales, algo casi imposible de pensar en un año electoral.

En tanto, los EE.UU. admitieron en la mesa de discusión informal que podrían presentar un «lenguaje alternativo» sobre la eliminación de subsidios a las exportaciones, pero dijeron que no podían poner sobre la mesa la propuesta sin consultar a Washington. Por lo que el resto de los negociadores quedaron a la espera de conocer, en blanco sobre negro, cuán atractiva puede resultar la alternativa.

Cecilia Boufflet
cboufflet@infobae.com