‘Los empresarios están confundidos’. Desde Ginebra.

El proyecto de negociación colectiva en su espíritu no tendrá cambios. Podrá tener cambios si la redacción no está clara, pero no en su espíritu», aseguró el ministro de Trabajo, Eduardo Bonomi, al programa «Más vale tarde» de 1410 AMLIBRE, vía telefónica desde la convención internacional de la OIT en Ginebra.

Consultado sobre la polémica surgida con las cámaras empresariales por el contenido de la iniciativa, Bonomi dio su punto de vista. «Lo que pasa es que los empresarios están entendiendo mal el texto y están diciendo cosas que dice el proyecto, que en verdad no las dice y a partir de ahí se crea toda una situación que es bastante complicada», señaló.
«Incluso están diciendo que (el proyecto) mantiene lo que originalmente había en materia de conflictos y ocupaciones, un tema que fue retirado en acuerdo con el presidente de la República (Tabaré Vázquez) el año pasado. Esto lo siguen diciendo y lo siguen repitiendo», enfatizó el ministro de Trabajo.
«Después, también dicen que los Consejos de Salarios están reñidos con la negociación colectiva y confunden lo que es la obligación de negociar de buena fe, que el proyecto lo establece, con la obligación de negociar para el caso de la negociación colectiva», explicó el jerarca.
No obstante, Bonomi aclaró que solamente en el caso de la negociación en los Consejos de Salarios se aplicará la obligatoriedad de llegar a consensos tripartitos. «El Consejo de Salarios resolverá sobre salarios mínimos por categorías y aumentos salariales y cuando hay acuerdo entre trabajadores y empresarios sobre condiciones de trabajo, sin que vote el gobierno, aclaro, eso se incorpora al Consejo de Salarios», indicó el ministro de Trabajo.
«Los empresarios están confundidos porque el proyecto establece que la negociación colectiva, que puede ser por sector o por empresa, es bipartita y es para resolver los problemas que no puede resolver el Consejo de Salarios, como ser planes de producción, de productividad, de servicio y cuidados en el trabajo, de capacitación, etcétera», concluyó Bonomi.
El jerarca aprovechó el contacto telefónico con 1410 AM LIBRE para pasarles factura a las gremiales empresariales y recordó que este sector «hace dos años resolvió por sí y ante sí, retirarse de la discusión del proyecto de ley», subrayó. «En aquella oportunidad se les
dijo que si se retiraban, el proyecto iría al Parlamento como borrador y el titular de la discusión sería el Parlamento. Ellos manejaron la táctica de darle lar-gasalacosay cuando llegó el momento, ahora, están preocupados. Si se hubiesen preocupado por discutir como se les planteó, no habrían pasado todas estas cuestiones», reflexionó Bonomi. Entre tanto, las 24 gremiales empresariales del Uruguay se reunieron ayer en la sede de la Cámara de Industrias del Uruguay para exponer ante los integrantes de la Cámara de Diputados que fueron especialmente invitados para la ocasión, el total rechazo al proyecto de ley de negociación colectiva que promueve el Poder Ejecutivo. Al evento asistieron solo nueve de los 99 diputados invitados lo que generó malestar en el seno de la Cámara de Industrias. El primero en hacer uso de la palabra fue el negociador de la CIU ante los Consejos de Salarios, Gonzalo Irrazábal, quien sostuvo que el proyecto de ley del gobierno tiene «varias omisiones que ponen en peligro el equilibrio de las relaciones laborales» y además «es violatorio de la Constitución».
El asesor empresarial sostuvo que ajuicio del sector empleador el sistema de negociación colectivo que impulsa el Poder Ejecutivo «no toma en cuenta el principal derecho del empresario que es el de poder manejar su empresa».
Irrazábal señaló que al gestionar su empresa de forma tripartita «el titular de la misma pierde las dos terceras parte de su decisión», indicó.
Ante la atenta mirada de los legisladores que llegaron a la sede de la CIU, el negociador empresarial sostuvo que «el proyecto no cuenta con el apoyo del sector empleador porque, entre otras cosas, se consagra la injerencia del Estado y los sindicatos en la empresa», concluyó.
También señaló que la norma que promueve el gobierno «no respeta la libertad de trabajo, porque sólo toma en cuenta a los trabajadores sindicalizados, y tampoco contempla el derecho de Propiedad ni la libertad de Comercio e Industria», subrayó.
En tal sentido, Irrazábal remarcó que el proyecto «fue observado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) porque consagra la obligatoriedad de negociar y privilegia la negociación colectiva tripartita por sobre la bipartita». Para el empresariado, la iniciativa no es buena «porque impone decisiones y no es producto de concesiones recíprocas», dijo el asesor de la CIU.
El otro orador de la jornada fue el recientemente electo presidente de la Cámara Nacional de Comercio y Servicios (CNCS), Alfonso Varela (ex ministro de Salud y de Turismo de la administración Batlle), quien en su exposición remarcó que si bien las gremiales empresariales son partidarias de la rápida sanción de una ley de negociación colectiva, la presentada por el gobierno no tiene el aval empresarial «porque le faltan algunas patas».
En tal sentido, Várela dijo que «lo que se busca es votar una ley que no fracase» porque sin el visto bueno del empresariado «la ahorma sancionada tendrá una vida muy corta», advirtió.
«El proyecto del Poder Ejecutivo lo que hace es terminar con la cultura de la negociación para fomentar la cultura de la confrontación, en donde el que decidirá quién pierde, si por puntos o por Knock Out, será el propio gobierno, manifestó el presidente de la CNCS.
«Es vergonzante tener que hablar del derecho de Propiedad y no estamos de acuerdo con el proyecto porque somos partidarios de la libre negociación y la participación del poder público en este tema atenta contra nuestra filosofía», sentenció Várela. «En el Uruguay existen 213.353 empresas que ocupan a menos de 10 personas cada una, son empresas micro que no necesitan este tipo de estructuras de relacionamiento», observó. «Si se aprueba esta ley las empresas sufrirán el arrastre que le provocarán las empresas grandes. No es lo mismo negociación con u-na multinacional de la bebida que con una empresa chica que embotella agua en el Interior del país», subrayó.
El directivo empresarial también señaló que si se aprueba tal como llegó al Parlamento, «el proyecto puede llegar a afectar el nivel de inversiones por la pérdida de competitividad que generaría este tipo de relaciones laborales», sentenció.
En este contexto, Varela señaló que «el proyecto de negociación colectiva va en contra del espíritu de la ley de inversiones», observó. «Hay que tener en cuenta que hubo empresarios que salieron despavoridos de Argentina y Venezuela para instalarse en nuestro país y lo que no queremos es que por las relaciones laborales esos mismos empresarios salgan despavoridos del Uruguay hacia Brasil», concluyó.