Los empresarios y el gobierno: una relación irreconciliable.

Un seminario efectuado ayer sobre el impacto de las nuevas leyes laborales en las empresas fue el escenario escogido para que los empresarios reiteraran su disconformidad con el gobierno del Frente Amplio.
En esta oportunidad el evento fue organizado por la Cámara Nacional de Comercio y Servicios (CNCS) y contó con las exposiciones de los abogados Gabriel Valentín y Leonardo Slinger y el gerente jurídico de esta gremial empresarial, Juan Mailhos.

Las leyes elegidas para el debate por los disertantes fueron las últimas dos aprobadas: negociación colectiva para el sector privado y la de abreviación de los procesos laborales.

Ya en el momento de las consultas del público, un empresario del sector metalúrgico preguntó tímidamente si un próximo gobierno podría derogar algunas de las leyes laborales impulsadas por el Frente Amplio en esta administración.

Las risas cómplices se instalaron en el auditorio y el encargado de contestar fue el presidente de la cámara –quien había oficiado de presentador del encuentro–, Alfonso Varela.

Éste sostuvo que los empresarios pedirán al próximo gobierno la derogación de estas y otras leyes aprobadas en el quinquenio.

Y luego –cual candidato en medio de campaña electoral– envió su mensaje al auditorio. “Piensan que los empresarios abusamos, que queremos esquilmar al país y a la sociedad. No es lo que queremos, queremos generar más bienestar”, proclamó. Fue el final del seminario en medio del cerrado aplauso de los empresarios presentes.

Las discrepancias. Una de las principales críticas hacia la ley de abreviación de los juicios laborales fue a uno de los artículos relacionado con la apelación.

La ley indica que si la sentencia fuese de condena, el apelante deberá depositar el 50% del monto a la orden del Juzgado.

En caso de no cumplirse con este requisito, la apelación será rechazada sin más trámite.

Valentín sostuvo en su alocución que mucho de lo expresado en la ley sobre la apelación es contrario a lo que establece la Constitución.

Al momento de hablar sobre la negociación colectiva, Slinger señaló que la iniciativa del Poder Ejecutivo no regula –en forma equívoca– a los sindicatos y la huelga.

Otros dardos apuntaron hacia la obligación del intercambio de información entre las partes –si ésta fuera necesaria– para facilitar los acuerdos, y a la injerencia del Estado en la negociación colectiva priorizando que esta sea tripartita.

El asesor también sostuvo que la nueva ley no respeta los derechos de los trabajadores no afiliados, ya que permite el ingreso a la negociación del sindicato de la rama de actividad cuando no existe uno dentro de la empresa.

Pero estos fueron solamente algunos aspectos con los cuales las cámaras empresariales disienten, ya que han repetido innumerables veces que discrepan con todo el articulado de la ley de negociación colectiva.

Luego llegó el turno de Mailhos, quien al igual que Varela se encargó de remarcar las diferencias con la actual administración.

Sostuvo que habrá que chequear muchos de los aspectos de estas leyes para ver si se “apegan” a la Constitución.

El gerente de la CNCS afirmó que igual que sucedió con el proyecto de negociación colectiva, los empresarios tampoco fueron consultados en cuanto al de abreviación de los juicios laborales.

Después, apuntó a los sindicatos. Entonces preguntó si es conveniente tener uno dentro de la empresa o no. “Si la empresa no lo tiene debe negociar con el de la rama. Esto expone a las pequeñas y medianas empresas a una relación directa de fuerza con el sindicato de la rama”, dijo.

Además, coincidió con Slinger sobre la falta de respeto hacia los trabajadores no afiliados, en tanto agregó que la gran mayoría de ellos decidieron no estar afiliados a los sindicatos.

Después llegaron las palabras del presidente de la Cámara de Comercio. Y los aplausos.