Los mercados miran con cautela la etapa después de la crisis.

Con más de cuatro años por delante y con un mes y medio durante el cual la batalla se trasladará al Parlamento, agentes y analistas relativizaron que el triunfo de Astori sea completo y mostraron preocupación porque el ministro haya quemado un cartucho tan importante como su amenaza de irse a sólo seis meses de iniciado el gobierno.

El influyente banco de inversión Bear Stearns destacó ayer en un informe que la renuncia de Astori habría «afectado la confianza del mercado en la política económica» y la «integridad» del programa financiero. El analista Franco Uccelli escribió que el presupuesto enviado por el gobierno «es austero» y pone un «fuerte énfasis» en la responsabilidad fiscal sin dejar de lado la demanda social.

El analista para Uruguay de la calificadora Fitchratings, Morgan Harting, dijo a El País que hubiera sido «muy difícil» sustituir a Astori, de quien alabó la «credibilidad» que despierta en el mercado. Sin embargo dijo que es «muy temprano» para saber si la línea del titular de Economía triunfó. «Es el inicio de un proceso y no el final de la batalla», dijo el analista.

Ayer ejecutivos que operan diariamente bonos uruguayos con inversores extranjeros destacaron la calma de los mercados pero no quisieron asegurar que los tenedores de deuda estén seguros que Astori tenga el terreno despejado después de la crisis.

«Los compradores se retrajeron un poco pero tampoco hubo fuerte presión de los vendedores», dijo un ejecutivo. Sin embargo agregó que la crisis por el presupuesto «puede ser sólo el principio».

Más allá del efecto de esta crisis, son varios los operadores que creen que el precio de los bonos uruguayos se van a ajustar a la baja y así reflejar los fundamentos de la economía uruguaya.

Entre los analistas locales consultados ayer por El País todavía primaba la cautela sobre la sustentabilidad del presupuesto y casi todos prefirieron examinar con más cuidado el texto. Las visiones preliminares se dividen entre los que creen que estará muy ajustado a la evolución de los ingresos y los que lo consideran sustentable con la evolución futuro de la economía.

Sin embargo, existe coincidencia en destacar la disposición que pone un techo al crecimiento del gasto primario lo que permite ahorrar en el ciclo expansivo de la economía y tener reservas cuando éste se revierte.

Para Harting Uruguay «todavía no está en condiciones» de aplicar políticas contracíclicas y debe concentrarse en «controlar el gasto y bajar los impuestos».