Los productos pirateados ya son el 8% del comercio mundial

El Congreso Mundial sobre la Lucha contra la Falsificación y la Piratería, el tercero en su tipo, finalizó ayer con una exhortación a las autoridades nacionales y organismos internacionales a colaborar con el sector privado para combatir el mercado ilegal.

Textiles, CDs, DVDs, cigarrillos, juguetes, alimentos y medicamentos son los productos más falsificados en el mundo. En Africa, se estima que el 30% de los fármacos son falsificados; en China ya se venden copias pirata del Windows Vista a 1,28 dólares en plena calle; en ese país, pretendieron venderle una copia de «Casino Royale», la última de James Bond, a ¡su propio protagonista, Daniel Craig, de visita en Beijing!

En Uruguay, en algunas ferias, ya puede conseguirse el DVD con la película «Apocalypto», de Mel Gibson, a 40 pesos. Este film recién se estrena mañana en el país.

Iceberg. «El negocio de las falsificaciones se ha convertido en una mafia tremenda, un monstruo del que solo acertamos a adivinar una pequeña parte, como con los iceberg», sostuvo Ronald Noble, secretario general de Interpol, participante del encuentro junto a la Organización Mundial de Aduanas (OMA) y la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI).

La presencia de la OMA y la Interpol responde a que la globalización y el crecimiento que está experimentando la piratería y la falsificación ya ha atraído el interés de varios organismos, que exceden ampliamente a los defensores de la propiedad intelectual.

Según Noble, el combate a la piratería debería tener «el mismo apoyo internacional» que la encaminada a combatir el terrorismo o el tráfico de drogas.

A su vez, la OMA propone crear grupos de trabajo formado por agentes de aduanas y sectores productivos, y la creación de la «demanda de intervención», a la que los privados puedan apelar cuando se detecten falsificaciones de los productos. Hoy, la escasez de logística y fondos para las aduanas permite que solo se pueda controlar a un tres por ciento de todos los contenedores de mercadería en todo el mundo.

Un Estudio Global presentado por la Cámara Internacional de Comercio (ICC, por la sigla en inglés) determinó que China es el principal productor de falsificaciones. La industria pirata genera 40 millones de puestos de trabajo en el gigante asiático, lo que da una idea de la magnitud del problema.

A China -de donde proviene aproximadamente el 70% de los productos ilegales- le siguen Rusia, India y Brasil en el «ranking» de países que enfrentan de peor manera a la piratería; en cambio, Estados Unidos, Gran Bretaña, Alemania, Francia y Japón son quienes tienen mejores políticas contra las falsificaciones.

sin datos. En Uruguay no hay una estimación global de cuándo afecta al mercado establecido la circulación de productos ilegales. Pero sí hay cifras que dan cuenta de su tamaño.

La doctora Virginia Cervieri, de la firma Cikato de abogados, que trabaja con distintas marcas por asuntos de propiedad intelectual, dijo a El País que en el año 2006 Aduanas llegó a incautar 50.000 carteras falsificadas que pensaban venderse, en Brasil y Paraguay, a un precio aproximado de 200 dólares. El valor en plaza del mismo producto original multiplicaba por diez esa cifra.

«Uruguay básicamente es un país de tránsito de mercadería falsificada», señaló Cervieri. Pero al igual que ocurre con las drogas, la red que maneja este comercio paralelo deja una porción de esa mercadería como «parte de pago» a sus nexos locales (ver nota aparte).

En el mundo de los programas de computación, desde 1997 a hoy, según un estudio de la Business Software Alliance (BSA), miembro de la asociación civil Software Legal, la proporción de programas pirateados en Uruguay supera a la media en América Latina.

Boris Faingola, presidente de la Cámara del Libro, tampoco sabe con exactitud cuánto pierde su sector a causa de la piratería. En su rubro el mayor problema es una variante casi «permitida»: el fotocopiado.

«En este país hemos llegado a ver el Código Civil fotocopiado, ¡con el sello de la Facultad de Derecho!», dijo Faingola a El País. «Pese a nuestras denuncias, notamos una insensibilidad de la Justicia ante estos hechos. Lo consideran un delito menor, y entonces parece que lo permitieran».

Proporción: Un quinto de la producción en China se dedica a las falsificaciones