Lugo iniciará su gobierno con una reforma constitucional

En una entrevista con medios españoles, Lugo comentó que una de las primeras tareas ahora es «confirmar un equipo» esta semana o la próxima para preparar el traspaso de la Presidencia, que se realizará el 15 de agosto próximo, cuando concluirán más de seis décadas del Partido Colorado en el poder. «El presidente de la República expresó su voluntad de que, por primera vez en la historia política paraguaya, un signo político cede el paso a otro signo sin violencia, sin derramamiento de sangre», recordó Lugo.

El ex obispo, que el 23 de mayo próximo debe ser reconocido como mandatario electo por la Justicia Electoral, señaló entre otras tareas inmediatas la consolidación de la heterogénea Alianza Patriótica para el Cambio (APC), con la que ganó los comicios. El principal sustento electoral de la APC es el tradicional Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), que lidera Federico Franco, pero grupos de izquierdas como el Movimiento Tekojojá están más cerca de la posición en favor de los pobres que pregona Lugo.

En su opinión, «la APC se ha hecho para proteger a los más desfavorecidos del Paraguay, sin desconocer también a la clase empresarial, a la clase pudiente, que quiera apostar por un país diferente».

Lugo reconoció que en su Gobierno se debe modificar la Carta Magna porque «muchos ya han expresado el deseo de que en 2009 debía ser un tema de la agenda el pensar en la reforma constitucional. La actual se hizo en 1992 y hay instituciones creadas que no han tenido el resultado esperado».

No respondió si su intención es incluir en esa reforma la reelección presidencial, pero sí consideró cambiar los mecanismos de elección por cuotas de los partidos de los miembros de la Corte Suprema, que ahora está formada «por cinco colorados y cuatro de la oposición».

Destacó que para garantizar la gobernabilidad está dispuesto a negociar con todos los sectores políticos, incluso el Partido Colorado, sobre todo con fracciones como la liderada por el ex vicepresidente Luis Castiglioni, que no respaldó a la candidata oficialista Blanca Ovelar.

En ese sentido, el general retirado Lino Oviedo, tercero en las elecciones, ofreció colaborar con el gobierno «si responde a los intereses del pueblo».

Lugo enfrentará muchos retos: un 43% de la población del país vive en la pobreza, el analfabetismo es alto, 300.000 agricultores sin tierras exigen apoyo y la corrupción es flagrante.

Su programa de gobierno esta basado en una reforma agraria y en la revisión de los acuerdos energéticos que Paraguay tiene con Brasil y con Argentina, los cuales son considerados «desfavorables».

El presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, llamó ayer a Lugo para felicitarlo por la victoria pero se manifestó contrario a revisar los tratados. Otro que lo llamó fue el venezolano Hugo Chávez, quien ya anunció un próximo encuentro para conversar sobre la «Unión Sudamericana».

EE.UU. está dispuesto a colaborar con el nuevo gobierno. Las elecciones fueron un «paso adelante» luego de la «historia difícil en términos de desarrollo y democracia» de Paraguay.