Lula y Kirchner le lanzan una advertencia a Hugo Chávez

La charla fue el 18 de enero durante la última Cumbre del Mercosur en Rio de Janeiro, según informó el diario brasileño O Estado de Sao Paulo. En Uruguay fuentes oficiales no pudieron confirmar a El Observador la información, y recordaron que el presidente Tabaré Vázquez no participó de la reunión de los ocho mandatarios.

Sin embargo, reconocieron que en la región hay cierta “inquietud” con lo que está sucediendo en Venezuela, con los discursos de Chávez y con los cambios legislativos que promueve.

La información publicada por el diario brasileño surgió horas antes de que el mandatario venezolano reciba el apoyo del Congreso para la aprobación de la ley habilitante que le permitirá gobernar por decreto durante 18 meses.


La imagen del vecindario. Según indicó el periódico, el 19 de enero Lula y Kirchner volvieron a reunirse y el eje de la charla fue cómo contener los ímpetus de Chávez. Lula consideró que había que realizar un “dique de contención” y diferenciar a su país de Venezuela. Es que la imagen de Chávez puede perjudicar a la del vecindario.

Venezuela ingresó al Mercosur en 2006 y sobre fin de año Chávez enfureció a Lula cuando declaró la “muerte” del Mercosur, recordó el diario argentino La Nación.

En Uruguay, fuentes del Ejecutivo indicaron que hay un antecedente en la reunión de la Comunidad Sudamericana en Cochabamba en la que Kirchner y Lula le pusieron freno a Chávez. Según explicaron, en aquella oportunidad el mandatario venezolano quería agregar a la declaración final elementos y propuestas suyas que no habían sido debatidas y con las que Brasil y Argentina no estaban muy de acuerdo. Así fue que en la reunión de presidentes Lula –entre bromas– le fue diciendo a Chávez que no a cada elemento que quería agregar a la declaración.

Las fuentes del gobierno uruguayo entienden que Lula intenta “moderar” o “ir llevando” la actitud de Chávez para que no afecte de forma negativa a la región.


El capital de Chávez. El mandatario venezolano cuenta con muchas cosas que le envidiarían otros mandatarios: apoyo popular –el año pasado triunfó con el 62% de los votos–, una oposición aislada, el Congreso de su lado y otro mandato de seis años para hacer lo que quiera.

A menos de dos meses de haber sido reelegido, Chávez asumirá mañana nuevas atribuciones que le permitirían reformar la sociedad por decreto, colocando a Venezuela en el umbral de una serie de cambios profundos. La aprobación de la medida por parte de la Asamblea Nacional es considerada una formalidad.

Chávez sostiene que se está comenzando una nueva era, en la que planea nacionalizar varias empresas, imponer nuevos impuestos a los ricos y reorientar la educación hacia los “valores socialistas”.

Con un fervor casi religioso y una gran riqueza petrolera, Chávez usa su fuerza política como nunca antes.

Ya han empezado a sentirse los efectos del cambio, tanto por los venezolanos felices porque esperan tener voz en una sociedad más equitativa, como por otros que temen perder progresivamente las libertades individuales.


Unos y otros. Bajo los reflectores, en el patio de una escuela, un grupo de vecinos se reúne de noche en el barrio de clase trabajadora El Junquito para hablar sobre los mecanismos del poder en Venezuela, pero no el que se concentra en las manos de Chávez, sino más bien a nivel de bases.

Como miembros de los recién formados consejos comunales, empiezan a tener una participación más directa en el manejo de los fondos gubernamentales para proyectos que van desde la vivienda hasta reparar pozos en las calles.

“El país avanza hacia una transformación, vinculada directamente con todos nosotros”, dijo Freddy Álvarez, llamando a más vecinos a unirse a los consejos.

Aunque no todos los reunidos apoyan a Chávez, esta asamblea en el barrio es un ejemplo de lo que Chávez describe como una muestra de que el país marcha hacia el socialismo.

El gobierno ha incrementado los fondos, este año el equivalente a US$ 1.800 millones, para la creciente red de organizaciones comunitarias, actualmente miles, que los destinan para obras públicas a nivel de barrios.

El encuentro en El Junquito parece una reunión de una asociación de vecinos, sin el rígido tinte ideológico de organizaciones como los Comités para la Defensa de la Revolución de Cuba. Sin embargo, ello podría cambiar en un futuro. Chávez, en discursos donde cita a Marx y Lenin, dijo que los consejos deben promover la creación del “socialismo del siglo XXI” y la “conciencia social”.

Ante la Embajada española, decenas de personas hacen fila con sus documentos listos. Muchos planean viajes turísticos o de estudio, pero Henry Krakower quiere irse.

Krakower y su esposa han tratado día tras día de encontrar pistas sobre lo que ocurrirá en los discursos de Chávez. Temen que planee nuevas restricciones económicas y que imponga la educación ideológica en las escuelas, incluso el colegio judío privado donde estudia su hijo, como parte de la reforma educativa.

Y aunque las autoridades prometen total libertad de religión y expresión, Krakower dice que muchos de los compañeros de su hijo enfrentan dilemas similares, dado que sus padres consideran la posibilidad de abandonar el país.

Krakower se siente incómodo con el plan de la Asamblea de concederle nuevas atribuciones al presidente. Una versión inicial de la ley habilitante aprobada este mes le permitiría a Chávez “dictar normas” por decreto durante un período de 18 meses en 10 áreas, desde el “ámbito económico y social” hasta el de “la transformación de las instituciones estatales”.

“Veo que vamos hacia un totalitarismo”, dijo Krakowe.

Chávez asegura que respetará la propiedad privada, aunque dijo que impondrá un impuesto a los bienes suntuosos, incluidas segundas viviendas y colecciones de arte.

La economía está en una etapa floreciente debido a los altos precios del petróleo y los centros comerciales están llenos de gente.

Pero no todos están contentos. Teresa Cifontes, una jubilada de 65 años, pronostica que “en un año, habrá un comunismo total”.

Cifontes se ha dejado de hablar con algunos familiares que apoyan a Chávez. “Son ciegos. Lo que está haciendo es una dictadura”, manifestó.

La Asamblea Nacional está dominada por los chavistas porque la oposición boicoteó las últimas elecciones.

En San Juan, un barrio pobre de Caracas, la gente no se explica el malestar con el presidente. Ellos se han beneficiado con la llegada de Chávez: los niños comen gratis en las escuelas, médicos cubanos atienden gratis a los humildes y los ancianos se ejercitan por las mañanas en instalaciones del gobierno. (Redacción y AP)