Madrid: hay buen clima pero el acuerdo está lejos

El ambiente es agradable, el relacionamiento entre ambas delegaciones es muy correcto y cordial, prácticamente conviven bajo el mismo techo, se trasladan juntos y hasta comparten la cena. Sin embargo, las posiciones de Uruguay y Argentina respecto al conflicto por la planta de celulosa de Botnia permanecen incambiadas y tan distantes como hace un año, cuando se cortó el diálogo entre ambos gobiernos.
La ronda de reuniones entre los gobiernos en Madrid termina hoy. El clima es “muy bueno”, reconocieron a El Observador fuentes oficiales desde España, pero las expectativas de llegar a un acuerdo significativo “son casi nulas”. Ni siquiera el presidente Tabaré Vázquez espera “mayores acuerdos” (ver recuadro). “La cosa no está nada fácil”, comentaron las fuentes consultadas.

Aún así advierten que dada la situación previa al encuentro en Madrid “cualquier avance será positivo”. De hecho, como la imagen del rey Juan Carlos está de por medio, por haber aceptado el rol de “facilitador” del diálogo y ser el anfitrión del encuentro, uruguayos y argentinos quieren culminar hoy las reuniones con algo positivo para anunciar.

El canciller Reinaldo Gargano aseguró que ambas delegaciones están “buscando redactar un documento conjunto” como conclusión de este encuentro de tres días. Un comunicado oficial colgado anoche en la página de Presidencia anunciaba que para hoy se espera que surjan “novedades”.


Todavía lejos. El canciller argentino, Jorge Taiana, insistió ayer en que la instalación de Botnia en Fray Bentos es “ilegal” y planteó formalmente la reubicación de la fábrica como principio de solución al diferendo. Además consideró “insatisfactoria” la propuesta uruguaya de un monitoreo conjunto de la planta una vez que comience a producir celulosa.

“No queremos hablar de monitoreo conjunto hasta que no se resuelva nuestro planteo de relocalización y de ilegalidad en la construcción de la planta por haber violado el Estatuto del Río Uruguay”, expresó Taiana dentro y fuera de la reunión que mantuvo con su par Gargano, el secretario de la Presidencia, Gonzalo Fernández y demás miembros de la delegación uruguaya.El canciller anfitrión, Miguel Ángel Moratinos se sumó a esta postura y advirtió que no se hablará de monitoreo conjunto “hasta tanto no se solucione el diferendo”.

Como respuesta, Gargano y Fernández recordaron que por decisión del presidente Tabaré Vázquez, por lo avanzado de la obra (90%) y porque cumple con todas las normas vigentes, la planta de Botnia no se mueve de donde está.

Recordaron además el daño económico que causa el bloqueo sistemático de los puentes fronterizos, de varios cientos de millones de dólares, y volvieron a ofrecer la construcción de un laboratorio de última generación, con participación de Argentina, para controlar que Botnia no afecte el medio ambiente más allá de lo aceptable según las normas vigentes.


Convivencia. Las delegaciones de Uruguay y Argentina volvieron a cenar juntas anoche, en Madrid. Fuentes oficiales confiaron a El Observador que entre ambas partes “se respira cordialidad” y “buen relacionamiento”.

En Madrid se habla de “la estrategia Moratinos”, para referirse al ambiente que creó el canciller español para juntar a ambos gobiernos.

Los hospedó en el mismo hotel, los lleva a cenar juntos y les preparó un lugar para las reuniones alejado del centro de la capital, en un parque natural de 16.000 hectáreas donde vive la familia del príncipe de Asturias. El embajador Juan Yánez, representante del rey, oficia de moderador, recoge los planteos de ambas delegaciones e interviene cuando se lo piden intentando encausar la discusión. Los encuentros continuarán hoy durante todo el día con más gestos de camaradería y la esperanza de terminar con algo positivo.