Malos días para rivalidad China-EE.UU.

La fricción se interpone al rápido ascenso de China como potencia política, militar y económica del ámbito mundial, al tiempo que atiza las preocupaciones domésticas de Estados Unidos sobre pérdida de empleos y las amenazas nucleares planteadas por Corea del Norte e Irán, dijeron analistas.

«El déficit comercial está empeorando, China no retiró la estaca que ata a su moneda, los problemas nucleares norcoreano e iraní se pueden convertir en una amenaza prioritaria, y China no parece estar cumpliendo el papel que solía desempeñar, dijo Peter Brookes, director de estudios asiáticos en la Heritage Foundation, de tendencia conservadora.

En su última ofensiva contra el país asiático, la administración Bush reimpuso cuotas en rubros de productos textiles chinos, que se habían multiplicado desde el abandono de los límites globales, el 1° de enero.

Washington se queja ante China de que la inmutable paridad del yuan, ante un dólar declinante, está empujando al desempleo a los trabajadores estadounidenses, a medida que las importaciones de país asiático crecen sin cesar.

Estados Unidos acusa además a China de violar un acuerdo no escrito en el sensible tema de los derechos humanos, alcanzado antes de la visita a Beijing de la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, en marzo. China rechazó todos los intentos estadounidenses de imponer sanciones a Irán debido a su inminente capacidad nuclear y a Corea del Norte, por negarse a poner fin a sus trabajos sobre armas atómicas.

Mientras China aumenta su influencia en el mundo debido a su poder económico creciente y a la compra de armas y equipos militares, legisladores del derechista Partido Republicano están presionando a Bush por la paridad del yuan.

Washington acusa a China de mantener el yuan a un nivel artificialmente bajo con relación al dólar, lo que, según el gobierno estadounidense, sería una causa importante del déficit comercial récord, además de una desventaja para los industriales.

Pero los chinos no escuchan callados las presiones de Washington y acusan a la superpotencia de usar políticas proteccionistas. Muchos analistas creen que las amenazas de Washington sólo sirven para que los chinos posterguen el cambio de su sistema cambiario.

El tema de la energía tampoco está ausente del diferendo. Legisladores estadounidenses han expresado su preocupación ante la creciente necesidad de petróleo por parte de China, que hace aumentar el precio que es sentida por los consumidores estadounidenses.

Mientras China disfruta un confortable superávit comercial con EE.UU. de US$ 125.000 millones, es además uno de los mayores acreedores de Washington y alberga en su Tesoro títulos del gobierno estadounidense por valor de US$ 600.000 millones.