Mar del Plata queda desde hoy aislada por la Cumbre

Alrededor de 7.500 agentes de seguridad comenzaron a desplegarse el fin de semana en la ciudad balneario, que hoy amanece con unas 250 manzanas cercadas con vallas metálicas de dos metros de altura. Los residentes de esa zona recibirán una credencial y sólo con ella podrán a acceder a sus viviendas. En total, afecta a un 10% de los 600.000 habitantes de esta ciudad.

Dentro de esa «zona de exclusión» quedaron los hoteles donde se realizarán las deliberaciones y en donde se alojarán las delegaciones.

El espacio aéreo y el litoral marítimo de Mar del Plata también será «zona de exclusión» y el gobierno argentino advirtió que derribará cualquier avión o avioneta «sospechoso» que constituya una amenaza para la cumbre.

El presidente estadounidense George W. Bush tiene previsto arribar a Mar del Plata el jueves por la noche y partirá el sábado rumbo a Brasil.

El viernes 4 se realizará una jornada nacional de repudio a la presencia de Bush, que incluirá una marcha en la ciudad de Mar del Plata, donde se celebrará la «Cumbre de los Pueblos». Los organizadores de esta protesta esperan una concurrencia de unas 40.000 personas al discurso central que estará a cargo del presidente venezolano Hugo Chávez, el único mandatario que participará en las dos «cumbres».

PROTESTAS. En total habrá unos 1.000 actos de protesta en todo el territorio argentino, según anunciaron organizaciones sociales y políticas de izquierda. La oportunidad fue aprovechada por ONG y agencias de viajes de otros países del continente que ofrecen paquetes turísticos para ir a manifestarse en Mar del Plata (ver nota aparte).

En la tarde del sábado comenzaron a llegar a la ciudad balneario vehículos antidisturbios, una docena de autobombas modernas, personal de la policía federal y de gendarmería (policía de fronteras).

«Desde hace meses estamos haciendo inteligencia con los distintos grupos de manifestantes y sabemos quiénes serán los que traten de manifestarse cerca de las vallas», afirmó uno de los encargados del operativo, Carlos Regis.

Días atrás, el jefe de la seguridad de la Cumbre, Carlos Pardal, aseguró que trabajan sobre la hipótesis de que en las marchas «habrá incidentes».

DOCUMENTO. En tanto, los negociadores de los 34 países asistentes a la Cumbre continúan el trabajo para definir una declaración final al encuentro, que deberá ser aprobada el miércoles por los cancilleres.

Este texto final incluirá una introducción general y siete capítulos donde se abordará la creación de trabajo como prioridad para combatir la pobreza, el desarrollo de micro, pequeñas y medianas empresas como motor del crecimiento, la protección del medio ambiente y el fortalecimiento de la gobernabilidad democrática, como temas sustanciales.

Entre los puntos de consenso conseguidos hasta ahora figura una apelación a la necesidad de aumentar los presupuestos para combatir el sida, la tuberculosis y la malaria en el continente, junto con una condena al terrorismo internacional.

Pero la declaración deberá estar acompañada de un plan de acción que implica un compromiso aun mayor para los países firmantes, que constituye un terreno de ríspidas diferencias.

El lema de la cumbre es precisamente «crear trabajo para enfrentar la pobreza y fortalecer la Gobernabilidad democrática», y fue propuesto por Argentina como país anfitrión. La delegación estadounidense coincide con el enunciado, pero discrepa en la aplicación práctica de esa propuesta y vuelve a insistir por el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA).

Excepto Canadá, México y Chile, que ya firmaron tratados de libre comercio con Estados Unidos, el resto de las delegaciones rechaza el ALCA al extremo de Chávez, que dijo que viajaba a Mar del Plata para mandar «al carajo» ese proyecto.

La diferencia de fondo radica en el rol del Estado para cumplir con el lema del encuentro. Según «los del norte», como se ha llamado al bloque liderado por Estados Unidos, los gobiernos deben limitarse a establecer un marco regulatorio que asegura libertad de mercado que fomente la creación de empleo en el sector privado.

La posición que alienta Argentina y otros sudamericanos es que el crecimiento económico es fundamental así como las inversiones, pero por sí solos no eliminan la pobreza, requiriéndose además de «políticas activas» por parte de los Estados en la generación de empleos.