Marcha multitudinaria y pacífica

Bajo la consigna de «Sí a la vida, no a las papeleras», decenas de miles de personas se reunieron ayer en el puente Gral. San Martín para protestar contra la construcción de la fábrica de Botnia.

Si bien los organizadores estimaron la asistencia en 130.000 personas, este corresponsal de El País y los medios de prensa locales, conocedores de la zona, situaron en 100.000 la cantidad de manifestantes. La gendarmería argentina, mientras tanto, habló de la presencia de 80.000 personas.

Carteles con leyendas como «Fuera Botnia» y «Si nace Botnia, muere Gualeguaychú», se entrelazaron con las banderas argentinas que portaron los protestantes en la tercera edición de la marcha, desde la ciudad argentina de Gualeguaychú al puente General San Martín, que conecta con la ciudad de Fray Bentos, donde la empresa finlandesa Botnia construye la fábrica.

«Exigimos que Botnia se retire de la cuenca del río Uruguay», indicó como principal concepto la proclama leída durante el acto central realizado sobre el puente hacia el que marcharon los miles de manifestantes.

De esta manera, el puente internacional abrió paso a la imponente postal de la multitudinaria movilización ya que desde un lado se podía observar la planta de celulosa, casi finalizada, y desde el otro, la extensa fila de manifestantes que poblaron varios kilómetros de la ruta entrerriana 136, que conduce al paso.

«Honramos la vida. Este es el mismo clamor que se repite desde 2003, cuando Botnia no había colocado su primer ladrillo», señaló el documento leído durante el acto organizado por la Asamblea Ambiental de Gualeguaychú, que desde el pasado 20 de noviembre mantiene bloqueado el paso fronterizo en repudio a la planta, a la que consideran de riesgo para el medio ambiente.

El prolongado bloqueo fue suspendido en la mañana de ayer a fin de poder concretar la marcha al puente, de la que también participaron miembros de las asambleas ambientales de las ciudades de Colón y Concordia, ambas de la provincia de Entre Ríos, que conectan respectivamente con las uruguayas Paysandú y Salto, las cuales realizan junto con los vecinos de Gualeguaychú bloqueos totales en la frontera.

«PODEMOS». En el texto, los protestantes también responsabilizaron al gobierno uruguayo por autorizar la puesta en marcha de las obras para la construcción de la fábrica, a la vera del río Uruguay, límite natural entre ambos países.

«La autorización de las obras de Botnia no cuenta con los procesos legales mínimos. Nosotros defendemos el río Uruguay, sus arroyos y sus tierras de todo tipo de contaminación. La instalación de la papelera es parte de un camino suicida de la sociedad de consumo que lleva al calentamiento global», señaló el texto.

«La marcha es un éxito. Estamos muy contentos y emocionados porque cada vez tenemos más convocatoria. Hay filas con cuatro kilómetros y medio de gente y 15 kilómetros de automóviles que intentan acercarse al puente. Esta es una demostración de que cuando la ciudadanía quiere, puede», declaró el asambleísta Oscar Vargas.

El acto, denominado «Abrazo al río», también contó con la actuación de varios espectáculos musicales, en su mayoría con cantos que entonaron letras especialmente dedicadas al rechazo a la instalación de la planta.

Los manifestantes, procedentes de diferentes puntos del país, se reunieron en una zona céntrica de la ciudad de Gualeguaychú para iniciar el camino hacia el puente en ómnibus, camiones y automóviles. Unos kilómetros antes de arribar al paso internacional, los protestantes comenzaron la marcha a pie de manera «pacífica» y «en familia», según coincidieron en manifestar a El País los organizadores de la movilización, que también contó con participantes compatriotas.

Por la mañana, también se izó por primera vez la bandera recientemente creada que identifica a la asociación ambientalista de Gualeguaychú.

A LA ORDEN. En Uruguay el hecho de que activistas resolvieran ingresar a territorio nacional, generó preocupación y por eso las fuerzas del orden estuvieron en máximo estado de alerta. Más de 100 efectivos policiales de Salto, Paysandú, Soriano y Río Negro, quedaron alistados a la orden ante cualquier emergencia.

El hospital de Fray Bentos dispuso que todos los anestesistas y cirujanos estuvieran de guardia. Se reservaron camas y se activó el servicio del banco de sangre, ante cualquier eventualidad. Pero lo cierto es que la tercera movilización se caracterizó por la armonía de sus manifestantes.

Cada año la asistencia va en aumento. La primera convocatoria reunió a 40.000 personas. El año anterior rondó las 60.000 y esta vez, según los organizadores, había cerca de 100.000 manifestantes, aunque la estimación de Gendarmería no superó las 80.000 personas.

La gente comenzó a llegar desde temprano, aunque la movilización oficial se inició sobre las 12.30 horas.