‘Más socios y menos adversarios’. El futuro gabinete de Barack Obama.

Así lo expresó textualmente en una conferencia de prensa ofrecida en su cuartel general de Chicago, flanqueado por el futuro vicepresidente, Joe Biden, donde se dieron a conocer los nombres para los cargos en política exterior y seguridad.

Obama, con una sonrisa no tan habitual ni amplia como la que exhibía en tiempos cercanos, de impecable traje oscuro y corbata naranja opaca, confirmó el nombre de su ex rival de las primarias demócratas como jefe de la diplomacia americana, a cargo de la Secretaría de Estado.

A su lado, aparecían en un primer plano, exhibiendo la clara intención del futuro inquilino de la Casa Blanca de dar prioridad en la integración de su gobierno a figuras de vasta experiencia, pragmáticas y de posiciones centristas (así lo había anunciado la semana anterior, con el equipo económico), como Clinton, Gates, James Jones, Janet Napolitano, Susan Rice y Eric Holder.

«No tengo dudas de que Hillary es la persona adecuada para el cargo», expresó Obama, quien puso énfasis a la hora de señalar que «Clinton y Gates tendrán la misión de renovar el liderazgo y reconstruir la imagen de EE.UU. en el mundo, así como de supervisar la difícil tarea de retirar las tropas de Irak y encarar con mayor vigor la guerra de Afganistán».

«En este mundo incierto, ha llegado el momento para un nuevo comienzo, un nuevo amanecer de liderazgo, para superar los desafíos del siglo XXI. Vamos a fortalecer nuestra capacidad de derrotar a nuestros enemigos y apoyar a nuestros amigos. Vamos a renovar viejas alianzas y forjar nuevas alianzas, duraderas, a construir un futuro con más socios y menos adversarios», remarcó el presidente electo.

Clinton (61) es una mujer considerada de singular intelecto, brillante en sus actividades e incansable («Integró importantes estudios jurídicos y ha tenido destacado desempeño en el campo político, dando claras muestras de saber luchar contra la adversidad», la definió uno de los principales asesores del equipo de Obama). Hillary cuenta con la experiencia de ocho años como primera dama y dos períodos como senadora y ha sido miembro de las comisiones de Salud y Defensa del Congreso. Se la califica como una mujer de «agallas», que despierta grandes amores y odios, y es muy resistida por ciertos sectores de la prensa. Obtuvo 18 millones de votos en las Primarias, muy próxima en los resultados finales al electo Obama. El votante, confía en su desempeño al frente de la política exterior estadounidense y sostiene que será una excelente asesora, siempre que se mantengan flexibles las buenas relaciones con el mandatario, para «lograr dar una visión de cambio interna e internacionalmente».

Robert Gates es llamado «el maestro de los espías», por su pasaje como director de la CIA antes de ser designado, hace dos años, por el presidente George W. Bush, como secretario de Defensa. Será el primer secretario de Estado que actúa en el cargo en dos períodos con presidentes de distintos partidos políticos. Se le considera un hombre independiente, moderado, pese a haber sido nombrado en sustitución de Donald Rumsfeld, un «ultra conservador». Gates goza de amplio respeto y apoyo de los congresistas republicanos y demócratas y coincide con el presidente electo en señalar que «Afganistán es el centro de acción del terrorismo». Sostiene el mismo criterio que Obama de la necesidad de buscar soluciones diplomáticas en Irán, antes de usar la fuerza. Aunque discrepa con el mandatario electo en cuánto a los tiempos del retiro de tropas de Irak y comparte la teoría de Bush y del comandante David Petraeus de un retorno victorioso de los soldados.

Para colaborar en la tarea de coordinación, como asesor de Seguridad Nacional, Obama acordó el nombramiento de James Jones, un general de cuatro estrellas retirado, especialmente apreciado y respetada su opinión por el Congreso. Actuó como Comandante Supremo de la OTAN en Europa durante tres años y luego pasó a retiro. Es licenciado en Ciencias en la Universidad de Georgetown, y prestó servicios en Cercano Oriente, Japón e Irak. Es un constante crítico de la política desarrollada por Estados Unidos y sus aliados en Afganistán, y se suma a los que opinan que allí se encuentran las principales bases terroristas.

La Secretaria de Seguridad Interior será Janet Napolitano, gobernadora de Arizona, conocida jurista y designada por el entonces presidente Bill Clinton, 1993, fiscal del Estado, antes de «saltar» al cargo de fiscal general de Estados Unidos. Es una mujer de personalidad fuerte, que se autodefine independiente, especializada en el tema de la inmigración ilegal y no oculta que presionará al Congreso por una legislación «adecuada a las realidades actuales». Es otra figura que todos la definen de pragmática y no se embandera ni con los pro o contra la legalización de indocumentados. Sustituye en el cargo a Michael Chertoff, otro miembro del equipo de «necons» del actual vice Dick Cheney.

Eric Holder, quien ayudó a Obama a seleccionar a Biden como compañero de fórmula, y con experiencia en el gobierno durante los años Bill Clinton (una constante en la gran mayoría del futuro gabinete), será el próximo secretario de Justicia y el primer afroamericano que ocupará ese puesto.

Finalmente Susan Rice, del mismo apellido que la actual secretaria de Estado, Condoleezza Rice, pero sin parentesco alguno, quien en los últimos meses ha actuado como asesora de política exterior de Obama, será la nueva embajadora de EE.UU: ante las Naciones Unidas. Durante ocho años fue asesora en la Casa Blanca y en el Departamento de Estado en los años Clinton. Su misión especial, aparte de trabajar en estrecho contacto con Hillary, apuntará a cumplir una de las promesas de Barack Obama en la campaña electoral: la de impulsar un fuerte respaldo y respeto a las decisiones de la ONU, como organismo rector de las relaciones multilaterales en el mundo.