Masiva operación mundial para ayudar a víctimas del maremoto

PARIS | AFP y EFE

Un amplio movimiento de solidaridad internacional intentaba ayer responder al desafío de una crisis humanitaria sin precedentes, mientras ya eran en torno de 100.000 los muertos por los maremotos en el sur de Asia.

Teniendo en cuenta que, como dijo la ONU, se necesitarán miles de millones de dólares para afrontar la crisis, varios países anunciaron un aumento sustancial de su contribución, pese a las dificultades para enviar el auxilio a las zonas afectadas.

Por su parte, el presidente estadounidense, George W. Bush, anunció la creación de una coalición internacional para socorrer a las víctimas, saliendo así de su silencio para acallar las críticas a su aparente inactividad en medio de la magnitud de la tragedia.

El mandatario estadounidense indicó que el secretario de Estado, Colin Powell, se había reunido con sus homólogos indio, australiano y japonés a fin de establecer esta coalición, esperando que otros países se unieran a ella. También afirmó que apoyará la creación de un sistema mundial de alerta sobre el fenómeno de los maremotos.

AYUDA. Numerosos aviones fletados por gobiernos y ONGs humanitarias continuaban dirigiéndose al sureste de Asia para aportar toneladas de mantas, tiendas de campaña, ropa, medicamentos y equipos purificadores de agua.

Los sobrevivientes se amontonan alrededor de cajas de alimentos, mientras las autoridades y agencias de ayuda tratan de resolver problemas logísticos para distribuir la ayuda internacional que se acumula en los aeropuertos y que, centralizada en las capitales, a menudo no llegaba al terreno. Por ejemplo, los socorristas enfrentaban numerosos obstáculos el miércoles para llevar la ayuda al noroeste de Sumatra.

El seísmo de 9 grados en la escala de Richter y los maremotos posteriores pueden haber causado más de 100.000 muertos, manifestó hoy el director de operaciones de la Cruz Roja, Peter Rees, que precisó que, de momento, dispone de confirmación de un total de 76.904 muertos y más de 500.000 heridos.

Por su parte, el director del Programa de la ONU para la Reducción de Desastres, Sálvano Briceño, reiteró la necesidad de dedicar más esfuerzos a las tareas de prevención contra las catástrofes naturales y a elaborar un sistema de alerta ante maremotos.

Briceño indicó que tras el fuerte seísmo del domingo, el maremoto afectó en la hora siguiente las costas de Indonesia, en dos horas llegó a Malasia y Tailandia, en cuatro horas a la India y Bangladesh y seis horas después a Africa. Recordó que en ese plazo de tiempo miles de personas podrían haber sido evacuadas si hubiera existido un sistema de alerta como el que se aplica en el océano Pacífico.