Menos plástico y más Internet en próxima campaña electoral.

Ir a la rambla un sábado de tarde con el objetivo de descansar al aire libre o tomar unos mates tranquilo, como en cualquier noviembre montevideano, es un programa imposible de cumplir hasta dentro de un año.
Los distintos partidos políticos ya sacaron a la calle a sus militantes más jóvenes, que invaden las distintas posibilidades de paseo de los montevideanos con camiones, banderas, volantes y propaganda móvil a un volumen no apto para oídos sensibles y no tanto.

Por otra parte, parece imposible imaginar una campaña electoral sin carteles pegados en los árboles, pasacalles, fotografías de candidatos sonrientes prendidas de las columnas de alumbrado y muros con pintadas, una sobre otra, de las distintas opciones presidenciales del momento.

Sin embargo, y a pesar de que la campaña ya tomó las calles, todos los partidos políticos comenzaron a trabajar en lograr acuerdos para impulsar una campaña electoral “amigable” con el medio ambiente y el medio urbano, y lanzaron distintas alternativas para modificar las prácticas habituales de uso del plástico y nylon en las propagandas.

Lo que sí resulta difícil es parar una campaña que ya arrancó con bombos y platillos, con parlantes y pasacalles, y que ya es parte del paisaje urbano.

Sin embargo, con el objetivo de cambiar la actitud a tiempo, uno de los planteos es modificar las normas del Digesto Municipal, tarea en la que la IMM y los ediles de todos los partidos comenzarán a trabajar esta misma semana.

Agredir a los votantes. El edil frenteamplista Jorge Morandeira, uno de los principales impulsores de la movida “amigable” con el medio ambiente, explicó a El Observador que con las campañas que se realizan en Uruguay cuando se acercan las elecciones nacionales, “lo que se hace es dañar a los propios votantes”.

Morandeira impulsó en una jornada que se desarrolló el miércoles en la Intendencia de Montevideo, que se utilice en la próxima – o actual – campaña electoral, la propaganda a través de mensajes de texto o Internet, donde “se gasta menos dinero y se evitan los miles de quilos de plástico” que todos los partidos compran en esta época para promover a sus candidatos y listas.

En la discusión sobre la conveniencia de utilizar la nueva tecnología, se planteó la necesidad de intentar “no molestar al usuario” con mensajes de texto o correos electrónicos masivos, ya que podría generarse el efecto contrario al deseado en el futuro votante.

“Yo asumo que todos somos parte de esto”, reconoció Morandeira, y ejemplificó con que son todos los partidos políticos quienes, antes de las elecciones, entregan las distintas listas en bolsitas de nylon para que los votantes vayan al ”cuarto oscuro” con la decisión tomada.

El edil, que además trabaja en la Junta Departamental en temas medioambientales, recordó que en el caso de utilizar plástico en carteles, bolsas y pasacalles para hacer la campaña electoral, “por lo menos habría que reciclarlo”.

En la última campaña, la IMM firmó un acuerdo con una ONG para que recogiera todo el material plástico para reciclar.

Acá no se puede. Monumentos, árboles, señales de tránsito, centros educativos y cementerios no podrán ser utilizados para colocar propaganda electoral, según lo acordado en la jornada sobre la campaña ”limpia” realizada en la Intendencia.

Sin embargo, esto deberá ser refrendado en el marco del grupo de trabajo que el intendente Ricardo Ehrlich encabezará junto a ediles de todos los partidos políticos, donde se establecerá “un compromiso que todos deberán cumplir”, aseguró a El Observador el prosecretario de la IMM, Jorge Rodríguez.

El jerarca aseguró que los ediles que estuvieron presentes en la jornada, integrantes de la Comisión de Legislación de la Junta Departamental, “están dispuestos a modificar el Digesto Municipal” con el compromiso de que las nuevas normas se cumplan, y que “todos coincidieron” en que hay que fijar reglas.

“Todos estuvimos de acuerdo en que la iniciativa es fantástica” aseguró Rodríguez.

La IMM cuenta con una ”brigada permanente” de Inspección General, encargada de retirar los pasacalles y carteles plásticos en la ciudad, y en el depósito municipal “hay cientos y cientos”, aseguró Rodríguez.

Por el momento, la brigada sólo retira los carteles y no establece sanciones a quienes los colocan, pero luego del acuerdo que se efectúe entre la IMM y los ediles, se iniciará la evaluación de las multas a aplicar.

El edil colorado Aníbal Gloodtdofsky propuso en la jornada de análisis, que luego de definido el acuerdo y las pautas a seguir, se conforme una comisión de seguimiento de los puntos acordados, para que se respete el acuerdo.

También propuso como una medida novedosa y generadora de cumplimiento, que se crearan “premios” especiales para quienes hayan respetado a rajatabla las disposiciones.

120 días. Lo menos respetado del Digesto Municipal es el plazo. El texto normativo autoriza la propaganda por medio de carteles colgantes a lo largo y ancho de la vía pública, pudiendo utilizarse como soportes las columnas existentes (salvo las de señales de tránsito), “dentro de los 120 días anteriores a una elección nacional o municipal”.

Hoy, cuando falta un año para los comicios nacionales, la ciudad ya está empapelada.

Pero, además, el texto municipal prohíbe la propaganda electoral en las avenidas 18 de Julio y Libertador Brigadier General Juan Antonio Lavalleja, y en la calle Sarandí.

Tampoco se permite la publicidad de este tipo en las plazas Constitución, Independencia, Cagancha, Fabini y de los Treinta y Tres, en la explanada del Edificio Libertad, en la explanada Municipal ni en los Monumentos Históricos Nacionales.

Sin embargo, el Digesto Municipal sí permite colocar carteles con anuncios de actos públicos en el sitio donde se realizarán, con una anticipación de tres días a su celebración.

Luego de definido el acuerdo entre los partidos, la IMM deberá destinar largas jornadas de trabajo a bajar de árboles, monumentos y columnas de alumbrado público, los carteles que ya pueblan las calles de Montevideo y que anuncian el desembarco de una campaña ya instalada.