Mercados esperan calmos el resultado del domingo

Los mercados ni se enteraron de que hay elecciones nacionales el próximo domingo. El dólar continúa en baja, al igual que las tasas de interés, y los precios de los bonos se mantienen estables. Los agentes del sistema financiero no reciben llamadas de clientes nerviosos por un posible cambio de mando, sino que por el contrario se asombran de encontrarse con el período preelectoral más calmo de las últimas décadas.

Varios informes económicos vaticinaron a principios de este año volatilidad y nerviosismo en los mercados al acercarse a las elecciones, fenómeno muy habitual y más aún si hay posibilidades de un cambio importante en la conducción del gobierno.

Sin embargo, esto sucede generalmente cuando falta información y cuando hay dudas, pero esta vez las cosas parecen bastante claras. Varios operadores consultados por El Observador señalaron que el mercado ya descontó el resultado de las elecciones, o por lo menos ya asumió cuál es el escenario más probable.

“Los que se quisieron ir ya se fueron, y los que se quedaron es porque probablemente no se vayan”, comentó un corredor de Bolsa, refiriéndose a la conducta de los tenedores de papeles del Estado.

Como reflejo de esa estabilidad, el riesgo país se mantuvo prácticamente sin cambios en niveles de 500 puntos básicos en las dos mediciones de plaza, la que realiza la Bolsa Electrónica (Bevsa) y la que calcula República AFAP.

En los bancos no hubo salida de depósitos, como algunos habían anunciado; por el contrario, en algunas instituciones las colocaciones evolucionaron en alza. Los créditos continúan siendo muy reducidos y es probable que los clientes esperen a conocer los resultados de las elecciones para tomar decisiones.

En el mercado de cambios, el dólar operó a la baja durante todo el mes, con algunas oscilaciones pero sin abandonar la tendencia descendente de los meses previos.

De esta forma, lo que en algunas jornadas días pareció un cambio de expectativas quedó sepultado por la venta del exceso de dólares del mercado.


Tasas de interés. En tanto, las tasas de interés en pesos venían en alza pero comenzaron a bajar en las últimas semanas tras la decisión del BCU de no hacer una política monetaria tan restrictiva, liberando más pesos en el mercado.

Además, la autoridad monetaria cortó por tasas en algunas licitaciones de letras, mostrando su determinación de reducir los tipos de interés. El índice de rendimientos de letras en pesos elaborado por Bevsa retrocedió en el mes 646 puntos básicos hasta 1.345 unidades, equivalente a una tasa promedio de 13,45% para un plazo de dos meses.


Depósitos. En los bancos reina una situación de gran tranquilidad, sin que se registren retiros que afecten el ritmo normal de lento crecimiento de los depósitos que se ha venido constatando en los últimos meses.

Es que como dijo una fuente financiera, “el mercado ya descontó el triunfo de la izquierda”, y por eso no se ha producido una sensación de inestabilidad en los días previos a las elecciones, como sí había ocurrido en los comicios de 1999. “Estamos sorprendidos de la quietud reinante”, dijo otro representante bancario a El Observador.

Tampoco ha habido un pasaje de plazos fijos a cajas de ahorro que incrementara por cuestiones de nerviosismo la proporción ya alta de colocaciones a la vista que tiene la plaza bancaria privada (algo menos del 70%). Ni siquiera se produjo un “refugio” en las colocaciones en dólares, ya que la reciente desvalorización de esta moneda más bien desincentivó esa posibilidad.

Sin embargo, así como hasta ahora no ha habido ningún indicio de inestabilidad, hay agentes bancarios que se preguntan si la situación seguirá así después de las elecciones, si las medidas que anuncia que adoptará el gobierno electo afectan las expectativas de los bancos y del público.

En el caso del Banco República, la cercanía de las elecciones no indujo cambios en la conducta de los ahorristas a los que se les liberó el tercer tramo de los depósitos reprogramados. En efecto, la tendencia continuó siendo que el 95% de los fondos liberados queden en la institución, en algunos casos (el 25% del total) pasando a cajas de ahorro, pero en la mayoría (70%) permaneciendo colocados a plazo fijo, dijo a El Observador el vicepresidente del BROU, Gustavo Michelín.