Mercados sobrerreaccionan ante la baja de la calificación a EEUU.

l entorno macroeconómico continúa en deterioro en EEUU aunque cifras de empleo mejores a las esperadas brindaron cierto alivio

ALEJANDRO VAN CLEEF SOCIO DIRECTOR DE INVESTO CONSULTING

Durante la semana pasada se observó nuevamente un importante incremento en la volatilidad de los mercados financieros internacionales, fundamentalmente debido a la incertidumbre generada por la situación fiscal y de sobreendeudamiento en EEUU y Europa. Los mercados bursátiles experimentaron una corrección a la baja de una magnitud no vista desde el peor momento de la última crisis financiera de 2008.
Esta percepción negativa se agravó aun más luego de confirmarse la rebaja en la nota de crédito de EEUU por parte de Standard & Poor´s, que le significó la pérdida del estatus AAA -país libre de riesgo-. Las pérdidas en las valuaciones fueron generalizadas a nivel de las distintas categorías de activos, con excepción del oro (+2,24%) y los bonos (+0,45%) que se beneficiaron de un efecto fly to quality o búsqueda de refugio. (Ver gráficos 1 y 2)

Asimismo, desde el punto de vista geográfico también se observó un efecto de contagio con caídas sostenidas en todos los mercados al cierre de la semana (gráfico 3), destacándose Estados Unidos (-7,79%), Europa (-12,2%) y la región de Asia Pacífico (-10,18%), mientras que en las materias primas el petróleo y la plata cayeron 10,35% y 3,96%, respectivamente.

Si bien la corrección del mercado no sorprende debido al complejo entorno macro actual, el nivel de estrés observado parece exagerado y resulta conveniente analizar los acontecimientos en perspectiva. La rebaja de la calificación de riesgo de EEUU, y anteriormente la expectativa de ocurrencia de este hecho, no son los causantes de las caídas en los mercados. Por el contrario, se trata simplemente de una confirmación de que los problemas de sobreendeudamiento de los gobiernos no se limitan a Europa, sino a esta altura constituyen un problema serio a futuro de las principales economías industrializadas.

El punto no son los límites geográficos, sino el cuestionamiento del modelo económico basado en elevados niveles de apalancamiento, donde la mayor parte del crédito financia el gasto y no la inversión.

Por otro lado, las calificaciones de riesgo tampoco son evaluaciones perfectas y no deberían constituir el único elemento de decisión en materia de inversiones.

La historia reciente no es demasiado favorable en este aspecto y basta con recordar la dificultad para anticipar los problemas de los productos estructurados del segmento inmobiliario norteamericano o de los bancos, previo al estallido de la crisis financiera de 2008.

Otro elemento interesante es que a pesar de la mayor aversión al riesgo y una inminente posibilidad de default en EEUU -que se pudo evitar a último momento-, los rendimientos de los bonos norteamericanos subieron y el dólar se apreció frente las principales divisas alternativas (gráfico 2 y 4). Evidentemente se trata aún de una visión en el corto plazo, pero refleja una primera reacción del mercado en una evaluación propia del riesgo de EEUU.

Más allá de la deteriorada situación fiscal y financiera de los países desarrollados, el principal problema radica en la falta de crecimiento económico.

Si se toma en cuenta el caso de los países emergentes, que actualmente gozan de una buena situación financiera, no se observan importantes reducciones en los niveles de endeudamiento a nivel de los gobiernos -aunque sí, un manejo fiscal y financiero más prudencial-.

El factor decisivo para la mejora de las cuentas nacionales se apoyó en un crecimiento sostenido del PBI -en el entorno de entre 8% y 10% anual, en promedio-, a partir de los beneficios de un ciclo favorable extraordinario de los precios de los commodities, mayor inversión extranjera directa, y políticas económicas activas.

A nivel de cifras económicas relevantes se han observado nuevamente datos más débiles a los esperados en EEUU, según el siguiente detalle:

Sector manufacturero. El índice manufacturero ISM disminuyó a 50,9 puntos en julio (E: 54,5) de 55,3 en junio, permaneciendo por ínfimo margen dentro de territorio expansivo.
Consumo. El gasto personal disminuyó 0,2% en junio (E: +0,1%), presentando la primera caída en el gasto de los consumidores en 24 meses.
Empleo. Se crearon 117 mil puestos en la nómina no agrícola en el mes de julio (E: 85 mil), pero la tasa de desempleo (9,1%) se mantiene estructuralmente elevada.