Mercosur compensará la caída del comercio con Europa y EEUU.

La caída de la demanda de bienes producidos en la economía local con destino a EEUU y Europa –a raíz del efecto de la crisis financiera internacional sobre el consumo de bienes primarios en los países desarrollados–, puede ser compensada por la “intensa demanda” de las economías de la región.
Según el documento elaborado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) bajo el título “Panorama de la inserción internacional de América Latina y el Caribe”, hay dos grandes grupos de países en el continente que sufrirán efectos dispares de las convulsiones de la economía global en materia de comercio internacional.

Países como México, Venezuela y varias naciones de Centroamérica y el Caribe, que mantienen una importante dependencia con EEUU y la Unión Europea, “deberán enfrentar una menor demanda de sus exportaciones” que se componen en general de energía y productos manufacturados.

Sin embargo, Uruguay pertenece al grupo de países entre los cuales se destacan Bolivia, Argentina y Paraguay, que aún durante un contexto de fuerte retracción del comercio internacional “obtendrán beneficios derivados de las exportaciones netas de productos básicos a precio elevado y de la solidez de la actividad económica interregional”.

En Uruguay, concretamente, el pronunciado crecimiento de las exportaciones se mantendrá “gracias a las favorables tendencias de producción y a la continuidad de una fuerte demanda de productos agrícolas, como cereales, carne de res, productos lácteos y lana”, según el informe. Además, resalta que “la intensa demanda del Mercosur –que aumentará alrededor de un 20% en términos de volumen en 2008–, puede compensar el descenso de la demanda de EEUU”.

Efectos de la crisis. En la segunda mitad de 2008, los precios de las materias primas –principales bienes de exportación de Uruguay y América Latina– comenzaron a bajar desde sus máximos históricos. El informe atribuye el fenómeno “al pánico financiero, las amenazas de recesión internacional y la fuerte desaceleración de las economías industrializadas”.

Sin embargo, la Cepal estima que, según las tendencias a largo plazo, los precios continuarán en rangos históricamente elevados, “y es probable que permanezcan en tales niveles mientras se mantenga el dinamismo de la economía china y demás economías emergentes”, aunque señala que “dejarán de ser un factor de presión inflacionaria”.

Al mismo tiempo, “el menor acceso al financiamiento externo, tasas de interés más elevadas, bolsas locales golpeadas por las tendencias mundiales y la reorientación de capitales hacia destinos y activos más seguros”, sumadas a “menores exportaciones y menores niveles de inversión extranjera directa”, limitarán el crecimiento de América Latina.

Por lo tanto, según el informe, la duración y profundidad de la crisis son determinantes para países como Uruguay, que dependen en gran medida de lo que suceda al resto de los países de la región.

Recomendaciones. Según la Cepal, “los gobiernos de la región deberían asegurar la liquidez del sistema financiero, particularmente en líneas de crédito en dólares, junto con reforzar la vigilancia de la fortaleza de bancos e instituciones financieras”. Si el escenario internacional se agravara y EEUU y la Unión Europea cayeran en recesión, sostiene, “se justificaría una política monetaria más laxa”.

Al mismo tiempo, sostienen que si bien es “primordial” reducir las presiones inflacionarias, la desaceleración de la demanda mundial dará más holgura a los gobiernos latinoamericanos para estimular las economías locales sin agravar el alza de precios.

“Según la evolución de la crisis financiera, es probable que las urgencias radiquen en acomodar políticas expansivas y ágiles que apoyen la liquidez del sistema financiero”, además de otras medidas “en el ámbito social y productivo que permitan apoyar a los sectores de menores ingresos”.

Sin embargo, la Cepal insiste en la necesidad de “perseverar con el timón firme” en las reformas emprendidas por el continente en los últimos años “que están permitiendo resistir a la tormenta financiera con daños aún menores”.

Entre ellas destaca la responsabilidad fiscal y el control antiinflacionario, la apertura comercial y la diversificación de mercados, la reducción de la deuda externa y la acumulación de reservas internacionales.

Son esos activos los que permitieron que América Latina “no haya caído en recesión cuando todo indica que EEUU y la Unión Europea van en esa dirección”, según el informe.