Mercosur no logró acuerdos de asociación con Europa

Europeos y latinoamericanos se reunieron en Lima en una Cumbre en que dejaron ver sus divisiones frente a la crisis alimentaria y que evidenció la dificultad para avanzar en el libre comercio, donde sólo los países andinos lograron un buen resultado.
La Cumbre, a la que asistieron una cincuentena de mandatarios, transcurrió sin incidentes, y logró que Perú y Colombia pudieran avanzar hacia un TLC de la Comunidad Andina (CAN) con Europa, a despecho de Bolivia y Ecuador, que prefieren avanzar más lentamente.
El diálogo hasta ahora había estado empantanado por el propósito europeo de negociar en bloque con los andinos, pero la canciller alemana Ángela Merkel puso el tono en este tema, al señalar que se debía avanzar con aquellos países que estuvieran dispuestos a hacerlo.
Los progresos con los andinos no se hicieron extensivos a las negociaciones con el Mercosur, donde la reunión apenas sirvió para mantener cierta dinámica política, ni con los centroamericanos, con muchas diferencias internas que no permiten desarrollar acuerdos de asociación con Europa.
El boliviano Evo Morales fue vocero de los países latinoamericanos de izquierda radical para quejarse de una discriminación hacia ellos, por no haberles permitido expresar sus ideas dentro del marco formal en la Cumbre.
Lo hicieron en cambio en la Cumbre Alternativa, donde las organizaciones de izquierda continentales -a despecho de una participación europea bastante pobre-expusieron sus ideas contra el liberalismo propugnado por la cita oficial de jefes de Estado.
Europa mira a América Latina como un protagonista de primer orden en el tema climático por la Amazonia como la gran reserva ecológica del mundo. Y la mirada sobre la desigualdad es pertinente porque América Latina, cuyos niveles de crecimiento son espectaculares en los últimos años, es el continente más inequitativo en el mundo.
Los biocombustibles fueron vistos por años como un paliativo al calentamiento global, pero en los últimos meses se ha impuesto la preocupación sobre los efectos que tiene para la humanidad dedicar alimentos a la producción de combustibles.
Brasil, segundo productor mundial de biocombustibles defiende esa política, que sin embargo genera preocupación y críticas en Europa y en países latinoamericanos como Venezuela y Bolivia.
El presidente de España, José Luis Rodríguez Zapatero, señaló que no está aún comprobado que el origen del alza en los precios de los alimentos sean los biocombustibles, pero el debate quedó lanzado y las diferencias de visión quedaron expuestas. (AFP)