MERCOSUR y Unión Europea ratifican voluntad de alcanzar acuerdo, pero diferencias persisten

Los técnicos de ambos bloques continuarán negociando durante dos días más en San Pablo, anunció el ministro uruguayo de Relaciones Exteriores, Didier Opertti. Al término de una reunión ministerial de casi tres horas, los voceros del encuentro, el ministro brasileño de Relaciones Exteriores, Celso Amorim, el vicecanciller argentino, Martín Redrado, y el comisario europeo de Comercio, Pascal Lamy, intentaron mostrarse conciliadores sobre el estado de las negociaciones.

Los representantes del MERCOSUR coincidieron en destacar que existe «voluntad política» de ambas partes para alcanzar un acuerdo ambicioso y «no light», enfatizó Amorim. Por su parte, Lamy insistió en las coincidencias en el plano político, y sostuvo que persisten diferencias a nivel «técnico».

Estas discrepancias salieron rápidamente a luz durante el breve contacto que los tres funcionarios mantuvieron con la prensa en el Centro de Convenciones Anhembí de la ciudad de San Pablo, donde tuvo lugar el encuentro al margen de la XI Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD).

«Hicimos progresos en materia de inversiones, en el calendario de las reducciones de aranceles industriales de ambos lados», pero en el área de servicios, «hay mucho por hacer», precisó Lamy.

El funcionario europeo indicó que el MERCOSUR presentó a la UE en San Pablo una nueva propuesta de servicios, que el grupo sureño había prometido ya en la reunión que las partes sostuvieron en Guadalajara (México) a fines de mayo. Son «cambios de posición que todavía no son los que esperamos», añadió Lamy.

Amorim discrepó y, al igual que Redrado, señaló «muchos avances» en servicios, pero acotó que «en productos agrícolas, avanzamos poco».

El MERCOSUR plantea la eliminación de las ayudas al agro en los países industrializados, una batalla que el bloque, y en especial Brasil, han decidido dar, tanto en el marco de las negociaciones de un acuerdo comercial con la UE como en el seno de la ronda de Doha (de liberalización comercial) de la Organización Mundial de Comercio (OMC).

Lamy reconoció asimismo «fuertes dificultades» en las negociaciones del sensible sector de compras públicas, que es «difícil para ambas partes», según dijo. Los procesos de licitación de compras gubernamentales, a los que podrían acceder las empresas europeas, constituyen uno de los puntos en los cuales la UE mantiene una posición más firme y exige más apertura y garantías de tratamiento igualitario de los países del MERCOSUR.

Redrado, por su parte, dejó en claro que para que el MERCOSUR profundice sus propuestas de apertura, debe contarse con una posición similar en la UE. «Tiene que haber un concepto claro de reciprocidad de la UE en términos de mejoras de acceso a mercados en los productos donde el MERCOSUR tiene más interés», sostuvo el funcionario argentino.

En vista de las diferencias de competitividad existentes entre los dos bloques, «el mismo nivel de desgravación arancelaria no puede ser posible del lado de la Unión Europea que del lado del MERCOSUR», insistió Redrado. «No podemos hacer concesiones a cambio de pájaros volando», añadió por su parte Amorim.