México: los pobres gastan 24% de sus ingresos en sobornos

El seminario “Ética en la gestión pública y la lucha contra la corrupción”, que comenzó el miércoles en Ciudad de México, dio cuenta de cifras sorprendentes en torno a la corrupción que aqueja a la sociedad mexicana. Entre ellas, se destacó que los hogares más pobres de México destinan hasta 24% de sus ingresos a pagar sobornos, una práctica de corrupción generalizada que desalienta a la iniciativa privada, la inversión y daña la competitividad de la economía, afirmó el gobierno.
México ocupó en 2006 el puesto número 70 en el índice de percepción de la corrupción que cada año elabora Transparencia Internacional. El país que se percibe como más corrupto es Haití, que ocupa el lugar 163.

El titular de la Secretaría de la Función Pública, Germán Martínez, lamentó que estas personas se vean obligadas a pagar “por obtener los bienes y servicios a los que deberían tener, sin reservas, legítimo derecho”.

Durante el seminario, en el que participó el juez español Baltasar Garzón, el ministro Martínez señaló que la corrupción “profundiza la desigualdad” y frena la actividad económica y el acceso a bienes y servicios de la gente.

Sostuvo que en términos empresariales la corrupción en México equivale al cobro de un impuesto de 15% que las compañías en México pagan todos los años.

El funcionario manifestó además, que existe 87% de posibilidad de que un mexicano pague al menos una “mordida” (soborno) en su vida.

Este tipo de delitos los cometen cada vez más personas jóvenes, ya que, según Martínez, 15% de las personas entre 10 y 15 años han pagado alguna vez a un funcionario público para evadir una penalización o conseguir un servicio en el país.

Según el ministro, “en los últimos cinco años 35% de la inversión extranjera que decidió no entrar a México lo hizo basado precisamente en la percepción de corrupción”.

Reconoció que aunque México ha creado varias instituciones de auditoría y transparencia, “la percepción de alta corrupción no ha disminuido”.

El ministro considera que la corrupción es un problema “integral y complejo” que merece una “ofensiva integral” desde las institucionales, e insistió en que se debe “acentuar la prevención, sin olvidar la reacción punitiva”.

En relación al crimen organizado, situado en el centro de las políticas del presidente Felipe Calderón, sostuvo que para hacerle frente “es necesaria la implicación de todas las fuerzas políticas por encima de cualquier ideología partidista”, algo que también ocurre con el terrorismo. (En base a EFE)