Misteriosa desaparición de un avión con 228 personas a bordo.

Un Airbus 330 de Air France con 228 personas a bordo que volaba de Río de Janeiro a París desapareció ayer cuando sobrevolaba el océano Atlántico. Poco antes de esfumarse de los radares, el avión reportó una avería eléctrica causada por una tormenta, mientras que la aerolínea francesa manejó la hipótesis de que el aparato fue fulminado por un rayo.
Brasil puso en marcha una búsqueda aérea y marítima para localizar al avión, en torno al archipiélago de Fernando de Noronha. Francia, que también participa en los trabajos por aire, le pidió ayuda al Pentágono para que utilice sus medios satelitales de observación y de escucha electrónica.

La búsqueda se concentra en una zona a más de 1.100 kilómetros al norte-noreste de Natal, en un área en la que están los límites entre las jurisdicciones de control aéreo brasileño y de Senegal.

“Se trata probablemente de una catástrofe aérea. Toda la compañía piensa en los familiares, con los que comparte el dolor”, dijo el director general de Air France, Pierre-Henri Gourgeon, en una rueda de prensa en el aeropuerto parisino de Roissy Charles de Gaulle, donde tenía que haber aterrizado el avión.

“Lo más probable es que el avión haya sido fulminado por un rayo”, añadió François Brousse, director de Comunicación de la compañía aérea francesa.

En el vuelo 447 de Air France viajaban, según la compañía gala, 61 franceses, 58 brasileños, además de alemanes, italianos, chinos, suizos, libaneses, británicos, húngaros, irlandeses, noruegos, eslovacos, estadounidenses, españoles, marroquíes y polacos. También volaban pasajeros de Angola, Argentina, Bélgica, Islandia, Filipinas, Rumania, Rusia, Suecia, Austria, Sudáfrica, Gambia, Canadá, Estonia, Holanda, Dinamarca, Croacia y Turquía.

Entre los 216 pasajeros había siete niños y un bebé, además de 82 mujeres y 126 hombres, precisó la compañía. Viajaban con ellos 12 tripulantes.

El Airbus 330 es el aparato más moderno de esta marca y cuenta con una gran reputación en el mundo de la aviación.

El avión desaparecido de Air France despegó el domingo a las 19, hora local, del aeropuerto Antônio Carlos Jobim de Río de Janeiro; debía arribar ayer a París sobre las 11, hora francesa. Nunca llegó y jamás emitió ninguna señal de alarma. Aunque las circunstancias de la desaparición del aparato no están confirmadas –la opción más lógica que se maneja es que se haya precipitado al mar–, Air France comprobó que el aparato atravesó una zona de tormentas y turbulencias fuertes que pudieron afectar a sus circuitos eléctricos.

El avión perdió el contacto con los controladores aéreos de Brasil, y ni los de Senegal, España, ni luego los de Francia –países desde los que se debería haber seguido la ruta del aparato– pudieron restablecer la comunicación con él.

La Fuerza Aérea Brasileña señaló que la tripulación hizo su último contacto con los controladores brasileños el domingo a las 22.33 hora local, cuando se disponía a entrar en el espacio aéreo de Senegal y luego se perdió contacto con la aeronave.

El avión realizó su último contacto radial cuando estaba a 565 km al noreste de la ciudad brasileña de Natal, indicó la Aeronáutica de Brasil.

Cuando la aeronave salió del área de cobertura de los radares del Centro de Control de Área Atlántica (Cindacta III), se encontraba volando normalmente a algo menos de 11 mil metros de altitud y a 840 kilómetros por hora.

Entre Río y París hay 9.145 km y el vuelo dura aproximadamente 10 horas y 20 minutos, con la práctica totalidad del trayecto sobre el Atlántico.

Zona difícil, pero conocida. En el aeropuerto parisino se creó desde primeras horas de ayer una célula especial de crisis para asistir a los familiares de los pasajeros y allí acudieron responsables de la compañía y del gobierno y el Estado francés.

Después de encontrarse con los familiares que esperaban noticias de sus allegados, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, declaró que las esperanzas de encontrar supervivientes del avión de Air France desaparecido son “muy débiles” y que se desconoce qué ocurrió con ese vuelo.

Expertos en control aéreo explicaron, impotentes, a los medios de comunicación franceses durante la jornada que la zona donde desapareció el avión es conocida por las inclemencias meteorológicas que los aparatos comerciales han de superar, pero que los pilotos están habituados a esas condiciones.

Pero Sarkozy reconoció que “no hay ningún elemento concreto sobre lo que ocurrió” y señaló que esta es “una catástrofe como nunca ha conocido la compañía Air France”. (El Observador, AFP, Bloomberg y EFE)