Modernizar las Aduanas es la reforma más compleja

– En Bolivia se reunieron especialistas aduaneros de toda América, autoridades de la Organización Mundial de Aduanas, y Despachantes del continente, ¿cuál fue la principal conclusión de este encuentro?

-Más que conclusión, habría que hablar de la principal preocupación, que deben abordar los gobiernos y los particulares para avanzar hacia el objetivo mundial de un «comercio ágil y seguro». Tarea nada fácil, que comprende la modernización de nuestras Aduanas, pero que va mucho más lejos. Primero porque los cambios no son sólo materiales y tecnológicos, sino que cambian conceptos y visiones, y , segundo, no es un objetivo que se alcance y se agote en sí mismo. Nadie podría decir en un año más soy moderno, y quedarse tranquilo.

-¿La magnitud de este desafío es visualizada por las Aduanas continentales?

-No sólo por las Aduanas de éste continente. Ahora acabamos de regresar de Bolivia donde revisamos la situación de las Aduanas de América. Pero en mayo pasado, tuvimos una reunión similar en Beijing, y la preocupación es exactamente la misma en China; en toda el Asia , y por supuesto en Europa. Hoy en el mundo, más que en cualquier otro momento, los flujos comerciales se han incrementado, las mercancías se diversifican, los tratamientos arancelarios son distintos según existan bloques comerciales o TLC`s y se intensifican las exigencias de los destinatarios finales en cuanto a prontitud, celeridad y agilidad para las operaciones aduaneras. El mundo comercial reclama que así como cierra un contrato de compraventa internacional por teléfono o por mail, el cruce de las fronteras de los Estados para llegar al usuario o consumidor sea también igual de expedito, y aquí surge el problema que si no se maneja bien puede ser un monstruoso cuello de botella cuando a la Aduana le corresponda ejercer su función de recaudar, cuando deba hacerlo, y, siempre la de fiscalizar.

-¿Y están las Aduanas asumiendo esta responsabilidad?

-Yo diría que ya la han asumido. De las instituciones públicas, nuestras Aduanas son lejos las instituciones que más se han modernizado en los últimos veinte o treinta años, pero como decía antes, nunca se llega a ser moderno y el imperativo de los cambios está siempre presente. Lo importante, es no perder de vista el objetivo de «agilidad y seguridad» como valores ambos igualmente importantes y día a día concebir y descubrir fórmulas de equilibrio entre facilitación y fiscalización que involucran nuevos recursos y también nuevos conceptos, y que comprometen en ello al sector público, sea o no aduanero, y a los actores privados, y, no tengo ninguna duda que de todas las transformaciones del Estado, el nuestro o cualquiera, la más compleja es la modernización de las Aduanas.

-¿Qué diferencia a la modernización aduanera de otras modernizaciones?

-Primero, en lo aduanero es donde más convergen intereses comerciales netamente privados con intereses públicos, económicos, o de bien común, y si la Aduana no es apta para conciliarlos, el sistema se frena y no circula nada, o se desborda y circula de todo. Pero, además, cuando se hecha a andar el vehículo de la modernización, este a medida que avanza siempre va mostrando fortalezas y debilidades de todos los actores públicos y privados que se ven involucrados en las operaciones de comercio exterior. Le doy un ejemplo concreto: para importar un producto farmacéutico, se requieren autorizaciones de órganos distintos de la Aduana, el particular debe al efecto tener toda la información que se exige, y si esta es incompleta o incorrecta, ha quedado a la vista una debilidad suya. Ahora, si teniendo todos éstos antecedentes el Ministerio o la repartición que corresponda no está en condiciones de procesarla, o todavía emite certificaciones manuales, no tiene un computador, o le falta personal para extraer una muestra, sus fallas quedan al desnudo, y, por último si este presunto particular y el Ministerio responden, y la Aduana carece de un software para juntar toda la información y dar luz verde a la operación, es ella la que pone al descubierto sus falencias.

-¿Hay cierta uniformidad sobre algunos criterios que deban seguirse para que las modernizaciones sean afines al objetivo que persiguen?

-Sin duda. Y nuestros países van aprendiendo no sólo de sus propias experiencias, sino que también de las de terceros que ya iniciaron o están iniciando procesos de modernización. En este sentido, uno de los primeros criterios es que la innovación no sólo es material sino que también conceptual. En lo material hay que darle mucha importancia a los recursos físicos y humanos. Los primeros, entiéndase elementos tecnológicos e informáticos, sean computadores o programas deben ser acordes con los objetivos que se persiguen. Y, los segundos, el personal debe estar capacitado y especializado en áreas mucho más importantes y relevantes que lo que eran sus funciones tradicionales, por ejemplo auditorías selectivas o análisis de perfiles de riesgo. En estos campos, el factor tecnológico y el humano deben entenderse perfectamente. Pero como decía que el cambio también es conceptual, la propia Aduana debe visualizarse como un órgano que sin dejar de fiscalizar, no con más, sino que con mejores controles, debe facilitar las operaciones de los actores diligentes.

-¿Cuáles son los desafíos del sector privado frente a las modernizaciones aduaneras?

-Dejemos claro una cosa, no importa quien haya impulsado la modernización, si el gobierno o el propio sector privado, pero ambos deben marchar al mismo ritmo y responder con la misma intensidad en cada una de las etapas de esa modernización. Para ambos es ineludible compartir la premisa del comercio «ágil y seguro» y hacer su aporte para alcanzarla. En ese sentido, para el sector privado, es fundamental la clara conciencia del criterio de que no todos quienes actúan frente a las Aduanas tienen las mismas funciones, idénticos roles e iguales responsabilidades. Todos los actores privados conforman la llamada cadena logística del comercio internacional, y cubren uno o más eslabones de ella; todos son importantes y cada uno debe tener un claro estatuto de responsabilidades.