MSP: el talón de aquiles de los gobiernos

Durante la presidencia de Jorge Batí le pasaron cuatro ministros por Salud Pública, y dos de ellos fueron fusibles. El primer ministro de Salud Pública de la era Batlle -sugestivamente- no fue un médico, sino un contador. Fernández Ameglio dijo, al asumir, que Salud Pública era «un club político» y prometió trabajar para erradicar «los males endémicos» de esa cartera y aprovechar mejor los recursos.

Unos meses más tarde, Fernández Ameglio renunció, aludiendo a «motivos personales» que nunca terminó de explicar claramente.

Lo sucedió en el cargo el subsecretario de la cartera, Luis Fraschini. Bajo su administración, se armó un gran escándalo por la decisión que tomó el ministerio de no vacunar con la dosis cubana contra la meningitis B en Santa Lucía, donde se habían registrado cinco casos de esta enfermedad, dos de ellos mortales.

El Encuentro Progresista, el Partido Nacional y el Foro Batllista anunciaron su intención de interpelar a Fraschini, y el ex presidente Batlle le pidió la renuncia para evitar un lío político.

Junto con Fraschini se fue el subsecretario del momento, Eduardo
Zaidensztat, y el director general de la Salud, Eduardo Touyá.

A Fraschini le siguió Alfonso Várela, un empresario que se había desempeñado en la cartera de Turismo y en quien Batlle depositó mucha confianza.

Pero Várela no tuvo mejor suerte’en el ministerio más problemático, porque también tuvo que renunciar ante la amenaza de una interpelación.

Bajo la administración de Várela, la prensa detectó que el laboratorio Biohem emitía análisis falsos de VIH y otras enfermedades. Salud Pública estaba al tanto del caso, pero no había actuado, esperando que concluyera una investigación administrativa. El cuarto ministro de Salud Pública concluyó su mandato pero estuvo al borde de la renuncia en varias oportunidades.

Conrado Bonilla debió lidiar con una extensa huelga del gremio de funcionarios de Salud Pública y con los casos de la llamada «bacteria resistente», por la que murió el joven Maykol Cardozo en el Hospital de Clínicas y fueron procesados con prisión dos médicos.

Bonilla se enfrentó a la dirección del hospital y al Sindicato Médico del Uruguay, que acusaron al Ministerio de no haber informado a tiempo del estafilococo dorado meticilino resistente (conocido como bacteria resistente).

Ahora, la izquierda enfrenta en el gobierno un trago de su propia medicina, porque la oposición está cuestionando severamente la gestión de Muñoz. Las primeras críticas, aunque de tono amistoso, comenzaron con la designación como director del Instituto Nacional de Oncología de Pedro Kasdorf, ex socio del presidente Vázquez en el Cor. Sin embargo, la tormenta se desató con la destitución del médico José Honorio Leborgne del Centro Oncológico del hospital pediátrica Pereira Rosell.