Mujica afín de cuotas y trueque para evitar trabas del Mercosur

Después de una semana de «fuego cruzado» entre Uruguay y Argentina por la política proteccionista de la vecina orilla, la negociación para agilizar la liberación de los permisos de importación que están demorados continúa sin mayores avances. Ayer en una reunión que mantuvo el ministro de Industria, Roberto Kreimerman, con el Pit-Cnt se informó las licencias retrasadas alcanzan a 113, la mayoría del sector vestimenta. Además, el número de trabajadores en seguro de paro por estas barreras creció de 1.050 a 1.500 esta semana.

Aún así, Mujica realizó una férrea defensa a la pertenencia de Uruguay al bloque al disertar en la Asamblea de Gobernadores del BID y dijo que «los defectos del Mercosur son nuestros defectos y los vamos a pelear a muerte sin concesiones».

El presidente afirmó que «estamos proponiendo con una cabeza abierta, bien abierta, si no podemos negociar con dólares vamos a trocar, inventemos otro mecanismo y si tenemos que hacer cuotas, vamos a tener cuotas y vamos a decirle a nuestros industriales que ese es el parámetro que tienen».

Sin embargo, la posibilidad de que esto prospere es incierta a juzgar por la última experiencia. Es que en la última cumbre del Mercosur en diciembre, Uruguay impulsó una iniciativa para establecer un sistema de cupos comerciales con los países del Mercosur para intentar escapar a las barreras proteccionistas que los socios grandes del bloque venían instrumentando. La idea contó con el apoyo explícito de Brasil y Paraguay, pero quedó por el camino dada la negativa de Argentina que no aceptó la misma.

En tanto, el intercambio en monedas locales no parece ser una salida a corto plazo para levantar las trabas. Uruguay y Brasil tienen todo acordado para instrumentar este mecanismo hace más de un año pero el mismo no puede aplicarse porque resta el aval del Parlamento brasileño. Por su parte, con Argentina, el gobierno uruguayo recién inició algunos contactos primarios, pero el propio canciller, Luis Almagro, precisó que esta es una solución de «mediano plazo».

De todas, formas Mujica insistió en que el gobierno «no está dispuesto a abdicar a pesar de las enormes dificultades».

«Inventamos una sociedad que anda a los tropezones» como el Mercosur «que tiene sus contradicciones» y a la que «respetamos poco, y todos los días le hacemos alguna crítica, pero ay! de nosotros sin el Mercosur», afirmó. El presidente ejemplificó la dependencia de Uruguay con el bloque al preguntarse «¿A quién le venderíamos esos autitos que armamos nosotros? ¿Se los venderíamos a Alemania, a Estados Unidos? ¿Qué me diría la gran industria privada, la mas importante, Conaprole, que ha perdido su mercado principal, Brasil, porque vamos a exportar al mundo abierto? Me matan», sentenció.

La realidad es que incluso dentro del Mercosur las exportaciones de la automotriz Effa Motors a Brasil están paralizadas porque las autoridades brasileñas encontraron que el componente regional que tenían estos vehículos no era suficiente para acogerse a los beneficios tributarios que ofrece el convenio automotor entre ambos países.

Sin embargo, Mujica planteó que «juntando nuestras penas y dolores negociamos y peleamos y renegamos y nos transformamos en algo insoportable, como un tábano, permanentemente para que nuestras pequeñas industrias tengan su mercado». Y aclaró: «En este mundo que se globaliza hay que construirse mucho más grandes mucho más abiertos, mucho mas poderosos para tener alguna incidencia en el mundo que va a venir. Es bueno que con humildad los más grandes de América Latina lo entiendan. Nos precisan a todos porque en este mundo solos no son nada».

Sin embargo, a su turno, los representantes de Argentina y Brasil no tomaron el guante. La ministra de Planeamiento de Brasil, Miriam Belchior, dedicó su presentación a enfatizar el rol que debe tener el BID con la región. En tanto el jefe de gabinete del Ministerio de Economía en Argentina, Juan Manuel Prada, remarcó el éxito de las políticas del gobierno de Fernández poniéndolas como ejemplo a seguir y defendió proteger a la industria local antes de recurrir al endeudamiento para expandir la economía.

Sin embargo la realidad es que las empresas uruguayas cada vez son más afectadas. En la reunión que mantuvieron ayer el Pit-Cnt con Kreimerman los trabajadores dejaron en claro que los envíos al seguro de paro siguen creciendo. El ministro, por su parte le comunicó ayer el paquete de medidas que aprobó el gobierno para enfrentar las trabas. Uno de los paliativos es la «flexibilización» del régimen de seguro de paro parcial para evitar que más trabajadores vayan al seguro. Con esta herramienta los trabajadores reducen su jornada laboral en un día por semana que es destinada a capacitación.

Pero para los trabajadores no parece ser suficiente. El integrante del Secretariado Ejecutivo del Pit-Cnt, Marcelo Abdala, comentó que la central le sugirió al gobierno «replantarse» el rol de la inversión extranjera para que se eleve la industrialización del país y que las compras que hace el Estado estén asociadas a la creación de empleos en la industria local.