Muñoz alegó falta de comunicación y se comprometió a corregir los errores

La secretaria de Estado narró que desde 2000 hubo «múltiples oportunidades» en las que el aparato de radioterapia del nosocomio dejó de funcionar por hasta cuatro días. En febrero último, ello ocurrió por tres jornadas, precisó el director de la Administración de los Servicios de Salud del Estado, Tabaré González.

El subsecretario, Miguel Fernández Galeano, manifestó que cuando eso ocurrió en años anteriores «no hubo denuncias ni se le dio el manejo que se le dio ahora».

Agregó que, en esta ocasión, «se asoció el problema con la supuesta remoción de un jerarca», en alusión al ex director del Instituto de Radioterapia del hospital José Leborgne.

Por otra parte, la ministra se comprometió a solucionar los problemas de comunicación que, reconoció, se suscitaron entre el Pereira Rossell y el MSP. «A partir de ahora, todas estas cosas deben ser elevadas», expresó en una conferencia de prensa luego de las seis horas que dedicó a responder preguntas de los diputados de la Comisión de Salud.
Según dijo, las direcciones de los distintos servicios «no están acostumbradas a trabajar en equipo, pero con el cambio de gobierno hay un cambio de gestión».

De hecho, Fernández Galeano señaló que la división que dirigía Leborgne funcionaba de forma «autónoma» y ni siquiera dejaba a disposición del resto del hospital las historias clínicas.

Aunque no quisieron atribuir explícitamente intencionalidades políticas, los miembros del equipo también enfatizaron que la renuncia del técnico Rene Curochquin, que manejaba el aparato y renunció por solidaridad con Leborgne, provocó un «vaciamiento» en el seguimiento de los pacientes.

«Nadie se retira así, sin dar la garantía de que alguien lo releva», manifestó Fernández Galeano. Muñoz anunció que «en los próximos días» el MSP realizará un llamado a concurso a técnicos para que haya más de una persona habilitada a calibrar la máquina.

Por otra parte, aclaró la ministra que no fue el problema de calibramiento del acelerador lineal lo que provocó su salida de funcionamiento sino un problema en su software.
Muñoz recalcó que los niños que se vieron afectados por la salida de funcionamiento del equipo de radioterapia fueron seis: a dos de ellos se los envió a cobaltoterapia como medida alternativa, uno no podía someterse al tratamiento por problemas sanguíneos y a los restantes se les suspendió el tratamiento «por tres días».

Explicó que se prefirió esto último antes que «agredirlos» con un aparato que no sabían cómo respondería y, además, no se quiso «trastornar» a los pacientes trasladándolos de lugar.

Agregó que la suspensión no significó «desatender» a los pequeños porque se les hizo un seguimiento, y además, desde el lunes retomaron las sesiones de radioterapia con la máquina reprogramada para que se recuperara el tiempo perdido.