Nace Unión por el Mediterráneo con 800 millones de habitantes

Con el fin de crear un vasto organismo multinacional, que se espera contribuya a lograr la estabilidad en el mundo, Sarkozy logró la hazaña de sentar por primera vez a la misma mesa a líderes de países enfrentados como Israel y Siria, Argelia y Marruecos, y Turquía y Grecia.

Representantes de más de 40 países, donde viven 800 millones de personas, participaron en la cumbre que, sin embargo, no pudo ocultar las divisiones que enfrenta la región.

El presidente de Siria, Ba-shar Assad, abandonó la enorme mesa antes de que el primer ministro de Israel, Ehud Olmert, pronunciara un discurso. Era la primera vez que Assad y Olmert se sentaban a la misma mesa.

De todos modos, el mandatario francés hizo grandes esfuerzos para incorporar a Siria al escenario internacional. Assad se reunió de forma separada con el líder libanés Michel Suleiman y con la canciller alemana Angela Merkel, por primera vez. El mandatario sirio también dialogó con Sarkozy, luego de años de difíciles relaciones entre ambos países.

Por su parte el líder libio Muamar Kadhafi fue el único en rechazar la invitación al encuentro, comparando el proyecto con un «campo minado» destinado a volver a colocar a los países árabes bajo el mando de los europeos.

Por otro lado, pese a su participación, Turquía teme por su lado un proyecto que podría servir para eludir su adhesión a la Unión Europea (UE).

Francia debió superar también la hostilidad de países árabes como Argelia, reticentes a embarcarse en una Unión que incluya a Israel, sin contar las rivalidades que pueden llevar, por ejemplo, a Marruecos y Túnez a disputarse la sede de la futura Secretaría General del nuevo organismo.

Aún con estos obstáculos -Alemania y Turquía han expresado sus dudas sobre el buen funcionamiento de un grupo tan heterogéneo- Sarkozy señaló a los líderes de Europa, Medio Oriente y África del Norte: «Los sueños de Europa y del Mediterráneo son inseparables` y sentenció «tendremos éxito juntos (o) fracasaremos juntos».

En la misma línea, el presidente de Egipto, Hosni Mubarak, que co-presidió la cumbre con Sarkozy, dijo: «Estamos vinculados por un destino común«.

Asimismo, el canciller de Francia, Bernard Kouchner, señaló que los países deben unirse para combatir el calentamiento global, el incremento de la inmigración ilegal y la disminución de los recursos energéticos y del agua potable.

Para la cumbre fueron convocados los 27 países miembros de la UE, 10 del Este y Sur de la cuenca del Mediterráneo (Argelia, Egipto, Israel, Jordania, Líbano, Marruecos, Mauritania, Siria, Túnez, Turquía y el presidente de la Autoridad Palestina), así como a los mandatarios de Albania, Croacia, Bosnia, Montenegro y Mónaco. El evento duró tres horas y se realizó bajo estrictas medidas de seguridad en el Grand Palais en París, un monumento construido para la gran Exposición Universal de 1900.

Con múltiples aspiraciones, la UPM es una idea de Sarkozy, pensada originalmente como un pilar de su presidencia y del liderazgo de Francia en la UE, que se extenderá hasta fines de este año. Al anunciar oficialmente el nacimiento del nuevo organismo, el líder francés aseguró a su par español, José Luis Rodríguez Zapatero, que la Unión no intenta «borrar» el Proceso de Barcelona, lanzado en 1995 entre la UE y los países del sur del Mediterráneo.

Asimismo el líder francés enfatizó que «la región del Mediterráneo determinará si el Norte choca con el Sur, si el terrorismo y el fundamentalismo logran imponer su intolerancia al resto del mundo».

En esta sintonía, el encuentro fue también una oportunidad para discusiones indirectas de paz entre Israel y Siria, por un lado, y entre el gobierno israelí y los palestinos, por otro. (Ver nota aparte).