Nasralá, enemigo número uno de Israel

Nasralá, dueño de voz firme pero pausada, es un alquimista del lenguaje, un hombre capaz de cautivar a las masas e incluso es más popular en Líbano que el propio gobierno.

En Líbano, las compañías telefónicas ofrecen «ringtones» para celulares con fragmentos de discursos de Nasralá. Su foto aparece en escritorios, muros y oficinas, donde, además, la bandera amarilla de Hezbollá es más usada que la bandera nacional.

Y el poderío militar de Hezbollá (partido de Dios), respaldado por Siria e Irán, es un gran misterio. Sólo ayer, el grupo lanzó 200 misiles contra el norte de Israel y se dice que cuenta con un arsenal para soportar años de guerra.

«Decimos a Israel que la guerra está comenzando y que nuestros combatientes conservan intacta su capacidad de resistencia y preparan varias sorpresas», aseguró Nasralá la semana pasada.

POBREZA. La popularidad de Nasralá en Líbano tiene más que ver con la pobreza que con el extremismo. Hezbollá es un estado dentro de otro, y muchos lo prefieren por sus hospitales, farmacias, orfanatos, escuelas y hasta mercados a precios más baratos gerenciados por el grupo.

«Nasralá es un hombre de Dios, de las armas y del gobierno. Es una mezcla entre el ayatolá Komeini y el Che Guevara, un populista islámico y un carismático estratega de guerrillas», dijo Robin Wrigth, un periodista que lo entrevistó recientemente.

Con el secuestro de dos soldados israelíes el 12 de julio, Nasralá pretende repetir la misma jugada que en 2004, cuando canjeó a un soldado judío y otros tres muertos por 30 milicianos de Hezbollá presos en Israel.

VIDA. Fue nombrado líder del Hezbollá en 1992, cuando su predecesor, Abas Mussaui, fue asesinado por Israel. Tiene 46 años. Junto a Jaled Mechaal, líder de Hamas en el exilio, Nasralá es el objetivo número uno de Israel.

Para Nasralá, Israel es la «Palestina ocupada» aunque siempre ha limitado la lucha del Hezbollá al territorio libanés.

El dirigente siente repulsión por la `yihad` (guerra santa) de Al Qaeda, ya que desfigura el Islam.

Nasralá vive en los suburbios, ahora derruidos, del sur de Beirut junto a su esposa y tres hijos.