Negociación colectiva: cámaras y Larrañaga comparten críticas.

Tras el fracaso de la gestión de las 24 cámaras en su llamado del jueves a los 99 diputados para plantearles sus quejas contra el proyecto, los presidentes de las gremiales comenzaron la ronda con los precandidatos, explicó Diego Balestra, el presidente de la Cámara de Industrias tras la reunión en el Palacio Legislativo.

Junto a Balestra asistieron el presidentes de la Cámara de Comercio, Alfonso Varela, y de la Cámara de la Construcción, José Ignacio Otegui.

El encuentro de ayer con Larrañaga -que estuvo acompañado por su asesor económico, Javier de Haedo, el diputado Pablo Iturralde y el senador Sergio Abreu- demostró sintonía entre los empleadores y el precandidato de Alianza Nacional respecto a una visión crítica hacia la iniciativa.

Larrañaga compartió con los empresarios que el proyecto contiene «enormes errores» que generan desequilibrios en las relaciones laborales además de perjudicar la inversión y el crecimiento, alentando una «visión de lucha de clases», en lugar de apuntar a la cooperación entre las partes.

Además, consideró que éste no es el mejor momento para discutir el proyecto -a poco de las elecciones internas- y dijo que promoverá que sea discutido en la próxima legislatura. Empero, el Frente apura su aprobación para «quedar bien con el Pit-Cnt», sostuvo.

Tras la entrevista de ayer, las 24 cámaras empresariales gestionarán encuentros con el resto de los precandidatos aunque no hay fechas definidas.

En tanto, Balestra reclamó «coherencia» en el tratamiento de la negociación colectiva y ejemplificó que si se retira el capítulo sobre ocupaciones del proyecto, no puede seguir vigente el decreto 165 (del año 2006), que las regula actualmente.

Las gremiales analizarán a su vez la oferta de diálogo que planteó el Pit-Cnt a los representantes empresariales en Ginebra (donde se realiza la 98° Conferencia de OIT) para acercar posiciones.

Balestra condicionó esto a una discusión que contemple los reclamos empresariales sobre la negociación colectiva y a la generación de un buen ambiente, porque «hasta ahora, cada vez que un dirigente sindical se sube a la tribuna ha sido para denostar a los empresarios».

Del mismo modo, el sector ve con relativa expectativa las declaraciones del gobierno que hablan de introducir cambios a su iniciativa.

MTSS. Precisamente, el subsecretario de Trabajo, Julio Baráibar, admitió ayer que podrían haber «correcciones» basadas en el criterio de los empleadores, las que emergerán de la discusión parlamentaria. «Deben ser los legisladores quiénes las hagan de acuerdo a lo que planteen los empresarios», declaró Baráibar tras la reunión del Consejo de Ministros con el presidente Tabaré Vázquez.

De todas maneras, el jerarca dijo que «hay cosas que están poco claras», especialmente en el tema del tripartismo. Baráibar explicó que este «es uno de los mecanismos existentes, en especial con los Consejos de Salarios, donde se negocia el salario mínimo por categorías», pero donde no «corresponde definir las condiciones de trabajo».

Estas «se han negociado solamente en aquellos casos en que empresarios y trabajadores se pusieron de acuerdo», agregó, al tiempo que insistió en la discusión de todos los aspectos del proyecto, incluidas las condiciones laborales.

Los empresarios han objetado que el proyecto oficial le asigna a los Consejos de Salarios la competencia de definir condiciones de trabajo, contrariando los preceptos de la OIT. También cuestionan que el proyecto obliga a negociar.

«Lo único que obliga el proyecto de negociación colectiva en cuanto a la negociación bipartita, es justamente a negociar de buena fe, pero no obliga a acordar. O sea que si al empresario no le interesan los puntos que plantean los trabajadores, no acuerda y ya está, nadie lo obliga», enfatizó.

Baráibar negó además que el proyecto del gobierno habilite la co-gestión de la empresa, como acusan las gremiales. «No es el caso bajo ningún concepto, ni tampoco fue la intención», remató.