No hubo acuerdo: Botnia paralizada


Las negociaciones entre el Ministerio de Trabajo, los obreros de Botnia, el Sunca, la Cámara de la Construcción y la propia empresa finesa registraron algunos avances, pero la falta de acuerdo en los aspectos salariales hizo que la Dinatra propusiera un cuarto intermedio hasta hoy a las 13 horas.

Al terminar una reunión que se extendió por casi 5 horas, el presidente de la Cámara de la Construcción, Ignacio Otegui, señaló que «se recibió la plataforma de los trabajadores, que será procesada por las empresas, hay puntos en donde sinceramente se puede llegar a acuerdos».

Otegui agregó que «en definitiva quedamos en un cuarto intermedio hasta mañana (hoy) al mediodía en donde seguirá la negociación».

Entre los adelantos, el presidente de la Cámara de la Construcción destacó que «hay consenso en la búsqueda de mecanismos para garantizar que la mayor cantidad de trabajadores uruguayos estén empleados en la obra».

En tal sentido, Otegui señaló que el compromiso de tomar mano de obra uruguaya «Botnia lo respetó, pero hay que tener en cuenta que debido a la magnitud de la obra era evidente que se iba a contar con trabajadores extranjeros y de hecho hace meses que están trabajando».

Sin embargo, el empresario sostuvo que «a la fecha, el 95% de las horas hombre las ha realizado la mano de obra uruguaya, según datos que aportó la empresa» finlandesa.



Visión del conflicto
Otegui dijo que «no hay dudas que se está ante un conflicto complicado y con consecuencias complicadas. Acá no estamos hablando de una situación irrelevante, sino de un emprendimiento que está movilizando a no menos de 8 mil trabajadores, dentro y fuera de zona franca».

El dirigente empresarial subrayó que «hay unos 7 mil trabajadores que están afuera (de la obra) esperando que se solucione el tema y si no se arregla, va a haber un problema más grande», sentenció.

Otra de las eventuales consecuencias que podría traer aparejado el conflicto es «la visión de los dueños de la inversión, al ver una obra parada durante equis tiempo», dijo Otegui.

«No es ajeno para ningún uruguayo que esta obra ha tenido demasiados enemigos fuera de frontera y es una situación de fragilidad en consecuencia la que se está viviendo», agregó el presidente de la Cámara de la Construcción.

Otegui se excusó de responder sobre si es posible que Botnia decida irse del país a raíz del conflicto con los obreros que levantan la planta de celulosa. «No me corresponde a mí, sino a Botnia, contestar si el atraso en el cumplimiento del cronograma de la obra puede provocar que se retire la inversión del país», dijo el dirigente empresarial.

Otegui también dijo que «inversiones como la de Botnia no hay muchas más y la que había se ha relativizado, que es la de ENCE, pero sin duda estas situaciones son evaluadas por los inversores» que pudieran instalarse en el país.



«No queremos ganar como un alemán»
Tras la reunión, el presidente del Sunca, Pedro Porley, dijo que «se logró ubicar el ámbito para la negociación en el cual el Sunca planteó las preocupaciones de los trabajadores de Botnia, donde básicamente se hizo referencia a una serie de irregularidades respecto al convenio» suscrito entre los obreros y la empresa finesa.

En ese contexto, Porley dijo que en el sector empresarial «hay disposición para establecer una comisión de seguimiento en donde analizar los temas referidos al relacionamiento laboral».

Porley también informó que «hay disposición para conformar una comisión de reinserción laboral, en donde se va a priorizar la mano de obra nacional, tanto en los que están expectantes para entrar como los que pueden hacer la transición de obra civil a la parte de montaje» de la planta.

Pese a los avances que Porley remarcó, lo que provocó que la Dinatra convocara a un cuarto intermedio hasta hoy a las 13 horas fueron las exigencias en materia salarial de los obreros de Botnia.

«En algunos aspectos salariales no llegamos a acuerdos hoy, pero lo vamos a seguir negociando», subrayó Porley.

Sobre este tema, el presidente del Sunca dijo que las reivindicaciones «son elementos que formaban parte del convenio, pero que queremos mejorarlos». Como ejemplo, Porley dijo: «Al momento de firmar el convenio se negoció un tique de alimentación para cada trabajador, de 40 pesos, y hoy resulta que cuando se habilitó el comedor a los trabajadores se le cobra 70 pesos la comida».

Por tanto, «no hay correspondencia con el espíritu del convenio que se firmó», remarcó Porley.

Por su parte, el vocero de los obreros de Botnia, Néstor Dupont, aclaró: «Nosotros estamos pidiendo una mejora salarial y no ganar como un alemán».

Además, señaló que a su juicio «una vez solucionado el problema, se podrá cumplir con el cronograma que la empresa tenía previsto» para el montaje de la planta.