‘No pagamos precio político por acceder al mercado estadounidense’, aseveró Opertti

En extenso diálogo con este medio y sin ocultar su malestar negó «alineamientos», reivindicó «independencia de acción» y destacó el papel que el Mercosur ocupa en el diseño de las relaciones internacionales.

-¿Qué significación tiene el Mercosur en el contexto de la política exterior del Uruguay?

«En todo momento hemos actuado en el Mercosur con total responsabilidad y eso implica que en un mecanismo de integración las decisiones se adopten por los órganos competentes y se faciliten sus resoluciones y el propio funcionamiento del sistema. En ese entendido Uruguay propuso y obtuvo la transformación de la Secretaría Técnica en una verdadera Secretaría General. También planteamos tener un mejor sistema de solución de controversias y otros mecanismos para perfeccionar el acuerdo.
Seguiremos trabajando en el Mercosur para mejorarlo. Hemos levantado la idea de un Ouro Preto II porque se han producido muchos cambios en la región. Llevo siete años como canciller participando de todas las instancias del Mercosur y puedo asegurar que nunca nos han movido, en ese tipo de eventos, sentimientos contrarios al acuerdo. Hemos señalado las diferencias, fundamentalmente en temas comerciales, porque nuestra adhesión al Mercosur no es ciega ni ideológica, sino funcional».

-Sin embargo, las críticas apuntan al hecho de haber priorizado el relacionamiento con otros países o bloques de países.

«Nosotros seguimos siendo tan intensamente mercosureños como cuando se firmó el primer Tratado, porque Uruguay tiene un firme compromiso histórico con este proceso. Sin embargo, hay personas que creen que en el Mercosur van a encontrar las respuestas a todos los problemas. Para nosotros el Mercosur es una buena plataforma de proyección externa pero no es la única, y no hemos firmado un pacto de exclusividad con nadie. Afortunadamente se pueden recorrer otras avenidas como la del acuerdo comercial firmado con México. Esa ha sido nuestra política exterior sin descuidar al Mercosur y algunos de los resultados han sido la extensión de nuestro comercio con China, India e Irán en Asia, el acercamiento a la Comunidad Andina de Naciones y el Nafta, una inédita política de relacionamiento en África con Angola, Congo, Marruecos, Sudáfrica, Egipto e Israel. Uruguay no apuesta solamente al Mercosur y no tiene asociaciones automáticas con nadie. El único valor que está presente en toda negociación externa uruguaya es la defensa del interés nacional y esa defensa no tiene ideología política determinada. El eje es el relacionamiento abierto, universal y tradicional. Lo que no aceptamos en el Mercosur y fuera de éste son imposiciones que puedan desnaturalizar las ventajas del acuerdo y por eso trabajamos con Paraguay para que se reconozcan las asimetrías. Es un tema de equilibrios necesarios para establecer esos balances que hacen que cada socio se sienta cómodo».

«SON PAPARRUCHAS»
-¿Uruguay se alineó a EE. UU. para lograr ventajas comerciales?

«Uruguay no tiene alineamientos con nadie. Si Uruguay fuera un país alineado a Estados Unidos no habría ido a Irán en la persona de su canciller pocos días después del atentado contra las Torres Gemelas, en un momento donde había una mirada de cautela o hasta incriminación contra el mundo árabe. Nosotros no lo entendimos así y trabajamos con Irán en la profundización de los acuerdos comerciales. También con absoluta independencia adherimos a la Corte Penal Internacional. Estados Unidos nos propuso firmar un acuerdo bilateral para dar protección a sus ciudadanos en nuestro país cualquiera fuera el delito que se le imputara y respondimos que no era necesario firmar un nuevo Tratado bilateral para sustituir al ya vigente. Y lo repetimos hace pocos días cuando en Washington se insistió sobre el tema. También hemos reclamado reformas de Naciones Unidas y el ingreso permanente al Consejo de Seguridad de otros miembros. También allí marcamos nuestra posición». -Pero el acuerdo de inversiones que se anuncia podría ser revisado, ¿forma parte de un trato especial hacia Uruguay acordado en función de favores políticos?

«El acuerdo de inversión que hemos iniciado con Estados Unidos es igual al que hemos llevado a cabo con otros países. En él no renunciamos a ningún derecho y no adquirimos obligaciones de ningún tipo, pero generamos condiciones para que los capitales lleguen al país con estabilidad y garantías legales. Reitero y con firmeza que Uruguay no tiene alineamientos con nadie. Con Estados Unidos nos une el respeto por la democracia y la libertad, y no pagamos ningún precio político por tener una mejor condición de ingreso a su mercado. Todo lo que se logró fue gracias al intenso trabajo y la calidad de los productos que vendemos. En Estados Unidos, la carne uruguaya es motivo de atracción en cualquier restaurante. Y eso se logró sin precio político. Este no es un tema ideológico porque las relaciones con Estados Unidos son iguales que las relaciones con China o cualquier otro país. Cualquiera que sepa un poco sabe que India lidera a los países del Tercer mundo y nosotros tenemos excelentes relaciones con ese país. Acá se dicen muchas barbaridades. Se ha dicho con ligereza que Colín Powell me ha llamado para presionar. Todo es mentira. Se dijo que la visita a Irán se dejó sin efecto por presiones. Esas son paparruchas. La agenda del presidente impedía un viaje que sólo de ida y vuelta insume cuatro días. Prueba de nuestra independencia es que en diciembre tendremos la visita del Ministro de Relaciones Exteriores de Irán».

«NO HAY LUGAR PARA ALGARABÍA
-Parece lógico, no obstante, que la política exterior no escape a la campaña electoral ¿Por qué entonces su reacción?

«Es cierto que el período electoral permite todo tipo de juicios pero la política exterior es un activo permanente de un Estado, y los conceptos se escuchan en todo el mundo y a mí no me agrada nada que se piense en el exterior que esta es una Cancillería del siglo XVIII. Nosotros conducimos una Cancillería del siglo XXI y por eso Uruguay ocupa posiciones internacionales de destaque. No es casualidad que éste país tenga la presidencia de la Corte Internacional de Justicia, del Banco Interamericano de Desarrollo, que haya ocupado la de la Asamblea General de ONU. Uruguay actúa con responsabilidad y aquí no hay lugar para el oropel, la algarabía o el cóctel fácil. No me identifico con ese tipo de actividad frívola porque tengo cosas más importantes que hacer y además creo en las cosas importantes y no en tonterías. Este es el único Ministerio que tiene una rebaja obligatoria del 15% de su presupuesto de gastos. En cada viaje veo cuánto va quedando para no habilitar misiones que no tengan recursos porque nosotros no trabajamos a déficit».

-¿Es posible cambiar el actual rumbo de la política exterior?

«Apuesto a la racionalidad. Una cosa es la campaña electoral y la presentación de ideas que a veces no tienen sustento de viabilidad y otra la realidad. Por eso, más que hablar, lo fundamental es hacer. Para el nuevo gobierno, sea cual sea, hay ciertas líneas matrices de las que será imposible apartarse a menos que tenga otras mejores que las sustituyan. Pero, honestamente, no veo que haya nuevas líneas de posibilidades comerciales que puedan suplantar el actual diseño del comercio exterior de nuestro país. Estas aperturas no son ideológicas ni tienen que ver con la simpatía ni antipatía, sino que son el resultado de una acción internacional. Hay matices para las personalidades, pero debe predominar la coherencia de servir al país».